8 DE ABRIL. DÍA INTERNACIONAL DEL GITANO

Con ocasión de la efemérides de los 516 años (V centenario) de la Pragmática de los Reyes católicos sobre gitanos (1499-2015), es ocasión de reflexionar sobre los 516 años de mantenimiento de su identidad cultural.

Domingo Ortiz 2012

Domingo Ortiz Soler

Museo Histórico Municipal

Ayuntamiento de Vera

LOS GITANOS EN LA HISTORIA DE ANDALUCÍA. EL INTENTO DE EXTERMINAR A LOS GITANOS EN EL SIGLO XVI

Los gitanos andaluces han pasado, en el decurso histórico, de una acogida favorable y hospitalaria a su llegada, a una sistemática persecución en siglos posteriores. Esto motivó la pérdida de una gran parte de su cultura y de su lengua, situación felizmente concluida con el reciente logro de la igualdad jurídica que les otorga nuestra Carta Magna.

Desde la llegada de los primeros gitanos a España, con la presencia de los primeros gitanos en Aragón, que se documenta en 1425 (El primer texto que se encuentra es un salvoconducto firmado por el rey Alfonso V para autorizar a don Juan de Egipto Menor a viajar por la Corona de Aragón), y en particular a Andalucía, datada históricamente el día 22 de noviembre de 1462, el acervo cultural de este pueblo ha ido acrecentando y enriqueciendo el patrimonio de todos los andaluces, de tal manera que, en determinados campos artísticos, no resulta posible diferenciar lo gitano de lo andaluz.

primer documento de la llegada de los gitanos

Existen investigaciones históricas y estudios etnológicos al respecto

El exterminio de minorías como la de los gitanos no se inició con los nazis. En España hay constancia de una legislación contra ellos desde 1499. Desde entonces el conflicto étnico se fue endureciendo con los siglos hasta el año 1749, año en el que se pretendió la captura de todos los gitanos españoles para su expulsión del país. Al final se optó por usar su mano de obra barata recluyendo a las mujeres por un lado y a los hombres por otro para evitar su reproducción y supervivencia en Europa.

Sobre esta temática algunos historiadores han publicado los resultados de sus investigaciones, como “Los gitanos en el sureste peninsular de los siglos XV y XVI”, de Manuel Martínez Martínez (Boletín del Instituto de Estudios Almerienses, 14, pp. 91-101, 1996). En este trabajo se estudian las vías de penetración gitana en la península a lo largo del siglo XV y el inicio del proceso de asentamiento en el Reino de Granada, donde se desarrolló una convivencia entre cuatro culturas. Se analiza además la forma en que los gitanos comenzaron a sustituir en algunos campos a los moriscos, así como la encomienda de niños gitanos para trabajar como aprendices.

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Civitate Orbis Terrarum, siglo XVI

También el autor plantea el interesante tema de la relación gitanos-moriscos, «Gitanos y moriscos: una relación a considerar». Los marginados en el mundo medieval y moderno, (en Los marginados en el mundo medieval y moderno : Almería, 5 a 7 de noviembre de 1998,  coord. por María Desamparados Martínez San Pedro, págs. 89-99, 2000), donde recoge datos interesantes sobre la convivencia entre moriscos y castellanos tras la conquista de Granada que estuvo siempre amenazada de continuas convulsiones. La sociedad del reino granadino estaba dividida en dos facciones claramente delimitadas y separadas. Muestra de ello es la obsesión de los cristianos viejos, que considerándose superiores en todos los aspectos se afanaban en señalar en cada documento el origen de sus protagonistas; tildando al morisco como cristiano nuevo, en oposición a castellano viejo. A estos dos grupos sociales se uniría posteriormente el gitano, al que se aplicaría similar estrategia, esta vez mediante el eufemismo de castellano nuevo. Los elementos de las clases modestas como de las altas, presentaban una considerable preocupación por no ser confundidos con elementos de estas minorías, pues tanto gitanos como moriscos adoptaban nombres y apellidos castellanos, lo que se prestaba a confusión. Los estatutos de limpieza de sangre son un claro ejemplo de este celo diferenciador y purificador de raza.
Gitanos y moriscos convivieron lo suficiente como para establecer trasvases culturales y humanos entre sí. Durante la persecución morisca muchos se refugiaron entre el pueblo gitano para pasar desapercibidos, según testimonia la historiadora Elena Pezzi Martínez en su libro Los moriscos que no se fueron (1991). Desaparecidos estos últimos, los gitanos los sustituyeron en muchos aspectos.

