CRÓNICAS DE LOS FESTEJOS DE JUNIO DE 1888 EN VERA (ALMERÍA)

El sábado, día 9 de junio de 1888, forasteros y vecinos de Vera pudieron contemplar el resultado de la organización de las fiestas conmemorativas del IV Centenario de la Conquista de Vera por las tropas cristianas (1488). El artífice de la obra fue don José Moreno García (1848-1910). Los actos duraron tres días (9, 10 y 11 de junio) y, salvo las funciones en el Teatro Cervantes, la convivencia entre las clases sociales fue muy significativa. Hemos automatizado los textos originales de los periódicos que relataron los hechos y que se conservan en el libro de Plenos de esos años. Archivo Municipal Municipal de Vera.

EL FERRO-CARRIL

Almería 11 junio 1888

LO DEL DÍA

LAS FIESTAS DE VERA

(Telegramas de nuestro corresponsal)

Vera 9 (1-4t)=Director de EL FERRO-CARRIL.-

¡Viva Vera! Este es el único grito que se escucha en los actuales momentos en que se inauguran las brillantes fiestas conmemorativas del 4.º centenario de la reconquista por los Reyes Católicos con una numerosa y entusiasta manifestación que presidida por el Alcalde y compuesta de las demás autoridades, corporaciones y gremios recorre las principales calles de la ciudad. A la cabeza de la manifestación va, a caballo, el comerciante García Soler, representando con un precioso traje de aquella época a Garcilaso de la Vega, primer Gobernador cristiano de esta plaza.

Con repique de las campanas de todas las Iglesias, voladores y música se ha publicado el bando de la Alcaldía que señala el orden de los festejos.

En los momentos en que telegrafío llega la manifestación frente a las Casas Consistoriales. El abogado Sr. Ballesteros pronuncia desde un balcón del Ayuntamiento un elocuente discurso, lleno de entusiasmo. Pondera la gloriosa fecha de mañana y enaltece la hidalguía y lealtad de este noble pueblo.-C.

Vera 9 ([hora]:1-40 t.)-Director EL FERRO-CARRIL.- Reina grandísima animación y extraordinaria concurrencia de forasteros.

La Plaza Mayor está elegantemente adornada con colgaduras y gallardetes que forman el más agradable conjunto. La fachada del ayuntamiento, hermoso edificio de construcción moderna, se encuentra cubierta con un lujoso manto real, colocado artísticamente.

Se encentran en ésta corresponsales de periódicos de Murcia y de esa capital.

A la noche seguiré telegrafiando.-C.

Vera 9 (8-30 m.)-

En los momentos en que telegrafío tiene lugar la solemne procesión, condiciendo las imágenes de las Angustias y de Jesús Nazareno desde sus respectivas capillas a la Iglesia parroquial. Reina un entusiasmo indescriptible. En la ordenada procesión vense confundidas todas las clases sociales en número muy considerable, dejándose oír sin cesar el clamoreo de los vivas a la Religion. Dos bandas de música concurren a la fiesta tocando escogidas piezas.

En el teatro de Cervantes dará esta noche una función el hábil prestidigitador Rivera, que acaba de llegar de Lorca en unión de muchas distinguidas familias de aquella ciudad.-C.

Vera 10 (9-38 m.)-Director de EL FERRO-CARRIL.- Esta mañana a las cuatro, las dos bandas de música han anunciado con alegre diana que hoy es el día fausto, fecha gloriosa del 4.º centenario de la reconquista de Vera por los Reyes Católicos.

En este momento en que telegrafío, más de 3000 personas presididas por el Alcalde se dirigen a la salida de la población para recibir al Ayudante de marina de Garrucha, que viene invitado y trae para tomar parte de la procesión cívica el aparato lanza-cabos y 150 marineros. Asisten las dos bandas de música. La afluencia de forasteros es mayor a cada instante, siendo ya muy difícil el tránsito por las calles.-C.

Vera 10 (1-45 t)-Director de EL FERROCARRIL-Los invitados de Garrucha han hecho su entrada en la ciudad, en medio del mayor entusiasmo. Los marineros llegan en correcta formación y con el Ayudante a la cabeza. Además el aparato lanza-cabos para el salvamento de náufragos, traen una balandra con sus velas y también banderas muy lucidas. La balandra viene sobre uno de los carros del lanza-cabos.

La concurrencia es extraordinaria. Al pasar por la calle Mayor, no han cesado un instante los vivas a la marina española, a las autoridades y al Sr. Moreno, incansable campeón de estas fiestas, cuya magnificencia va superando a todas las esperanzas. Hermosas y elegantes mujeres, luciendo caprichosos trajes del mejor gusto, poblaban los balcones de la carrera, y al pasar la comitiva la saludaban con sus pañuelos, como testimonio de afecto y de júbilo.-C.

Vera 10 (2 50 t.)– Director de EL FERRO-CARRIL.- Garrucha está hoy desierta. Todos los moradores de aquel pueblo se encuentran en esta ciudad, a donde siguen llegando incesantemente viajeros procedentes de toda la comarca.

Se ha lanzado el cabo del aparato de salvamentos desde el camino de Almería a la cúspide del histórico cerro del Espíritu Santo, operación que ha gustado grandemente, sorprendiendo ver bajar por la cuerda, en una distancia de 400 metros y mucha pendiente, a los marineros metidos en cestas. En esta operación ha demostrado el Ayudante de marina sus conocimientos y habilidad, siendo calurosamente aplaudido. ¡Bravo por el Sr. Ayudante!

Se están repartiendo a los pobres limosnas costeadas por el Ayuntamiento.-C.

Vera 10 (4-t)-Director de EL FERRO-CARRIL- A las once ha tenido lugar la función religiosa, con asistencia de las autoridades, siendo orador el Cura ecónomo Sr. Cano, que demostró ser un historiador consumado. Dice muy bien y con sinceridad, y esto le atrae las simpatías del auditorio. Estuvo elocuentísmo.

A las dos de esta tarde [mancha de tinta] música de esta ciudad [mancha de tinta] anunciaron tocando un [mancha de tinta] [mancha de tinta] las 4 todos los gremios y [mancha de tinta] se encuentran en la glorieta y parte la procesión-C.

Vera 11 (9-10 m.)-Director de EL FERRO-CARRIL.- La procesión cívica celebrada ayer fue brillantísima, dejando a todos imperecederos recuerdos. Se verificó con el orden siguiente:

Abría la marcha un piquete de la guardia civil, seguido de 14 gremios con lujosos estandartes levantados por el más antiguo de los agremiados. Detrás la carroza de la agricultura, adornada con exquisito gusto, representando una hermosa niña a la diosa Ceres; otras cuatro carrozas a las Estaciones; la del comercio, de gran valor artístico, con el dios Mercurio, y la de la prensa, con una locomotora al natural, despidiendo humo, silbando y haciendo una tirada de poesías durante la carrera con la máquina de imprimir llevada sobre la locomotora. Seguía la marina con sus aparatos y balandra; el Colegio de abogados con su estandarte; otras clases profesionales, los jefes y oficiales de la zona militar y batallón depósito, y la carroza del Ayuntamiento, que llama poderosamente la atención y es saludada en todas partes con grandes aplausos. Representa en un hermoso niño a Fernando el católico y en otro al Alcaide Malique Alá-Bey (sic), llevando siete niños más con magníficos trajes de época, que hacen honor a la Corte. Cerraban la marcha las autoridades.

Las tres bandas de música amenizaron con alegres himnos la procesión, la que llegó a las 7 a la plaza Mayor, donde entre nutridos aplausos, delirante entusiasmo y al son de la marcha real, tocada por las tres bandas, representó la entrega de la plaza al rey Fernando.

El abogado Sr. Ballesteros pronunció desde los balcones de las Casas Consistoriales un elocuente discurso, recordando hechos heroicos de la patria y fechas gloriosas para Vera, siendo muy aplaudido.

Los corresponsales de los demás periódicos están asombrados de tanto explendor (sic), orden y gusto, en una población de las condiciones de Vera.

Pasan de 12000 personas las que presenciaron y tomaron parte en la brillantísima solemnidad de ayer. Los balcones de la carrera estaban ocupados por mujeres de envidiable belleza. Los vítores a España y a Vera fueron constantes y nutridos, y un tal Pepito, no sabiendo ya que decir, gritó: ¡Vivan las chicas de esta tierra! Ésta fue la nota cómica de la inolvidable solemnidad.

Reina la mayor alegría. Las fondas y hospedajes siguen atestados de forasteros. Todos convienen en que el éxito ha superado a las esperanzas.

Me despido gritando desde el fondo de mi alma: ¡Viva Vera!-C.

LA CRÓNICA MERIDIONAL. Martes 12 de junio de 1888. núm.- 8422.

Carta de Vera.

Sr. Director.

Querido director. ¿Qué podría contar a V del viaje, tratándose de la travesía de Almería a Vera, que ya no hubiera sido descrita y conocida de la inmensa mayoría de los almerienses?

