MEDINA BAYRA FUE AFECTADA POR UNA CADENA DE TERREMOTOS A LO LARGO DE SU HISTORIA

En este año se cumplen respectivamente los 617 años del terremoto de 1406 y 505 del acaecido en 1518.

Domingo Ortiz Soler

Arqueólogo

En este año se cumplen respectivamente los 617 años del terremoto de 1406 y 505 del acaecido en 1518. Según nuestras investigaciones sostenemos que continuados movimientos sísmicos entre los siglos XV y XVI debilitaron primero y derrumbaron después las murallas de Bayra y por ende algunas edificaciones. También se dieron fenómenos sísmicos que afectaron a las tierras andaluzas en los siglos IX al XII según las crónicas musulmanas.

Durante los siglos XV y XVI el territorio almeriense estuvo afectado por cataclismos sísmicos que afectaran a algunas poblaciones con la destrucción de viviendas y pérdidas humanas y que provocaran una psicosis de inestabilidad para la permanencia de la población en parte del territorio.
En la tierra de Almería la serie sísmica se inicia documentalmente en 1487 donde un violento terremoto daña la Alcazaba y las murallas de la ciudad. Ya el viajero alemán Münzer en su visita a este territorio en 1494 refiere un nuevo seísmos entre 1494-95.
Pero los mejor documentados fueron los acaecidos en 1518 que afectó a Vera y el de 1522 que conmovió a la ciudad de Almería, siendo este último de mayor violencia que casi llegó a destruir la ciudad con desbastadores efectos en la medina, alcazaba y catedral de ese momento (antigua mezquita mayor) y con numerosas víctimas, y que se dejó sentir en las poblaciones alpujarreñas con una serie de temblores. Los efectos del terremoto alcanzaron el valle del Almanzora y a otras poblaciones del Reino como Guadix, Baza y la ciudad de Granada. Nuevos seísmos se registraron a lo largo del siglo XVI, siendo los más significativos los del 26 de enero de 1531 con epicentro en Lisboa y que se sintió en Almería y el del 19 de abril de 1550. El terremoto de 1531 afectó a la estructura urbana de Baza y el terremoto de Atarfe-Albolote de 19 de Abril de 1956.Ya también en el siglo anterior los
terremotos de 1431 afectaron a Granada (Los terremotos en al-Andalus ya fueron frecuentes como el que destruyó Medina Azahara de Córdoba entre los años 1024 y Falla sísmica de Palomares 1025 y entre 1169 y 1170, que sí está documentado como los fuertes
movimientos sísmicos ocurridos en la segunda mitad del siglo X en la provincia de Córdoba, ya que existen numerosas crónicas contemporáneas, que dan fechas precisas del año, mes, día e incluso la hora. Este periodo se extendió entre los años 944 y 974, en pleno esplendor de la ciudad, pero también los hubo entre 986 y 987).

LOS TERREMOTOS EN LA BAYRA ANDALUSÍ
La imponente ciudad de Bayra fue erigida ya como medina sobre un
poblamiento anterior con la fundación de su mezquita aljama, entre los años 868 por al-Hiyari -como gobernador de la ciudad-, siendo el primer califa omeya de Al-Ándalus,  Muhammad I , según las tradicionales fuentes árabes (Ortiz Soler, D.: Una aproximación a la mezquita de Bayra. Colección Vera, reconstruir tu Historia, Ayuntamiento de Vera, 2019).
Todo apunta directamente a que una serie de dañinos terremotos acaecidos antes y después de la conquista cristiana, demuestra los sucesivos arrasamientos que sufrió esta ciudad a través de su existencia. Medina Bayra fue levantada en el límite de los relieves paleozoicos de la depresión de Vera como cuenca sedimentaria que atraviesa lo que se conoce como Zona de Falla de Palomares.
La ubicación de la ciudadela sobre un abrupto cerro de margas arcillosas y areniscas con estratos de conglomerados, producto de la morfología creada a través de millones de años sobre fondos marinos y playas fósiles, conformó un cerro troncocónico con pendientes muy pronunciadas y de fuerte erosión producida por las aguas de lluvia a lo largo de milenios, que ofrecía siempre graves problemas de estabilidad de las construcciones, torres y murallas, por lo que fácilmente se producirían desplomes, sobre todo con cualquier movimiento de tierra.
El terremoto acaecido en 1406 debió ser “moderado”, y que no fue la causa de su total destrucción, pero sí suficientes para dañar las murallas y acelerar las reparaciones pertinentes por su situación fronteriza con la frontera castellana de Lorca. Durante nuestros estudios de 1984 ya constatamos que en la muralla oeste se produjo un deslizamiento de un paño de muro durante el terremoto que asoló la medina en 1406 y que fue precipitadamente reparada por temor a algún ataque que se produjo el 10 de febrero de 1407 -del que nos hablan las crónicas de Juan II de Castilla- por parte de las tropas castellanas, produciéndose un asalto en el que se destruyen cincuenta casas muriendo muchos vecinos, no pudiéndose completar el asalto por sus altas murallas (Cara, L. y Ortiz, D.: “Un modelo de ciudad fronteriza nasrí: urbanismo y sistema defensivo en
Vera”. Actas del Congreso La frontera oriental nazarí como sujeto histórico (s. XIII-XVI), Lorca-Vera, 1994).