Civitates Orbis Terrarum. Festejo popular

Civitates Orbis Terrarum. Festejo popular

Otros estudios del autor los refleja en “Los gitanos en el reinado de Felipe II (1556-1598). El fracaso de una integración” (Chrónica Nova, 30. Universidad de Granada, págs. 401-430, 2004). Los gitanos llegan al reinado de Felipe II tras un proceso en el que se criminaliza su forma de vida y se crea un estereotipo negativo. Represión y utilitarismo en las condenas de los gitanos varones corren paralelos durante este período, y a la pena de galeras para los hombres, instaurada ya por Carlos I, se une ahora la de azotes y destierro para las mujeres. Sin embargo, el conflicto étnico se recrudece aún más cuando se dictamina en 1586 una mayor restricción de movimientos. Desde este momento se les obliga a tomar vecindario y obtener licencia para poder desplazarse desde su domicilio a las ferias y otros lugares. Estas medidas impulsan una mayor vecindad, pero en algunos casos fracasa cuando las autoridades locales se las niegan, o cuando una vez conseguida se rompe, especialmente con ocasión de la redada de 1572/1573. El gitano, ante el temor a caer bajo el engranaje judicial buscará en algunos casos mecanismo adaptativos que le permitan subsistir en una sociedad excluyente.

El establecimiento de los gitanos en Vera desde el siglo XVI

Y sobre el origen de la población gitana en Vera, el investigador Manuel Martínez aporta sugerentes datos en su artículo: «El avecinamiento gitano en Vera desde el siglo XVI hasta la primera mitad del XIX» (Revista «Cultural Huércal-Overa», nº 9, pp. 21-34, octubre 1988). Este trabajo tiene como eje central, el proceso de sedentarización del pueblo gitano en la ciudad de Vera. Ejemplo extensible al resto de pueblos y ciudades peninsulares. Y, también aporta un nuevo trabajo ampliado sobre La presencia gitana en la zona oriental del reino de Granada durante el siglo XVII. El caso de Vera (Almería)” ( El Reino de Granada en el siglo XVII. Jornadas celebradas en Almería, coord. por Valeriano Sánchez Ramos. Instituto de Estudios Almerienses, pp. 77-88, 1997). Tras su asentamiento en la península, los gitanos se ven obligados a asentarse y abandonar el nomadismo. Un proceso que se extiende hasta el siglo XVII, que en el caso del sureste peninsular parece completarse en su mayor parte, a pesar de las crisis periódicas que salpicaron a este siglo.

hábitat troglodita gitano en Los Pichiriches

El establecimiento gitano en Vera se realiza en los arrabales de la ciudad, junto al antiguo camino de Almería, aprovechando algunas cuevas abandonadas del hábitat troglodita medieval alrededor de la antigua ciudad hispanomusulmana de Bayra, al igual que en la entrada a la Vera actual en el paraje denominado ‘El Barranco’.

Continuando este investigador con ampliación de estudios: «Gitanos de Vera. El proceso de su asentamiento desde el siglo XVI hasta nuestros días» (Actas I Congreso Nacional: Los Gitanos en la Historia y la Cultura. Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía. Granada, pp. 71-83., septiembre de 1995). Este trabajo es una síntesis del procesos que llevó a un asentamiento estable, iniciado desde fechas tempranas, en el que destaca el esfuerzo de una minoría por adaptarse a una sociedad con la que no compartía los mismos valores culturales. El efecto del acoso integrador provocó la ruptura de la estabilidad del asentamiento, sobre todo a mediados del siglo XVIII y la adopción de estrategias autodefensivas para burlar la presión que se ejerció sobre la comunidad gitana.Otro estudioso del tema de los gitanos en Vera es Manuel Caparrós Perales, director del Archivo Municipal del Ayuntamiento de esta ciudad, que en sus trabajos de trascripción de los legajos de dicho archivo a descubierto que después de la toma de Vera la mayor parte de la población era mudéjar y que un siglo más tarde comienzan los primeros avecindamientos de romaníes. En la entrevista realizada en 2014 dice: “La existencia de gitanos, romaníes o castellanos nuevos se adivina tímidamente en Vera desde 1550. Sobre todo a partir de la rebelión de Abén Humeya y de la estabilidad de la comarca. Hay noticias de ellos anteriores a 1595 e investigadas incipientemente por mí: el primer nacimiento registrado en Vera es el de Francisca Rodríguez, hija de Ana (1552); de Alonso Bueno, hijo de Martín y Clavelina, y de Martín Navarro (hijo de Francisco y Catalina) en 1566; el de Catalina Arébalo, de Diego y María (1567); en 1587 eran vecinos de Vera Francisco Belmonte y la viuda de Damián Santiago; otros nacimientos son los de María de Heredia Hernández, de Sebastián y María (1590) y Sebastián Maya Montero, de Bernardo y Gabriela (1593). Los primeros sepelios de gitanos son los de Juan de Saldaña (1602), el de Francisco de Bermúdez y Catalina de Mendoza (1604), el de Pedro Fernández (1607) y el de María de Torres (1641). El avecindamiento oficial de gitanos en Vera es del año 1781. Carlos III comenzó a interpretar su estilo de vida como un problema. En el Archivo Municipal de Vera hay noticias sobre la convivencia entre las dos comunidades en el fondo judicial, sobre todo en expedientes del siglo XVIII.