La carretera se encuentra en un estado muy lamentable y que pone de relieve el abandono en que nuestros representantes tienen a este desdichado país. A más de tenerse que apear el viajero en los dos puentes que hay derrumbados, por ser punto menos que imposible el tránsito, se hace preciso abandonar la carretera por encontrarse completamente obstruida en los kilómetros 117, 102, 82 y 79. Éste último es el único que está en arreglo.

De manera que el viaje es infernal, a pesar de lo cual puede éste darse por muy bien empleado, porque el acto que hoy celebra Vera es de tal trascendencia que, sin incurrir en una falta imperdonable, la prensa de Almería no hubiera podido permanecer indiferente. En él, no sólo se evoca un recuerdo histórico, en el que tomó parte aquel rey que abarcó los destinos de ambos mundos, sino la entrada de esta ciudad en el camino de la civilización y del progreso.

Vera es una de las poblaciones más bellas de nuestra provincia, no pudiendo negarse, sin injusticia que pocas de nuestras ciudades pueden compararse a ésta ni en lo simétrico de su plano, curiosas calles, bellas construcciones, animación y comodidad interior.

Situada próxima a la costa, con su tapiz ondulante y verde en derredor, como manto en que se rebaja una ondina cuando abandona el líquido, alcázar para tenderse al Sol; engalanada y reinando gran animación, con músicas e iluminaciones, repartiendo los ecos en el espacio esas otras resonancias de la alegría de sus habitantes, que se congregan en unión de los huéspedes que de fuera vienen a tomar parte en el general contento, ofrece la ciudad un hermoso aspecto.

Unamos a los recuerdos históricos las solemnidades religiosas que preparadas con motivo de la proclamación de Patrona a la Virgen de las Angustias, a quien con tanto respeto y fervor adoran con frenesí los veratenses, y fácilmente se comprenderá por qué este pueblo ríe, canta, vitorea y se entrega al júbilo y al entusiasmo más extraordinario.

Además, el ruido llama gente y la gente no va nunca con los bolsillos vacíos: el dinero atrae al dinero -como dice Cristian- y he aquí cómo los cohetes y las llamas, las músicas y los cantaras son gastos reproductivos.

Pero basta de digresiones, y entremos en materia.

A las doce del día nueve, conforme a lo marcado en el programa que ya conocen los apreciables lectores de LA CRÓNICA, un general repique de campanas, el estruendoso estallido de los cohetes y los armoniosos acordes lanzados al espacio por las bandas de música anunciaron se iba a dar comienzo a los festejos.

Acto seguido, partió una Comisión del Municipio para publicar el bando que los autorizaba y que quedó [roto] en varias esquinas.

Al frente de esta comitiva marchaba a caballo D. Francisco García Soler, lujosamente vestido a usanza de aquella época y representando al Gobernador de la plaza [Garcilaso de la Vega].

Seguíale el Ayuntamiento con el pendón histórico que en él se conserva desde la toma de la ciudad, y últimamente cerrábanla, a más de las bandas de música, un inmenso gentío compuesto de todas las clases sociales y en las que figuraban todos los gremios de la ciudad.

Los balcones de la carrera lucían elegantes colgaduras, y la casa Ayuntamiento aparecía lujosamente engalanada ostentando en el centro el escudo de armas en el que se lee la siguiente inscripción: Abolinnada Virgi 1488.-1888- Barea-Vera.

Al regresar la comitiva, el distinguido jurisconsulto D. Juan María Ballesteros dirigió desde el balcón del Municipio una elocuente arenga de júbilo y entusiasmo, dejándose oír atronadores vivas.

A las siete de la noche, organizóse gran procesión para transportar desde su ermita a la Iglesia mayor la imagen de las Angustias con objeto de celebrar el día diez solemne función religiosa y proclamación patronal de la ciudad, a cuyo fin se instruye en el Ayuntamiento expediente suscrito por todos los hijos de Vera, en solicitud de la bula papal correspondiente (nota: El patrono de ésta es san Cleofás, que recuerda fecha histórica del sitio de la ciudad por D. Fernando de Valor en 25 de Setiembre de 1569).

Desde las primeras horas de la noche se hallaba vistosamente iluminada la veneciana la (sic) plaza constitucional y todas las calles próximas.

Tanto en la plaza como en todas las vías públicas de Vera se apiñaba compacta multitud que hacía casi imposible el tránsito.

Componíase esta procesión, de dos largas filas formadas por los individuos de los diferentes gremios. Seguía la imagen de Jesús nazareno que vestía riquísima túnica, y tras el grupo una excelente banda de música que ejecutaba una preciosa marcha brillante, del maestro Orihuela, de Almería.

Después continuaban las cofradías con sus respectivos estandartes y la imagen de las Angustias, que por cierto es una obra artística de mucho mérito.

Una vez depositadas en la Iglesia mayor ambas imágenes, las bandas de música recorrieron las calles de la población al toque de retrein, situándose a su regreso en la plaza, donde continuó ejecutando escogidas piezas hasta las once de la noche.

DÍA 10.

Desde las cuatro de la mañana, se escuchaban los acordes de las bandas de música tocando diana.

La afluencia de forasteros era inmensa, pasando de doce mil las personas que circulan por todo Vera.

Numerosas familias de Cuevas, Garrucha, Turre, Bédar, Mojácar, Sorbas y demás pueblos inmediatos

A las siete de la mañana dirigióse el pueblo, no bajando de 3000 a 4000 almas, acompañando al Municipio, con las consiguientes bandas de música, hacia la carretera de Garrucha, con objeto de esperar a la comitiva de la marina compuesta de unos 200 individuos perfectamente ordenados que bajo las órdenes del ilustrado teniente de navío Sr. Fernández Cano (antiguo compañero de profesión) venían para tomar parta en los festejos.

Nuestro amigo no se hizo esperar mucho.

Conducían también los carros del Salvamento de náufragos.

Recibido por la comisión el Sr. Fernández Caro, en un elocuente discurso, correcto y fácil, manifestó su deseo de contribuir al mayor esplendor de las fiestas y la justa correspondencia a la invitación que se le había hecho, por las autoridades.

El Alcalde Sr. García Soler, en breves palabras dio las gracias en nombre del pueblo de Vera que se honraba con tan distinguida cooperación.

Púsose en marcha la comitiva con dirección al cerro del Espíritu Santo, en cuya cima existen las ruinas del famoso castillo de Vera.

Instalados los aparatos del salvamento, fue disparado un cohete conductor del cabo, (se simulaba el naufragio de un buque) con tan sumo acierto que vino a quedar próximo a la bandera del castillo, distante del punto de estación unos 200 metros; tendido el cable trasportáronse algunos individuos de la cima al pie de dicho cerro por medio de la canasta de salvamento. Todo con gran precisión mereciendo frenéticos aplausos, y entusiastas vivas a la marina española.

A las diez empieza la funcion religiosa en la iglesia parroquial que se halla decorada e iluminada con el mayor gusto y explendor (sic).

El párroco de esta parte, don Antonio Jesús Cano, ha pronunciado una notabilísima oración en la que ha demostrado una mez más sus grandes talentos y sus excelentes condiciones de orador sagrado.

El Ayuntamiento piensa imprimir este discurso porque en él aparecen las glorias de la historia de est pueblo en la parte civil y no menos en la eclesiástica.

Al terminar la ceremonia religiosa fueron repartidas en la puerta del Ayuntamiento por las autoridades abundantes limosnas a los pobres de solemnidad.

Durante el día ha ido en aumento progresivo la entrada de forasteros hasta el punto de que las calles de Vera presentaban un aspecto magnífico, deslumbrador, así como los balcones, terrados y azoteas se veían cuajadas de criaturas.

Todos tenemos los sentidos en tensión y en abuso continuo: lucecitas hácennos todavía los ojos recordando los farolillos y focos de luz de las iluminaciones; zúmbannos los oídos de tanta música, de tanto bullicio, de tanto entusiasmo y de ese rum rum indefinible de las grandes muchedumbres.

A las cinco púsose en marcha la gran procesión Cívico-histórica en la que iban reprersentadas todas las clases de la sociedad.

Admira ver el orden, la magnificencia y el entusiasmo desplegado por los hijos de Vera, que dan prueba más que sobrada de actividad, fuerza, unidad y energía que distingue a los moradores de esta iustre ciudad.

Una banda de música abría la marcha. Seguía el gremio de instrucción pública compuesto no sólo de los dignos profesores de ésta, sino de gran número de niños con su estandarte a la cabeza, estandarte que ha llamado la atención por su elegancia, esmero y gusto artístico, así como prontitud con que ha sido confeccionado por las distinguidas Srtas. D.ª Soledad Giménez y D.ª María Prieto.

Seguían las niñas del colegio que dirigen las hermanas de San Vicente de Paul.

Después el gremio de los comerciantes en bebidas y tras estos el de los zapateros, hiladores, aperadores, fabricantes de esparto, alpargateros, albañiles y labradores, cada uno a cual más ordenado, con sus magníficos estandartes alusivos al objeto.