EL ÚLTIMO TERREMOTO QUE AFECTÓ A LA VERA CRISTIANA
No fue hasta el año 1518 cuando se produjo el llamado gran terremoto catalogado con una intensidad IX (”devastador”). Este terremoto está documentado en fuentes y su descripción de violentos movimientos de tierra y destrucción completa de la ciudad con sus edificios y fortaleza además siendo el numero de muertos elevado, y en el que aportamos también la constatación del derrumbe de las grandes formaciones rocosas del lugar, sobre todo la plataforma superior del cerro de piedras conglomeradas, lugar en
que se asentaba la alcazaba, y donde algunas rocas cayeron sobre viviendas, aljibe y una torre cercana a la actual ermita, aplastándolas (Seguimiento arqueológico del Proyecto obras Mirador del Cerro del Espíritu Santo, Ayuntamiento de Vera, 2001). Este cataclismo estuvo precedido de sacudidas de menor intensidad en todo el valle del Almanzora entre los meses de junio y septiembre. En Mojácar, el terremoto destruyó su castillo, mató al alcaide con toda su familia y media docena de vecinos. En Garrucha, que era sólo una torre defensiva en ese momento, se destruyó dicha torre, y sabemos de grandes daños en Cuevas. Para rematar lo que quedaba de Vera la Vieja, se reutilizaron los escombros y sillarejos de las ruinas para la construcción de la nueva ciudad, sobre todo reutilizados en la construcción de los cimientos de la iglesia, así como reutilizando también los morteros que eran cribados para recuperar el producto como mezcla de nuevos morteros y barros, de lo cual también pudimos constatar durante el seguimiento arqueológico de
las obras del Mirador en 2001.
Es significativo realizar un atento estudio de los efectos de los movimientos sísmicos que sacudieron la ciudad, tales como piedras clave de los arcos derrumbados, paredes inclinadas, fracturas en muros de ladrillo, pliegues en pavimentos y esquinas fracturadas, daños que pueden relacionarse con los terremotos acaecidos si bien no deben excluirse otras causas para explicar la destrucción y ruina de la ciudad, a través del estudio en las excavaciones arqueológicas que viene llevando a cabo el Dpto. de Medieval de la UGR, constará estos seísmos en otra puntos de las ruinas de la urbe. Es de seguro que aparecerán niveles de colapso de paredes y techos caídos
directamente sobre los antiguos pavimentos, a contra pendiente, lo que nos demostraría la naturaleza sísmica de estos hechos y reforzar la hipótesis sobre su origen sísmico en el terremoto de 1518 y también el de 1406. Los expertos recuerdan que este último terremoto no fue tan moderado (intensidad IX de los
XII grados en que se divide la escala macrosísmica MSK), y que fue la causa de su total destrucción, y suficientes para dañarla y acelerar el traslado de esta urbe a la nueva ubicación actual.
Tras acabar de abandonar la derruida ciudad la mayor parte de los ricos materiales de construcción fueron sustraídos: sillares y otros materiales constructivos que fueron reutilizados para la construcción de la nueva ciudad. Por ejemplo, en la iglesia hay decenas de sillares de piedra conglomerada procedentes de las murallas. Después, los cristianos al estar ya arruinada y enterrada por taludes de tierra, no obstante, seguían quedando piedras
suficientes que sirvieron igualmente de cantera la ampliación de la nueva ciudad.

La historia de esta ciudad -conocida también como Vera la Vieja- se mantuvo en la memoria colectiva durante siglos, aunque no fue hasta 1984 cuando comenzamos su estudio prospectivo y análisis superficial de las ruinas y, posteriormente en 2020 cuando  comenzaron las excavaciones oficiales.  Cuatro décadas de investigaciones y publicaciones de los resultados de una pequeña
parte de sus impresionantes ruinas, que la convirtieron en 2006 en  BIC.

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