La hipótesis sobre la convivencia entre gitanos y moriscos en el municipio todavía está por demostrar, aunque ya se han encontrado algunos datos. Esta cuestión de los castellanos nuevos siempre es muy polémica, pues los de una u otra opinión suelen comenzar a investigar sobre prejuicios. Y eso no beneficia a la investigación. Y para ser honesto no se pueden esconder ciertos datos, siempre que se quiera tener una aproximación real de lo que ocurrió” (Francisco Fernández Caparrós:Entrevista a Manuel Caparrós Perales. Archivero Municipal de Vera”. Actualidad Almanzora, segunda quincena de noviembre de 2014).

doc archivo gitanos 1681

Documento judicial de 1681, sentencia contra gitanos. Legajo, 4 f. A.M.V. 641-39

Otro artículo del historiador Manuel Martínez Martínez, la «Marginación institucional de los primeros Austrias sobre los gitanos del sureste peninsular” (I Tchatchipén, 15, pp. 9-20), aborda la primera época de la presencia gitana en España, de su entrada como peregrinos y las políticas homogenizadoras que pretendieron unificar y reducir a la forma de vida mayoritaria. Tras el análisis del proceso que llegó a la adscripción de los gitanos al grupo de falsos mendigos, vagos y vagabundos, se estudia la llegada de los gitanos al sureste peninsular y la instauración de la pena de galeras para los miembros varones de esta minoría étnica. Es interesante el apartado referido a los niños gitanos encomendados, hasta entonces nunca tratado.

familia gitana 1552

Continuando la labor documental de este investigador, en “Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de «exterminio (1748-1765)” (Universidad de Almería, 2014), recoge la historia del pueblo gitano en España repleta de desencuentros, fruto del choque cultural de dos concepciones diferentes del mundo. Desde 1499, fecha de la primera disposición restrictiva, el “problema” gitano se erigió en una herencia irresoluta, sin que las medidas excluyentes y violentas consiguieran reducirlos a la forma de vida mayoritaria de la sociedad. Con el tiempo, el conflicto étnico se agravó propiciando la creación de un estereotipo negativo que dotó al gitano de una presunción de culpabilidad, como un criminal potencial al que había que controlar y reprimir por pertenecer a tan “incorregible gente”. Criminalizadas sus costumbres, su forma de vida pasó a ser sinónimo de vicio y delito, hasta que en 1749 se pretendió capturar a todos los gitanos y gitanas para su expulsión. Sin embargo, se acabó decidiendo aprovechar tanta mano de obra barata para emplearla en diferentes destinos. Los gitanos varones fueron confinados como forzados en los arsenales peninsulares, y las mujeres, encerradas en hospicios y casas de misericordia. Separación física con la que se pretendió evitar la reproducción y supervivencia del pueblo gitano en España.