Después de estos venía la carroza de la agricultura, tirada por enjaezadas mulas; guiábanles cuatro palafreneros y era escoltada por dos individuos a caballo que vestían dalmática ostentando el escudo nacional.

La carroza estaba construida con gusto y maestría.

Tras la carroza la magnífica banda municipal de Cuevas ejecutaba alegres pasos dobles.

Continuaban seguidamente los gremios de fondistas y posaderos, alfareros, barberos, herreros y carpinteros con preciosos estandartes, sastres, cocheros y últimamente, el comercio.

Después la carroza de la Industria, representando una gran locomotora perfectamente imitada, sobre cuya plataforma se había instalado una maquinita de imprimir que iba tirando hojas sueltas con versos alusivos a las fiestas, debidos al peta D. Joaquín Egea, de esta localidad; tras esta carroza seguía otra del comercio, que también ha merecido grandes elogios.

Figuraba un batel sobre cuya popa se alzaba una especie de trono en el que se asentaba una diosa Mercurio (sic).

Después la marina con bandera nacional, estandarte histórico y carroza, sobre una de las cuales se asentaba una balandra con sus velas largas.

Seguía el Colegio de Abogados, médicos y farmacéuticos, luciendo rico estandarte de damasco.

Tras ellos los Sres. Jefes y Oficiales del cuerpo de Infantería de seta zona militar.

El último grupo lo formaban: el gobierno de la plaza a caballo, conduciendo el antiguo pendón de la ciudad, la magnífica carroza del Ayuntamiento (sobre la que daré mañana datos) y la corporación municipal presidida por el Alcalde Sr. García Soler, y los Sres. Coronel de la zona, capitán del puerto de Garrucha y Juez de Instrucción.

Verificado el paseo por las calles de Vera y de antemano señaladas, regresó toda la comitiva a la plaza.

Entonces era de ver el número de forasteros que han concurrido.

La plaza estaba completamente invadida de extremo a extremo por una compacta muchedumbre.

Tres bandas de música dejaban oir sus acordes.

Las campanas volteaban con rapidez.

El entusiasmo era indescriptible y el espectáculo soberbio.

La hora del correo me impide continuar.

Suyo affmo. E. López Morales.

SR. DIRECTOR

LA CRÓNICA MERIDIONAL. Miércoles 13 de junio de 1888. núm.- 8424.

Vera 12 de Junio de 1888.

Querido director: por la premura del tiempo no me fue posible dar la descripción de las dos carrozas que, sin disputa, se han llevado la gloria del Centenario, no obstante que en t odas ha presidido sumo gusto artístico.

Una de ellas era la de la Agricultura, sobre la plataforma se alzaba el trono adornado con palmeras, plátanos, espigas, etc., etc. Se asentaba en el trono la diosa Ceres que estaba representada por una preciosa niña, hija del farmacéutico Allas (sic), vestida con Gracias y capricho. A sus pies se veían reclinadas otras cuatro niñas, representando con perfección las cuatro estaciones y ostentando cada una los atributos propios.

La otra carroza notable, la principal, fue la del Ayuntamiento.

Figuraba un gran salón regio adornado al gusto de aquella época; sobre la parte anterior se alzaba soberbio dosel de riquísimo raso galoneado de oro. Ocupaba el sillón del trono el rey D. Fernando, representado por el niño Paquito Ballesteros, que vestía magnífico traje; a la derecha Garcilaso de la Vega, interpretado con discreción por el pequeñuelo Pedro García; seguían tres pages en traje de corte, y que representaban el reino de Granada, la provincia de Almería y el del centro que ostentaba bastón de mando; además había dos caballeros, también en traje de corte, uno de Aragón y otro de Murcia, de cuyos reinos acompañaron al rey D. Fernando en la memorable jornada.

A la izquierda del trono aparecía de rodillas al alcaide Malike-Ala-Bey, como dice Pilu, en el momento de entregar las llaves de la ciudad al rey Católico; al moro le acompañaban dos caballeros que representaban, uno a Túnez y otro a Marruecos, entidades que gobernaron estos territorios en aquella época.

En derredor de la plataforma, sobre el zócalo de la carroza, se leía la siguiente inscripción: «El muy ilustre Ayuntamiento de Vera en el cuarto Centenario de su reconquista por los Reyes Católicos.» Figuraban también en los cuatro testeros los escudos de Vera, Mojácar (ciudad la más antigua de la jurisdicción), España y Almería.

Al regresar la procesión Cívico-histórica a la plaza Mayor, ante la inmensa y compacta muchedumbre que de extremo a extremo la invadía, cesaron de tocar las tres bandas de música y el repique de campanas; suspendiéronse todas las conversaciones, un silencio sepulcral se observó entonces y el pueblo en masa, respetuoso y atento escuchó el discurso siguiente que con gracia suma, con buena dicción, pronunció el pequeño rey Fernando dirigiéndose a Garcilaso, que quedaba de Gobernador de la plaza, en el momento de entregarle las llaves de la población que había antes recibido el rey del Alcaide Malike-Alá-Bey:

«Señores: ¡Triunfaron la verdad del error, y la luz de las tinieblas!

Toma, ilustre Garcilaso, las llaves de la muy noble y muy leal ciudad de Vera, en cuyos muros se ostenta ya la cruz de Cristo que asegura la civilización de los pueblos; garantiza la inviolabilidad de las familias y proteje sus derechos.

Inmensa es hoy mi satisfacción, pero mayor será mañana mi honra, si represento a mi patria en el mismo puesto que con tanto prestigio como ilustración ocuparon mis abuelos.

¡Viva Vera! ¡Viva España!».

La oración fue recibida con nutrida salva de aplausos, atronadores vivas, frenético entusiasmo y alegría inmensa por todo el pueblo.

Los ecos sonoros de la marcha real resonaron en el espacio, ejecutados a la vez por las tres bandas y un general repique de campanas dio por fin término a la fiesta, que indudablemente ha dejado imperecedero recuerdo a todos los que tuvimos la honra de asistir a este acto.

Nota importante que prueba la cultura, fino trato y buena educación del pueblo veratense; no hubo ni una mala disputa, ni una simple cuestión, a pesar de que pasarían de 12000 almas las que por calles y plazas circulaban durante los festejos.

Terminado el acto, autoridades, corporaciones y gran parte del pueblo penetraron en el templo poseídos del mayor fervor, cantándose solemne Te-Deum en acción de gracias.

Después, desde el balcón del Ayuntamiento pronunció el ilustrado abogado Sr. Ballesteros un discurso elocuentísimo que terminó con frenéticos vivas a España, a Vera, al ejército y a la marina española.

Durante la noche estuvo animadísima la plaza, que lucía también profusa iluminación a la veneciana, lo mismo que los balcones de las calles laterales. En los del Ayuntamiento se fijaron todos los estandartes que habían conducido los gremios en la procesión, y que como dije en mi anterior, estaban confeccionados con sumo gusto y con una gran delicadeza por las siguientes señoritas:

El de sastres.-Srtas. Luisa Gimeno, María y Luisa Cervantes y Ana Caparrós.

El de cocheros.-Srtas. Isabel Sevilla y Ana Caparrós.

El de vinateros.-Srtas. Catalina e Isabel Haro y Ana Clemente.

El de agricultura.-Srtas. Amalia, Efigenia (sic) y Natalia Montoro.

El del comercio.-Srtas. Beatriz, Carmen y Ana Aguilar; Marta Gerez y Julia Escánez.

El de herreros.-Srtas. Josefa, Ángela y Carmen Ferrer y Antonia González.

El de zapateros.-Srtas. Ana, Lucía, Inés y Juana López.

Hay además que consignar que todos los trajes y adornos que han lucido en el festival han sido ideados, construidos y bordados en Vera, por hijos de la misma y sin solicitar el …so de ningún extraño.

Esto honra mucho al pueblo veratense y a sus dignas autoridades que tan perfectamente saben velar por el orden del mismo.

DÍAS 11 Y 12.

Los festejos de estos días han sido puramente populares; cucañas, música, algunas máscaras (escasas), paseo, etc.

Esta noche el punto más saliente (NOTA: ) es la sesiónde prestidigitación dada por el reputado nigromántico español Sr. Rivera, que es una notabilidad en el escamoteo y demás juegos de ilusión.

Entre paréntesis.-El día diez tuve la honra de ser visitado por el Teniente de navío señor Fernández Caro, capitán del puerto de Garrucha y el Sr. D. José Moreno [García], incansable organizador de estos solemnes festejos.

Fui después, correspondiendo a su galantería, a visitarle, y con la finura esquisita (sic), la amabilidad sin límites que le distingue, después de obserquiernos con dulces, champagne, licores y cigarros, organizó un concierto que, aunque familiar, merece ser conocido.

El Sr. Moreno, que es un verdadero artista, que sabe sentir e interpretar la música como pocos, ejecutó admirablemente al órgano un canto de amor, hermoso, sentimental y fácil.