Sobre la selección de gitanos forzados en los arsenales peninsulares, también en su tesis doctoral “Los forzados de Marina en el siglo XVIII. El caso de los gitanos” (2007), ya hace referencia a esta captación. El mismo autor ha publicado: “Los forzados de Marina en la España del siglo XVIII (1700-1775)” (Universidad de Almería, 2011). Tras la Guerra de Sucesión, la marina española quedó reducida a la mínima expresión. La seguridad de las comunicaciones entre la península y las Indias, se vio amenazada por el acoso de las armadas de las potencias enemigas. Además, la piratería berberisca se resistía a desaparecer, por lo que se hizo preciso mantener operativa una escuadra de galeras. La necesidad de barcos y de gente de todas las clases, impulsó políticas utilitaristas encaminadas a aprovechar las sentencias judiciales, y obtener mano de obra barata en los trabajos de los arsenales y en las dotaciones de barcos.

«Los forzados de la escuadra de galeras del Mediterráneo en el siglo XVII. El caso de los gitanos» (Revista de Historia Naval, 117, 2012, pp. 87-110). La condena a galeras, junto a las minas de Almadén, se convirtió en el destino penal más temido de la Edad Moderna. Las necesidades militares derivadas de la guerra continua que España sostuvo contra la piratería berberisca, hizo que la justicia se convirtiera en un instrumento al servicio del Estado para procurar gente al remo, aun a costa de vulnerar los exiguos derechos de los elementos procedentes de las capas sociales más marginales. Los gitanos se convirtieron en uno de los principales objetivos, tanto por sentencia judicial, como por disposición general, caso de la redada de 1639.

Completando la temática con la publicación: «Forzados gitanos confinados en los arsenales peninsulares tras la redada general de 1749» (Estudios de Ministerio de Defensa en coedición con Ediciones de la Universidad de Murcia, pp. 291-328, julio de 2012). Los gitanos procedentes de la redada de 1749 fueron confinados en los arsenales peninsulares, para ser utilizados como mano de obra forzada en el plan ensenadista de reconstrucción naval, ideado para solventar la precaria situación en que quedó España tras la Guerra de Sucesión y conseguir mantener a España entre las potencias de primer orden mundial. Tras 15 años de estancia, los gitanos supervivientes fueron puestos en libertad.

Civitates Orbis Terrarum, siglo XVI

Civitates Orbis Terrarum, siglo XVI

Y, sobre el tema de los gitanos en las Américas: «Los gitanos y la prohibición de pasar a las Indias españolas» (Revista de la CECEL. Expediciones y pasajeros a Indias, nº 10, 2010, pp. 71-90, junio de 2011). Analiza la llegada de los primeros gitanos a América que fue consecuencia del intento de la efímera política penitenciaria para colonizar con elementos de ambos sexos las tierras recién descubiertas. Abandonada esta práctica, a los grupos sociales considerados indeseables, en el que se incluyeron a los gitanos, se les prohibió pasar a la Indias con el pretexto de no provocar alteraciones sociales y ”contaminar” con sus costumbres y malas artes a los nativos americanos. Sin embargo, los gitanos, al igual que harían en la península siempre hallaron un medio para sortear todas las leyes restrictivas que contra ellos se publicaron. Sólo a partir 1783 esta población “invisible” consiguió emigrar legalmente.

Continuando posteriormente con: “Los gitanos y las Indias antes de la Pragmática de Carlos III (1492-1783)» (I Tchatchipen: lil ada trin tchona rodipen romani, revista trimestral de investigación gitana, 48, pp. 16-23., 2004). Este artículo cuenta la relación de los gitanos (indios por su origen) con el Nuevo Mundo (al que se le llamó, por error, Indias). Desde que abandonaron la India antes del descubrimiento de América en 1942, los gitanos iniciaron una diáspora que les llevó a territorios hispanos durante el primer cuarto del siglo XV. El mundo conocido acabó para ellos en Andalucía, hasta que con el descubrimiento del nuevo continente se les presentó la oportunidad de continuar su camino. Este artículo explica que, a pesar de que en un principio los gitanos sólo pudieron entrar en América con permiso del rey, Felipe II prohibió su entrada en 1570 y pidió que los que ya estaban allí fuesen devueltos a España. Los que vivían allí eran, por tanto, inmigrantes ilegales. Sin embargo, el caso del gitano Jorge Leal, que consiguió permiso en 1602 para ir a Cuba como herrero abrió el camino de otros gitanos a esta isla. La entrada del primer rey Borbón en el siglo XVIII significó el comienzo de una fuerte política de represión. Muchos fueron enviados a prisiones, pero fueron puestos en libertad con la llegada de Carlos III, que no sabía qué actitud debía tomar con respecto a esta minoría. Durante su reinado hubo un intenso debate sobre la deportación masiva de gitanos a las colonias americanas, hasta que en 1783 se aprobó la pragmática que les permitió vivir donde quisieran, aunque en realidad no puso fin a su represión.

Recientemente aporta un resumen de su trabajo en “Apuntes historiográficos para una historia de los gitanos almerienses” (noviembre 2014), una comunicación leída en la jornada celebrada en Berja con ocasión del centenario del Padre Tapia, donde resume que la historia de los gitanos es uno de los temas menos tratados de la historiografía

almeriense. Sin embargo, aunque sin existir una monografía completa que incluya todas las etapas históricas; sí existe una importante aportación bibliográfica que permite reconstruir, al menos durante la Edad Moderna, los aspectos más relevantes de su historia. Así mismo, constituye una importante aportación a la historia de los gitanos españoles.

Herreros ambulantes gitanos. Civitates Orbis Terrarum, 1564 (siglo XVI)

Herreros ambulantes gitanos. Civitates Orbis Terrarum, 1564 (siglo XVI)

La pragmática sanción de 1783

En la citada pragmática se ordenaba a los gitanos que se asentaran, tuvieran señores y oficios conocidos, y que en caso contrario se les expulsara, se les azotara y se les cortaran las orejas.

Pragmática contra gitanos 1783

Y dentro de los análisis antropológicos destaca el trabajo de investigación sobre “Los gitanos andaluces (Demófilo, 1999). El antropólogo S. Rodríguez Becerra, lo resume en el siguiente texto: Los sucesivos reyes, tanto de la Casa de Austria como la de Borbón, fueron publicando leyes que pretendían hacer desaparecer a los gitanos o cristianos nuevos como pueblo. No es por tanto un tratamiento individualizado sino como grupo o étnia.

Se les prohibió el uso de la lengua, de sus trajes y cualquier distinción exterior. Así mismo establecieron la prohibición de vivir en barrios separados, salir de sus lugares de origen y abandonar todos los oficios, salvo el agrícola. Prohibían igualmente que se les nombraran como gitanos y se les diera por extinguidos, pues “…ni lo son por origen ni por naturaleza, sino que han tomado esta forma de vivir para tan perjudiciales efectos” (Pragmática de Felipe IV, 1663).

Los nombres de los pueblos constituye algo muy importante para su identificación; generalmente se los han puesto otros pueblos con los que entraba en contacto, pues ellos, desde su etnocentrismo se consideran únicos y como tal no necesitan darse un nombre.

En esta ocasión el nombre parece estar ligado a la leyenda que se fraguó en torno a su legendario origen en Egipto. En Andujar en le siglo XV apareció un grupo capitaneado por un denominado conde Jacobo de la pequeña Egipto, que erraba, según decían, por los reinos peninsulares en cumplimiento de una penitencia impuesta por el Papa, aunque su vagar era una forma de supervivencia.

pareja de gitanos

Con el propósito de controlarlos y someterlos se realizaron censos y la Santa Hermandad (la guardia civil de hoy) se dedicó especialmente a la persecución de los delitos cometidos por este grupo.

La Pragmática de Carlos III (1783) insiste en el hecho de que no se les nombre, se marque con un hierro con las armas de Castilla y radicalizan las penas condenándose a muerte a los reincidentes.

Lancero de la Santa Hermandad en 1488.

Lancero de la Santa Hermandad en 1488.
Dibujo De Salas.

Sobre su lengua y costumbres

Según sea el dialecto hablado por los diferentes grupos gitanos del mundo su habla viene fundamentalmente mediatizada por el mayor o menor grado con que declinen las diversas partes gramaticales de su idioma. Un mayor grado de declinación comporta de forma inmediata una menor utilización de las preposiciones y de los artículos. Por esta razón, al analizar un mismo texto en romano perteneciente a diferentes dialectos, se comprueba con facilidad como en una misma oración gramatical aparecen o desaparecen artículos y preposiciones según se trate del habla de los gitanos de uno u otro sitio.

El romano es la lengua gitana universal que, con ligeros variantes, hace posible que todos los gitanos del mundo se entiendan y puedan fácilmente comunicarse entre si.

El romano tiene su propia gramática. La morfología, la sintaxis, la prosodia y la ortografía están perfectamente reguladas, y cada grupo gitano ajusta su habla a las normas gramaticales que le son propias.