Después, el Sr. Bayona, distinguido pianista de Lorca, que conoce un repertorio muy regular, ejecutó con gusto y maestría la primera Polonesa de Chopín, que a Chopín mismo hubiera entusiasmado.

Seguidamente hizo el Sr. Moreno a su preciosa hija, Fé, sentarse al piano, ejecutando esta con suma delicadeza, con verdadero gusto, limpieza y sentimiento, un nocturno del maestro Diduey.

Por último, sus simpáticas hijas Esperanza y Fé, ejecutaron un dúo de los Hogonotes a órgano y piano, sublime, lleno de armonías y que nos hizo creer habíamos abandonado el mísero planeta y nos transportaban a las empíricas (sic) regiones.

Después de todo esto diga V. si no hay motivo para exclamar: ¡de Vera al cielo!

E. López Morales

LA CRÓNICA MERIDIONAL. Miércoles 15 de junio de 1888. núm. 8425

Sr. Director de LA CRÓNICA MERIDIONAL.

Vera 13 de Junio de 1888.

Querido director: Son tan agradables las emociones con motivo de los brillantes festejos realizados que no desaparecerán jamás-Son el tema de todas las conversaciones.

Todos recordarán con gusto siempre esta fecha. La brillante procesión religiosa, la espléndida iluminación de la plaza, la importante manifestación cívica, de la que formaban también parte los ayudantes del cuerpo de ingenieros y el de telégrafos (comisiones que omití voluntariamente), la brillante improvisación del Sr. Ballesteros y la inspirada oración sagrada del párroco Sr. Cano, todo se recuerda y se tiene presente, pues en todos los círculos no se habla de otra cosa. Comentando anoche el discurso del Sr. Cano en un numeroso cículo de personas ilustradas, decía un jurisconsulto de fama:

«cuando le oí su brillante exordio y sentó su tema histórico religioso referente a nuestro suelo, confieso que temí no correspondiese el éxito a nuestras esperanzas; pero en relidad ha excedido a aquéllas y podemos enorgullecernos de que se hayan cantado las glorias de nuestro suelo con tanta profusión de datos y galanura de estilo.»

Estos elogios los considero justos, pues estuvo en verdad elocuente.

En los días sucesivos, como ya he ido comunicando por telégrafo, los festejos se han sucedido sin descanso. Música a todas horas, cucañas, paseo, veladas en la plaza, etc.

Anoche asistí a la función dada en el teatro por el distinguido prestidigitador señor Rivera, que fue extraordinaria. La concurrencia fue escogida y aplaudió diferentes veces a este buen artista.

Rivera es joven, comienza ahora su carrera de prestidigitado, y a juzgar por la limpieza que se nota en las suertes que ejecuta y por el notable repertorio de juegos que posee, no está lejano el día en que logre fama universal.

El pueblo ha gozado mucho en estos días y, aunque todo pasa en la vida, no fácilmente se olvidan ciertas impresiones.

Hoy el tema varía. No se habla de otra cosas más que del Certamen o velada artístico-literaria de que daré a V. detalles, cuyo programa le adjunto.

E. López Morales

TELEGRAMA. 6:5 m.

Suspendida velada literaria. Suplícole no dé curso al programa que le envío. Daré detalles. Los foranteros de los pueblos inmediatos aumentan. Envíeme 400 números CRÓNICA.

LA CRÓNICA MERIDIONAL. Domingo 19 junio. Núm.-8427

Damos inserción a la carta que recibimos ayer de nuestro redactor y corresponsal en Vera y que no pudimos publicar a causa del mucho original (sic).

Sr. Director de LA CRÓNICA MERIDIONAL.

Vera 15 de Junio de 1888.

Muy Sr. mío: Después de mi telegrama de anteanoche en el que manifestaba habíase suspendido la velada literaria y que sin duda no fue bien interpretado, tuvo lugar aquélla. Si bien en las primeras horas de la noche se pensó suspenderla a causa de no estar aún terminado por completo el arreglo del teatro y otros particulares de escasa importancia, pero tan luego como estas dificultades quedaron vencidas se partició que desde luego iba a celebrarse, aunque a hora más avanzada.

En efecto, a las diez, dirijíme hacia el teatro de Cervantes; la entrada era casi inaccesible, pues un inmenso gentío, compuesto de todas las clases de la sociedad, ocupaba la puerta principal y los alrededores del edificio.

Por fin pudo franquearse la entrada y, acomodados perfectamente en el elegante coliseo veratense, que ofrecía un golpe de vista deslumbrador, dispúsose lo necesario para dar comienzo a la sesión.

¡Qué espectáculo más sublime!

¡Qué impresión más soberbia!¡Qué gusto, qué elegancia!

Allí las damas, adornadas con sus mejores atavíos, sus más preciadas alhajas, enrojecidas por el calor, resplandecientes de lujo y alegría, transformaron el local en deliciosa y agradable mansión de hermosura.

Las plateas eran ocupadas por las bellas Sras. Y Srtas. de Ruiz Ramírez, Gardyno, González del Castillo, Iribarren, Ramallo y Guerrero, todas a cuál más simpáticas (sic).

Distinguíase hacia otro extremo las señoritas de Ramírez Mirautes, cuyos ojos parecían dos soles por sus brillantes, y las no menos distinguidas Srtas. De Montoro, Canga, Párraga, Sevilla, Ayas, Giménez, Ballesteros, González, Ferrer, Núñez, Ruiz Ramallo, Cervantes, Salamanca, Caparrós, Ortiz, Bayonas, García Haro, y otras tantas que no es imposible recordar.

Las primeras filas de butacas eran ocupadas por las simpáticas Sras. Y Srtas. de Fernández Haro, Bernabé Soler, Moreno y Marín.

El escenario se hallaba decorado con sumo gusto; adornábanlo todos los estandartes de los gremios, a la derecha estaban situados un piano y un armonium y a la izquierda la tribuna.

La sala también ofrecía un aspecto no menos elegante.

El centro del escenario estaba ocupado por la Comisión organizadora.

Presidía D. Juan M. Ballesteros y los señores Cervantes, Bayonas, Ballesteros (hijo) Ruiz, Párraga y Garres.

A más de estos señores, formaba también parte de la comisión de recibo D. Francisco Ballesteros, persona de finísimo trato y que reúne grandes simpatías en la población.

El Sr. Presidente dirigió la palabra a la concurrencia manifestando se honraba con el cargo que debía a la consideración de todos sus amigos y que en cumplimiento de su cometido abría el certamen, cuyo objeto principal era no sólo proporcionar a la sociedad de Vera un rato ameno, si[no] que también conmemorar una fecha gloriosa e histórica.

«Es la unión -dijo- de la idea con la forma, y el espíritu con la naturaleza.»

Seguidamente, las Srtas. de Moreno ejecutaron a piano y armonium con la maestría que les distingue, la sinfonía Freytchutz de Weber.

Al terminar fueron ruidosamente aplaudidas.

Después el Sr. Ballesteros pronunció un elocuente discurso en el que habló acerca del acontecimiento que celebraba la ciudad de Vera, refirió algode la historia del reino de Granada y de Grecia. Demostró el papel importante que desempeñó Vera en aquel tiempo; y respecto a la toma de la ciudad, dice que los reyes pasaron de Córdoba a Aragón y de allí a Murcia, desde donde pusieron sus miras hacia Vera, que al efecto fue rendida por 12000 caballos y 14000 infantes haciendo entrega de las llaves el alcaide Malike-Ala-Bey en Pulpí, nombrándose entonces Gobernador al famoso Garci-Laso de la Vega en 17 de Julio de 1488, según acta que se conserva en el archivo de Lorca.

Habló del célebre terremoto acaecido en 9 de noviembre de 1518; de los pueblos sobre los que ejercía poder; de los nombres que llevó en la antigüedad; del estado prersente y del porvenir, augurando al pueblo de Vera días de felicidad si sigue las leyes del progreso.

Pide para ello la asociación y terminó manifestando le enaltece el alto grado la distinción con que le honran, dando espresivas (sic) gracias con especialidad a las damas que ejercen en la sociedad un poder supremo.

Al terminar fue obsequiado con una corona de flores y con una nutrida salva de aplausos.

En seguida pasó al piado la Srta. Marín (Natalia) y ejecutó admirablemente el terceto Gli Ugonotti; y después el Sr. Moreno y sus hijas, Esperanza y Fé, el preludio y duo de Norma a piano, armonium y clarinete, de los que cuanto se diga es poco.

Todos fueron aplaudidos con entusiasmo, así como la Sra. de nuestro distinguido amigo Sr. Fernando [roto] que con su dulce voz … cejo y con arte sin igual, cantó la romanza de tiple del Reloj de Lucerna acompañada al piano por el señor Sánchez.

Después leyó el Sr. Ballesteros un discurso titulado, Nuestros Ideales, que daremos a conocer en otro número a nuestros lectores, por tratarse de un asunto de gran importancia para el país.

El Sr. Bayonas ejecutó al piano la Balada 3.ª de Chopin y las Srtas. Natalia y María Marín la Obertura de Cleopatra, aplaudiéndoseles mucho. El Sr. Ruiz Ramírez dio lectura al discurso de su Sr. tio D. Lorenzo Ruiz, en el que se refieren las proezas de Vera en la antigüedad y sus historia; dedicando elocuentes párrafos a la Virgen de las Angustias con motivo de su proclamación de Patrona de Vera.

A continuación fue cantado con delicadeza y gusto por la Srta. Montoro y el Sr. Bayonas el dúo del Juramento acompañados por el profeseor Sr. Sánchez. Tambén fue ejecutada a piano y clarinete por los Sres. Bayona y Moreno la Melodía de la danza característica del Polopo de Felsina; por las señoritas de Moreno el dúo de los Hugonotes y el Mosaico de la Traviata, de Verdi, y por el Sr. Bayonas la Sonata de Bettohoven (sic), mereciendo todos repetidos aplausos del público, que siempre recordará con gusto este certamen.

Lsa Sras. Y señoritas que tomaron parte en esta velada fueron obsequiadas con flores y cajas de dulces.

Últimamente fueron leídos, por el señor Ruiz, un magnífico discurso dedicado a Vera y que desde Barcelona envió el distinguido periodista Sr. D. Pedro Román, hijo de esta ciudad, y por el Sr. Garres, profesor de 1.ª enseñanza, un notable trabajo acerca de la influencia que ejerce la instrucción pública en los pueblos.

DÍA 14.

Los festejos de estos días han sido tan animados como los del 10.

Por la mañana celebróse misa de campaña en la plaza, que estaba completamente llena de criaturas.

En la tarde solemne procesión en la que tomaron parte todas las clases de la sociedad, y por la noche fuegos artificiales, recorriendo después las calles de la población las bandas de música al toque de retreta en señal de la terminación de las fiestas, que harán época no sólo por ser la primera que de esta clase se celebra en la provincia, sino por la importancia y el orden que en ellos ha presidido.

No terminaré esta revista sin tributar un millón de gracias en nombre de LA CRÓNICA a todo el pueblo de Vera por las atenciones de que he sido objeto, durante mi estancia en tan bella ciudad, y un aplauso a todas las autoridades y Comisiones organizadoras así como al benemérito cuerpo de la Guardia civil, pues todos han sabido desplegar gran actividad y celo, consiguiendo que en esos días no ocurra la menor discordia a pesar dela gran afluencia de gente, y que prueba una vez más la cordura y unidad de los hijos de la noble Vera.

E. López Morales

EL LEVANTE

Se publica los días 4, 12, 20 y 28 de cada mes.

Garrucha 17 de Junio de 1888.

Enclavada en el monte que hoy se denomina Espíritu Santo, a cuyo pie nace la moderna ciudad de Vera, encontrábase la antigua ciudad que los moros titularon Barea (sic), cuyo origen se pierde en la oscuridad de los tiempos.

Desde la dominación de los Sármatas pasó por las diversas que se disputaron a España consecutivamente, formando siempre parte integrante de su territorio, escepto (sic) en la época desde el año 1000, al 1001, que vivió independiente a la caida del poderoso califato de Córdoba, habiendo quedado sometida en el último de dichos años a los almorávides.

Para reseñarla debidamente sería preciso que nos remontásemos a las fuentes más lejanas de la tradición, recorriendo, siquiera fuese de ligero, por la oscuridad que arroja sus primeros tiempos, las épocas romana y gótica, en la cual no juega un papel directo si no de pura referencia y que nos detuviéramos más despacio en la época de su mayor preminencia (sic) histórica durante la dominación agarena.

Pero como este trabajo había de hacernos demasiado estensos (sic), corremos un velo sobre la descripción de su importante historia y nos ocuparemos sólo desde la época en que reunidas en un sólo cetro las coronas de Aragón y Castilla con la unión de D. Fernando y D.ª Isabel cobre un verdadero impulso la obra de reconquista que venía sucesivamente realizándose en España, la cual había inaugurado gloriosamente D. Pelayo, en las encumbradas cimas de Covadonga, estendiéndola palmo a palmo hasta los límites que rodeaba el antiguo Reino de Granada.

Colocados los reyes Católicos sobre el trono que les había de inmortalizar por la gloriosa reconquista que a su advenimiento emprendieron, fue su objeto culminante y predilecta empresa la de unir los diversos territorios en que España se hallaba dividida, fundando una sola y poderosa nación.

Emprendida la gran obra de su reconquista por aquellos sabios monarcas y desués de haber sometido a su obediencia infinidad de pueblos que gemían bajo la férrea mano de los hijos del desierto, D. Fernando primero de Castilla, enterado por las personas que le rodeaban que la toma de Vera (antes Barea) había de ser el primer paso que necesariamente tenía que dar para la reconquista de la poética e importante ciudad de Granada, con cuya posesión soñaba, dispuso, estando en la ciudad de Murcia con su esposa la reina Isabel y lo más selecto y escogido de su corte, que uno de sus más brabos (sic) capitanes al frente de 2000 hombre cayese sobre Vera y la redujese a su obediencia.

Bien probaron los moros lo importante que para ellos era la posesión de aquella plaza, pues con valor heroico sostuvieron un cerco de tres meses, durante el cual pelearon con igual brabura (sic) defendiendo con frenético ardor los muros donde se parapetaban.

Visto por el Capitán que dirijía el cerco, que la toma de la plaza era empresa arriesgada y casi imposible de llavarla a cabo con los medios que contaba, pensó y así lo realizó levantar el sitio que inútilmente situara y dando parte a su rey de lo que le sucedía marchó con sus huertas sobre Mojácar, a quien bien pronto redució (sic) a la obediencia.

Enterado D. Fernando del resultado poco alhagüeno (sic) respecto a su primera tentativa de la reconquista de Vera y empeñado en someterla a su obediencia, púsose al frente de sus mejores Capitales y marchó sobre la cita ciudad.

El 9 de Junio de 1488 acampó D. Fernando con sus huestes en Pulpí, desde cuyo punto pensaba caer a otro día sobre Vera con el propósito firme de no descansar hasta clavar en sus torreones y murallas la bandera de Castilla.

Pero no hubo necesidad de esto. Enterado el Alcaide de Vera Malike-Ala-Bey de la llegada del Rey Fernando a Pulpí, con su escogida hueste, dispuso pasar a dicho punto a hacer entrega de las llaves de la plaza, como lo verificó en la t arde de dicho día, manifestando al Rey que desde aquel momento quedaba Barea bajo la dominación de Castilla.

Lleno el Rey de la mayor alegría por el resultado de su espedición (sic) que evitaba el derramamiento de sangre, dispuso marchase la tropa hacia la ciudad que ya pertenecía a su corona y efectivamente, el día 10 de Junio a las 7 de la tarde hizo su entrada triunfal en la ciudad, que le acercaba más a la realización del basto plan de una reconquista general.

Habiendo quedado Vera bajo la salvaguardia del glorioso pendón de Castilla y llamando el deseo de nuevas conquistas al Rey a otro punto designó a Garcilaso de la Vera; valiente campeón de sus huestes, para que al frente de un puñado de valientes se encargase de la custodia y defensa de la plaza.

Nada de particular nos dice la historia de acontecimientos importantes de la ciudad que nos ocupa hasta el día 9 de Noviembre de 1518, que un terrible terremoto la convirtió en ruinas, siguiendo en este estado hasta que Carlos I de España y V de Alemania edificó junto a las ruinas de Barea la moderna ciudad de Vera que en estos días, 4.º centenario de su reconquista, acaba de celebrar solemnes festejos en conmemoración de tan imperecedera fecha.

Galantemente invitados por la comisión que ha iniciado y llevado a cabo los referidos festejos con la cooperación de todo el pueblo, hemos asistido a los mismos y vamos a procurar definir cuanto ha ocurrido con la mayor exactitud.

Como estaba anunciado en el programa, el día 9 a las 12 de la mañana, con repique general de campanas, cohetes y música, se publicó el bando que anunciaba los festejos, saliendo de las casas consistoriales el Ayuntamiento a cuya cabeza iba el conocido comerciante Sr. García Soler, que en trage (sic) de la época representaba a Garcilaso y conducía el histórico pendón de la ciudad.

Desde este momento vimos que en todos los rostros de los que se encontraban presenciando aquel acto, se retrataba el júbilo y entusiasmo con que lo acogían y supusimos serían las fiestas mucho más sorprendentes que de antemano nos habíamos figurado y hoy, que ya se han celebrado, hoy que ya cada cual ha vuelto a reanudar su respectiva tarea, podemos afirmar que el resultado de los festejos, la brillantez y entusiasmo al mismo tiempo que orden con que se han llevado a efecto, sobrepujan de una manera sorprendente a lo que era de esperar en una población, que como todas sus hermanas de la provincia y aun la capital, atraviesa por una desgarradora crisis.