Existen importantes variaciones entre los grupos gitanos mayoritarios, especialmente en el ámbito ortográfico y en menor medida en la sintaxis gramatical, lo que no impide la constatación de la evidencia de que todos hablan y escriben un idioma que tiene el mismo origen, la misma historia y en lo esencial la misma estructura gramatical.

Sin embargo, el Kaló no es ningún idioma, no es ni siquiera un dialecto del Romano, no tiene gramática propia ni reglas de ningún tipo que le permita ser considerado una rama autónoma del romano. Lamentablemente el Kaló no es más que un conjunto de palabras de origen romano que los gitanos españoles han conservado, de generación en generación, aunque, eso si, son fundamentalmente las mismas que hoy en día usan todos los gitanos del mundo en su conversación diaria.

La investigación realizada por Ramírez Heredia anima un objetivo: que los gitanos españoles recuperen el idioma de sus antepasados, aquel idioma que hablaban los primeros gitanos que llegaron a España en el siglo XV y que hoy siguen hablando la inmensa mayoría de los gitanos del mundo.

Posiblemente para los gitanos mayores este sea un reto demasiado difícil. Pero a los niños no se les debe negar la oportunidad de aprender y practicar un idioma que les permitirá entenderse en los 12 millones de gitanos repartidos por toda la geografía mundial.

Las lenguas autóctonas en general se encuentran en peligro de extinción, según encuentras, en 15 países europeos, donde la UNESCO debe tomar una iniciativa más comprometida. El Atlas Mundial de Lenguas en Peligro que ha elaborado la UNESCO, debe apoyar, indiscutiblemente, la lengua gitana que está también en vías de extinción crítica (que en algunos casos son entendidos por los padres pero no enseñadas a sus hijos). Tal es el caso de la lengua romaní, que debe ser un elemento clave de la vida y de la identidad de las comunidades gitanas, y será una gran oportunidad para que esta lengua sobreviva.

Ayudando a preservar el mantenimiento de las lenguas de algunas comunidades históricas, igualmente encontramos el “ladino”. Cuando llega la expulsión de los judíos españoles no significó la desaparición de la cultura sefardita, que aquellos llevaron consigo al exilio, y que desde entonces se han ido transmitiendo de padres a hijos. En muchos lugares del Mediterráneo, donde se produce la diáspora los sefarditas siguen hablado ladino, una hermosa versión de nuestras lengua que no ha tenido posibilidades de evolucionar, conservándose tal como era en el siglo XV, y guardando costumbres y tradiciones adquiridas durante su larga estancia en España, que nunca han dejado de considerar su país de origen.

Pero este será tema para un próximo artículo.

Familia gitana. Considerada la primera imagen de gitanos andaluces, fechada entre 1860-1863

Familia gitana. Considerada la primera imagen de gitanos andaluces, fechada entre 1860-1863

Para finalizar, a modo de reflexión

Somos científicos y debemos de tratar de explicar, sin contextualizar, y, por supuesto, sin hacer demagogia con los documentos históricos y los datos actuales. Habrá que explicar no se condenaba a galeras, ni se les cortaban las orejas o se condenaba a muerte a otros súbditos. No es misión de investigadores hacer halagos o críticas al pueblo gitano. La única pero importante es la verdad, a pesar de la dificultad de establecerla, y sujeta, por supuestos, a errores, de ahí la importancia de seguir los cauces de la investigación histórica y antropológica por expertos y estudiosos del mundo gitano en el pasado y en el presente.

En la actualidad se abre un camino para el desarrollo de la etnia gitana apostando por su desarrollo e igualdad de oportunidades, fomentando la solidaridad y la tolerancia étnica, racial y religiosa como modos fundamentales para la convivencia con la minoría étnica más importante que vive en Andalucía.

Por todas estas razones, se propuso el 8 de abril como Día Internacional del Gitano y el 22 de noviembre declarado «Día de los gitanos andaluces«. Con este artículo deseamos que esta celebración sirva para romper estereotipos, mejorar el conocimiento de todas las culturas que conviven en Andalucía y suprimir definitivamente las barreras del rechazo, la intolerancia y la marginación hacia cualquier colectivo social.

El futuro es mejor, para el que tiene un gran presente”

 

Chorrojumo, gitano granadino tocado con un catite. 

Chorrojumo, gitano granadino tocado con un catite.

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