Inauguradas las fiestas con la publicación del bando, comenzáronse los preparativos necesarios para conducir en solemne procesión a nuestra Sra. de las Angustias y efectivamente, a las 7 de la noche en medio de un sonido atronador producido por precipitados toque (sic) de campanas y música, al mismo tiempo que por el más acompasado pero no menos fuerte de los cohetese, presentóse a la vista de infinidad de espectadores la preciosísima imagen que representa a la virgen de las Angustias que saliendo de su capilla fue conducida a la Iglesia Parroquial acompañada de su pueblo que la venera y de multitud de forasteros que a aquel habían acudido para presenciar las fiestas que la noble ciudad de Vera dedicaba al 4º. Centenario de su reconquista.

El día 10, a esa hora en que los pájaros con sus alegres gorjeos saludan a la nueva aurora que se aproxima con su invariable lentitud; a esa hora en que el día despierta de la oscuridad en que le sume la desaparición del rubicundo Febo; el alegre toque de Diana producido por las dos bandas de música de la ciudad, nos anunció que debíamos dejar nuestro lecho, para presenciar lo que el pueblo de Vera hacía aquel día que tras 400 años les traía la fecha misma en que sus abuelos sacudieron el terrible yugo de las ordas (sic) salvajes del desierto.

Aún no había dejado ver su severa paz el rey de los astros por la superficie de los mares cuando nos asomamos a uno de los balcones de la fonda que da a la plaza presentándosenos un cuadro imposible de describir.

Dirijiendo nuestra vista hacia la salida de Vera a Garrucha, distinguimos numeroso público que apiñado y en compacta masa caminaba hacia la plaza de toros, desde donde deseaba presencia la llegada del Sr. Ayudante de Maria D. José Fernández-Caro, que a la cabeza de toda la marinería de esta población, perfectamente uniformada acudía a solemizar (sic) los festejos de la ciudad donde nos encontrábamos.

Deseosos también nosotros de presenciar la referida recepción y que esto fuese todo lo cerca posible, nos lanzamos a la calle dirigiéndonos con la apiñada gente hacia la dicha plaza de toros, pero para conseguir nuestro objeto nos fue necesario transitar por las afueras de la población, puesto que tanto la calle Mayor como muchas que a la misma desembocan estaban obstruidas por un gentío inmenso.

Serían las 6 de la mañana cuando un hurra atronador nos anunció que los esperados llegaban y así era en efecto, unos 200 marinos uniformados y en filas de 4 en fondo aparecieron por el recodo que forma en aquel sitio la carretera y pasando con dificultad por el numeroso y escogido público que allí había, llegaron al sitio en que se encontraban el Alcalde y demás individuos del Ayuntamiento, que salieron a recibirlos: después de un cordial saludo el Sr. Ayudante, con esa facilidad de palabra que le es característica y con voz elocuente, dirijió (sic) al Sr. Alcalde y demás individuos un buen dicionado (sic) discurso en el cual manifestó el gusto con que acudía a la fina invitación que se le había hecho y el placer que sentía al pretender con su cooperación y la de los que le acompañaban solemnizar las fiestas que se iban a realizar.

Al concluir nuestro querido amigo el Sr. Fernández-Caro, el Sr. Alcalde dióles las gracias en nombre de la población que representaba, por la animación que había de producir su poderosa cooperación, concluyendo con un viva a la Marina que repetido por el inmenso público que nos rodeaba, atronó el espacio.

El Ayudante dio otro a Vera que fue contestado por los que a sus órdenes tenía y por los que presenciaban tan admirable recepción.

Por espacio de un buen rato no se oía por todo aquel largo cordel de personas humanas más que un continuo victoreo que los hijos de Vera dirijían (sic) a sus hermanos de Garrucha, a la marina, al pueblo de Vera, a la reconquista y a las glorias patrias.

La banda de música que con tanto acierto dirige nuestro querido amigo D. Joaquín Sánchez, al presentarse la comitiva, a cuyo frente traían la bandera nacional, batió marcha real cuyos acordes desaparecían y se dejaban oír consecutivamente según que los víctores y entusiasmo lo permitían.

El cuadro que a nuestra vista se presentaba en aquellos momentos era indescritible; la multitud que empezando en la plaza de toros ocupaba todo el trayecto que media desde aquel sitio hasta la plaza de la población, lanzaba vivas frenéticos que atronaban el espacio, y a cuyo sonido, que era el de un pueblo noble que recordaba sus glorias pasadas, hacía henchir el alma de alegría no sólo de los que nos honramos con descender de él, sino de todos los que aquel acto presenciaban.

Calmado un tanto el ardor de los espectadores y enterados que aquellos marinos a quienes victoreaban iban a simular un naufragio en la falda del Espíritu Santo, para lo cual conducían los carros del lanza cabos, emprendieron el camino que conduce a aquel sitio llevando entre las grandes filas que formaban, a los marinos, entre los que se descubrían los dos carros que decimos, en uno de los cuales se había colocado una bonita balandra con el aparejo largo, yendo los dos perfectamente adornados con casi todas las banderas que componen el cuadro de señales, viéndose hondear también entre aquella compacta masa de gente la bandera de la sociedad de salvamento de náufragos, que era conducida por nuestro querido amigo y compañero de redacción D. Emilio Lacal como individuo de dicha sociedad.

Con lento paso, porque otra cosa no era posible, se abrió la marcha hasta el Espíritu Santo, cruzando la calle Mayor, plazas Constitucional y de las Verduras, calles de la Estrella, Pósito, Ancha y Almería, parando la comitiva en el camino viejo de Almería, llamado vulgarmente callejones. Ya en este punto y replegada la gente hacia la parte Norte, para poder dejar la necesaria anchura a los que habían de maniobrar, salió el carro que conducía las cuerdas y demás accesorios del lanza-cabos que fue colocado en la falda del histórico cerro a unos 200 metros de distancia de su cumbre.

Se verificaron las operaciones con una práctica y ligereza digna del mayor elogio, a pesar del corto tiempo que hace que nuestros marinos conocen aquellas maniobras, y cumpliendo con exactitud admirable las órdenes que el Gefe (sic) transmitía, fue colocado un banderín en la cima del cabezo a donde subieron varios de ellos.

Concluidos los necesarios preparativos, que por cierto, bien poco duraron, el Sr. Ayudante graduó la dirección que debía recorrer el cohete conductor del cabo y buscada, el Patrón, de la Brigada de salvamento, cabo de Matrícula, Melchor de Rosa, aplicó la mecha, saliendo en medio de un hurra atronador exhalado por los espectadores, el cohete que por momentos se alejaba más y más dejando una larga cola de cuerda formada por la guía que arrastraba.

Habiendo sido graduada con destreza admirable, la variación que había de sufrir el cohete durante su trayecto, con motivo del fuerte Nordeste que reinaba, al faltar a la cuerda el apoyo que le prestaba el cohete que la suspendía, fue descendiendo hasta caer en el mismo sitio que se deseaba junto al banderín que desde antes se fijara.

Tomada la cuerda por los que se encontraban en el cerro, los cuales representaban a la tripulación de un buque náufrago; se ató a ella el moton de rabiza de la guía de va y viene; atado esta, se condujo la estacha de Salvamento quedando bien pronto establecida la comunicación de unos y otros como así lo demostraron los varios marinos que descendieron desde la altura donde se encontraban dentro de la canasta salvavidas.

La multitud no cesaba de prodigar sus aplausos palmoteando y dando vivas entusiastas a los que de una manera tan perfecta les habían demostrado la forma con que en caso de necesidad arrancan infinidad de víctimas a las embrevecidas (sic) olas.

Nosotros, que ya hemos presenciado varias veces esta maniobra y que vimos lo perfectamente dirigida y ejecutada que fue, unimos en aquellos momentos nuestra voz a la del pueblo y victoreamos (sic) a nuestros hermanos que simulaban llevar a cabo una de las principales obras de caridad y hoy desde las columnas de nuestra publicación repetimos aquellos vivas y damos la enhorabuena a nuestro querido amigo el Sr. Fernández-Caro y a nuestros queridos convecinos que con tanto acierto y prontitud ejecutaron sus órdenes.

Acabada la maniobra a las 9 de la mañana el gentío inmenso que la presenciaba se desbordó inundando las calles de Vera a donde nos dirigimos para asistir a la función religiosa que se iba a celebrar en la Iglesia parroquial: comenzó ésta a las 10, presentando la Iglesia un punto de vista magnífico debido a que se había decorado e iluminado con verdadero gusto.

El Sr. Dr. D. Antonio Jesús Cano, Párroco de aquella ciudad, pronunció una elocuente oración sagrada en la cual demostró la gran imaginación de que le ha dotado la provicencia. Gran historiador, hizo la monografía de Vera con una elocuencia muy adecuada, remontándose desde los primeros tiempos hasta los en que (sic) fue colocado sobre los minaretes y torreones de Vera el glorioso pendón de Aragón y Castilla.

En su larga perorata hizo la descripción de la gloriosa historia de aquel pueblo, tanto en lo civil como en lo eclesiástico, habiendo quedado tan entusiasmados cuantos le oyeron, que el Ayuntamiento piensa imprimir el referido discurso, por ser obra de gran mérito.

Concluida la ceremonia religiosa se repartieron en la puerta del Ayuntamiento por las autoridades, infinidad de limosnas a los pobres de solemnidad.

Pasemos ahora a ocuparnos de la gran procesión cívico-histórica que tuvo lugar, la cual elevó a Vera a la altura de las poblaciones más importantes y civilizadas.

Reunida en la glorieta de San Ramón, sitio designado para la salida, las autoridades y gremios de la población, rompió la marcha una de las bandas de música tocando un bonito paso-doble a la cual seguían las escuelas de instrucción primaria compuestas de los respectivos profesores y gran número de niños, unos (sic) de los cuales llevaba un precioso estandarte a la cabeza, que ha sido confeccionado por las Srtas. D.ª Soledad Giménez y D.ª María Prieto: a continuación marchaban las niñas del colegio que está bajo la dirección de las hermanas de San Vicente de Paul, también con magnífico estandarte en cuya confección han tomado mucha parte las bellas y distinguidas hijoas del Sr. D. José Moreno [García], incansable organizador de los festejos; seguían los gremios de comerciantes en bebida, zapateros, hiladores, aperadores, fabricantes de espartos, alpargateros, y albañiles, todos los que conducían lujosos estandartes de verdadero mérito.

Después venía el precioso estandarte de la agricultura que era llevado por D. Pedro Parrága (sic) a quien seguían infinidad de labradores y la carroza que arrastrada por cuatro adornadas mulas guiadas por otros tantos palafreneros y escoltada por dos individuos que vestían dalmáticas y ostentaban el escudo nacional. Fue esta carroza magnífica; sobre su plataforma se elevaba un trono adornado con palmeras, espigas, etc., etc., sobre el cual se asentaba representada por una preciosa niña, hija del farmacéutico de la localidad D. Julián Allas, vestida con verdadero gusto y llevando en su mano izquierda varias espigas y la hoz con que se siegan las mismas; a sus pies se veían otras cuatro niñas, representando las cuatro estaciones del año. Tras de esta carroza iba la banda de música municipal de Cuevas, que ejecutaba preciosas piezas de difícil composición y gran gusto y después seguían los gremios de fondistas, posaderos, alfareros, barberos, herreros, carpinteros, sastres, cocheros y últimamente el comercio.

Como ya hemos dicho, a la cabeza de cada gremio se destacaban sus respectivos estandartes. El del comercio, obra de gran mérito, era conducido por el decano, nuestro querido D. Francisco Orozco; después del estandarte seguían la carroza de la industria, que representaba una gran locomotora admirablemente imitada, sobre cuya plataforma se había colocado una máquina de imprimir que arrojaba hojas sueltas con versos debidos a la pluma del inspirado poeta de aquella localidad D. Joaquín Egea y alusivos al objeto; después seguía otra carroza del comercio que imitaba una barquilla sobre cuya popa iba asentada (sic) la diosa Mercurio. Seguía a esta carroza la marina que en perfecto orden marchaba llevando entre los huecos que dejaban sus largas filas los 2 carros del lanza cabos, las banderas, nacional y de la Sociedad de Salvamento de náufragos y el estandarte histórico, cuyo escudo bordado en oro y plata es una obra magnífica que guardan cuidadosamente nuestros marinos, como una de sus principales reliquias. A la marina seguía el colegio de Abogados, Médicos y Farmacéuticos, con un rico estandarte de damasco. Tras de estos, los Seres. Gefes (sic) y oficiales del cuerpo de Infantería de aquella zona, formando el último grupo D. Francisco García que vestido con precioso traje de la época a caballo y ostentando en su brazo izquierdo el archipresente pendón de la ciudad, representaba a Garcilaso de la Vega, gobernador que fue, como ya decimos (sic) al principio, de la ciudad de Vera; según la este la g ran carroza del Ayuntamiento que figuraba un salón regio, el que también iba adornado al gusto de aquella época en el centro de este salón y de su superficie se destacaba el trono del rey Fernando el cual representaba el niño Paquito Ballesteros; engalanaba el regio salón por su parte superior un precioso dosel de raso galoneado de oro; a la derecha del rey se veía a Garcilaso de la Vega representado por el niño Pedro García; a la izquierda del trono se veía al alcaide Malik-Ala Bey de rodillas entregando las llaves al rey Castellano de la plaza que gobernada; después de éste, seguían tres pages (sic) en traje de corte, representando el de la derecha el reino de Granada, el de la izquierda la provincia de Almería y el del centro llevaba el bastón de mando; un poco más abajo dos caballeros vestidos con trage de corte representaban los reinos de Aragón y Murcia. Los trajes de estos personajes que hemos descrito y que eran representados por niños eran todos riquísimos, no habiendo olvidado la inteligente comisión que dirigió su confección el más mínimo detalle.

En derredor de la carroza se había colgado la siguiente inscripción: EL MUY ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE VERA, EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU RECONQUISTA POR LOS REYES CATÓLICOS. En los cuatro extremos de la misma figuraban los escudos de Vera, Mojácar (esta última la más antigua de la jurisdicción), España y Almería.

Detras seguían el clero parroquial e individuos que forman el ilustre Ayuntamiento de la viudad y a continuación la Presidencia, compuesta de los Sres. Alcalde; Coronel jefe de la Zona []te militar de Marina de Garrucha; Juez de instrucción del Partido y Cura Párroco.

Seguía la banda municipal de Vera dirigida por D. Ramón Serra y terminaba la procesión con un numeroso público.

Imposible sería pretender describir el hermoso aspecto que presentaba aquella larga procesión donde se veían marchar todas las clases de la Sociedad que con el mayor gusto se habían sacrificado para dar a las fiestas que celebraban el mayor realce y la mejor lucidez posible.

Los balcones de todos los edificios encontrábanse engalanados con preciosas colgaduras que hacían mucho más magnífica la vista de aquel hermmoso cuadro y por último las prerciosas veratenses luciendo vistosos trajes que hacían resaltar de una manera poderosa la hermosura de sus divinos rostros haciendo creer a todos los que en aquel acto nos encontrábamos que habíamos subido a ese cielo donde tantas felicidades nos pintan.

Desde las 5 de la tarde que rompió la marcha la procesión estuvo recorriendo las principales calles de la poblacion hasta las 7, en cuya hora entró en la plaza quedando en su centro todos los estandartes que presentaban reunidos, un precioso punto de vista.

Las carrozas de la agricultura y comercio después de haber entrado en la plaza fueron retiradas envitando de este modo que el gentío numeroso que poblaba tanto la plaza como las calles circunvecinas pudiesen estorbarlas con sus violentos empujes, al mismo tiempo que temiendo pudiese ocurris cualquier desgracia con el espante de las mulas que conducían la de la Agricultura.

Habiendo entrado la carroza del Ayuntmiento en la plaza, fue colocada en sucentro junto al edificio donde hoy existe la fonda y allí se hizo la ceremonia de la entrega de las llaves de la ciudad, acto grandioso y conmovedor que detallaremos en nuestro número del día 20 por faltarnos ya el espacio para proseguir esta revista.

José López López

Advertencias

Como ofrecimos a nuestros lectores adquirir la propiedad de “El Levante”, desde el presente número hemos aumentado el tamaño, proponiéndonos realizar más adelante nuestras mejoras.

El deseo de poder hacer una detallada revista de los brillantes festejos celebrados en Vera, nos ha obligado a demorar la salida del número correspondiente al 12 y lo hacemos hoy, no habiendo sido posible ultimar la revista por falta de espacio, lo cual haremos en el próximo número.

Rogamos a los Srres. Suscriptores de fuera de esta población que estén en descubierto con esta Administración se sirvan ponerse an corriente.

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EL LEVANTE

Se publica los días 4, 12, 20 y 28 de cada mes

Garrucha 20 de Junio de 1888. Año II, núm. 47.

CUARTO CENTENARIO DE LA RECONQUISTA DE VERA

Aquel acto fue imponente, grandioso, conmovedor; cuajada la plaza por miles de seres humanos en cuyos pechos renacía en aquel momento el valor de nuestros antepasados y cuyas imaginaciones solo pensaban en la gloria de los días que se conmemoraban, levantando cada uno un altar de adoración en sus corazones a aquellos héroes cuya sangre derramaron en el suelo que pisaban. Cuando todo aquel mar humano se había sumido en el más profundo silencio, esperando el resultado que había de sobrevenir, levantándose Malik-Ala Bey del sitio que ocupaba dirigióse a la presencia del rey Fernando ante quien se arrodilló alargando su diminuta mano con las llaves de la ciudad que el rey recogió.

Después de retirado Malik-Ala Bey de la presencia del rey, llamó este a su ilustre y valiente campeón Garcilaso de la Vega, a quien hizo entrega de las referidas llaves pronunciando, con voz sonora con una gracia y filedidad sin igual, extraña en sus pecos (sic), años el siguiente discurso.

Señores: ¡Triunfaron la verdad del error y la luz de las tinieblas!.

Toma, ilustre Garcilaso las llaves de la muy noble y muy leal ciudad de Vera, en cuyos muros se obstenta ya la cruz de Cristo que asegura la civilización de los pueblos; arantiza la inviolabilidad de las familias y protege sus derechos.

Inmensa es hoy mi satisfacción, pero mayor será mañana mi honra si represento a mi patria en el mismo puesto que con tanto prestigio como ilustración ocuparon mis abuelos.

¡VIVA VERA! ¡VIVA ESPAÑA!

Al oír el pueblo los vivas que exhalara, el precioso niño prorrumpió en desaforados gritos que atronaron el espacio, rayando en delirio su entusiasmo, ¿y cómo no, si aun a los más indiferentes y despreocupados les hacía sentir orgullo y llenarse sus almas de alegría, aquella voz que pronuncia la varonilmente (sic) por tan inocente criatura hacía vibrar las fibras más sensibles de nuestros corazones para saber el verdadero sentimiento que este impotente acto produjo era necesario estar allí presente: la mayoría de los circunstantes derramaron lágrimas, de alegría que les arrancó el amor patrio.

La multitud victoreando (sic), las campanas a vuelo y las 2 músicas de la ciudad y la de Cuevas tocando a la vez la marcha real, formaban un magnífico conjunto.

Nuestra pluma no puede en modo alguno dar su verdadero colorido a aquel cuadro que pocas veces se presencia durante la carrera de la vida y que una vez vistos jamás se borran de nuestra memoria.

Después de un largo espacio de tiempo rompieron marcha los estandartes entrando todos y gran parte del público en la Iglesia parroquial donde se cantó un solemne Te-Deum en acción de gracias; concluida esta ceremonia religiosa, fueron colocándose los estandartes en los balcones del Ayuntamiento donde ya anteriormente se veía un manto real en cuyo centro había un escudo con las armas de Vera, leyéndose en su parte superior las siguientes palabras. ABOLIMNADA VIRGI y en su parte inferior estas otras BAREA, VERA.

Hermoso punto de vista presentaba en aquel momento el frente del Ayuntamiento con todos los estandartes colocados en sus balcones y en esta situación presentóse en uno de ellos el ilustrado Abogado Sr. D. Juan María Ballesteros que con el talento de que está dotado y la facilidad de palabra que le distingue pronunció un elocuentísimo discurso, en el cual después de nacer una perfecta monografía de la historia de Vera, concluyó lanzando viva, a España, a la marina, a la milicia y por último, al pueblo de Vera.

La misma animación, que se observó durante todo aquel día siguió hasta las 11 de la noche haciéndose imposible el tránsito por la plaza que estaba admirablemente engalanada con infinidad de farolitos de varios colores, que se habían colocado en todos los arcos levantados en la misma.

Durante los días 11, 12 y 13 hubo grandes festejos populares, que tenían a la población en completa animación habiendo sido bastante vistosa las cucuñas y demás diversiones que se han celebrado.

En la noche del 13 asistimos a la Velada Literaria Artística que se celebró en el teatro Cervantes cuya revista vamos a procurar hacer.

Una bonita decoración cerrada adornada con los estandartes de los gremios rodeaba la escena que tenía en su centro la mesa presidencial cubierta con un tapete encarnado y candelabros y escribanía de plata a la derecha y junto al proscenio había un magnífico harmonium y poco más dentro un no menos magnífico Piano Erand, ambos propiedad del Sr. Moreno sobre los que también habían (sic) preciosos candelabros: en el fondo riquísimos sillones que habían de ser ocupados por la comisión organizadora; a la izquierda se había colocado la tribuna, en el centro una escalera alfombrada y cuajada de toda clase de flores, ponía en comunicación el escenario con el patio: una riquísima lámpara de gran mérito colocada en el centro mismo iluminaba la estancia, con otra intimidad de luces que había en los extremos y centros, dando mayor brillantes a aquella [preciosísima] composición, cuyo conjunto destacábase bello y admirable.

Frente al escenario y extendido sobre la grada del paraso (sic) se veía el viejo e histórico pendón de Vera, tras de el cual se había colocado el Ayuntamiento para presidir aquel acto.

Todo cuanto pudiéramos decir respecto a la belleza en aquellos momentos del Teatro, sería pálido ante la realidad; hay cuadros que no pueden describirse y esto nos sucede a nosotros en este momento, en que pretendemos hacer la verdadera definición de aquel coliseo donde la presencia de las principales bellezas de la ciudad, el delicioso aroma que despedían esencias de que iban rodeabas, y el no menos oloroso perfume de las rosas, nos hacían olvidar las terribles pruebas de la vida, para pensar sólo que habíamos llegado al horizonte de la dicha, al colmo del ideal.

Igualando en belleza a las Veratensas (sic), encontrábanse también en aquel círculo muchas Srtas. de los pueblos circunvecinos, imitando a un coro de ángeles que con su presencia probaban podían ocupar sitios de preferencia en el gran trono de la hermosura.

Serían las diez de la noche cuando el Presidente de la Comisión Literaria Sr. Ballesteros declaró abierto el certamen o velada y conducidas por tres señores de la comisión, las Señoritas Fé, Virtudes y Esperanza Moreno, ejecutaron a piano harmonium la preciosa sinfonía de Freytchtz, cuyos acordes hicieron las delicias del público, que las compensó con frenéticos y justos aplausos, demostrando el verdadero mérito que en la interpretación habían desplegado dichas Señoritas.

Después pronunció el Sr. D. Juan Mª. Ballesteros un histórico discurso probando una vez más la gran inteligencia de que lo ha dotado la providencia. Los aplausos llovieron sobre el orador.

El 3º. Número lo desempeñó la simpática Srta. de Marín, que tocó admirablemente al piano el terceto de Gli Ugono tti, recibiendo también una gran salva de aplausos.

A continuación las Srtas. Esperanza y Fé Moreno y el Sr. Moreno tocaron a pieano, harmonium y clarinete el precioso preludio y dúo de Norma, composición del maestro Bellini, que seguramente de estar presente hubiérase llenado de gozo ante la perfectísima interpretación que a su música dieron tan consumados artistas. El Sr. Moreno consiguió ser admirado del numeroso público que le escuchaba y bien podemos decir sin temor de equivocarnos, que sabe arrancar notas al clarinete que tan divinamente toca, las cuales serían aplaudidas por los principales maestros.

Los grandes aplausos que dedicó el público duraron un largo rato, pasado el cual subió al escenario la bella Sra. de Fernández-Caro, que con una voz de ángel nos hizo oír la difícil romanza de Tiple del Reloj de Lucerna, siendo acompañada al piano por el profesor Sr. Sánchez.

A pesar de que ya en varias ocasiones habíamos tenido el gusto de oirla, no fue esto bastante para que de nuevo la admiráramos, sintiendo por nuestra parte que quien como ella posee tan delicioso arte rehuya dejarse oír de los que una vez tuvieron la dicha de admirarla.

Como era de esperar, el público la (sic) hizo justicia, dedicándola (sic) muchos aplausos.

Después se dio lectura por el Sr. Ballesteros de un discurso de nuestro distinguido amigo el ilustrado ingeniero D. José Moreno [García] que con el título de Nuestros Ideales encierra una mejora de reconocida importancia para toda esta comarca, por lo cual, y abundando nosotros en su opinión, vamos a publicarlo íntegro para luego ocuparnos en números sucesivos con la detención que su importancia requiere.

He aquí el discurso:

No extrañéis, Sres., que en medio de oradores tan distinguidos tenga yo el atrevimiento de dirigiros la palabra en ocasión tan solemne.

¿Y sabéis de dónde nace este atrevimiento? Pues así como en el mundo físico y por ley ineludible de la Naturaleza, se verifica el contagio de las enfermedades que reinan en una comarca, así también en el mundo moral se produce una especie de contagio de las ideas y sentimientos que predominan en una muchedumbre, principalmente cuando el entusiasmo es la nota culminante de todo un pueblo.

Tan cierto es, Sres., que el mundo físico y el mundo moral se hallan relacionados con vínculo admirable y misterioso.

Pero no es ésta la razón sola de mi atrevimiento; hay otra que influye poderosamente en mi ánimo al dirigiros la palabra y es vuestra indulgencia y afecto, del cual conservo en mi corazón pruebas irrecusables, y por último la consideración de que no vengo a este sitio más que a templar, en cierto modo, las cuerdas de vuestro entusiasmo, dejando que manos más expertas arranquen las heroicas y sentidas harmonías que de él brotan.

Y en verdad, Sres., que sólo el entusiasmo ha podido producir aquella admirable epopeya de nuestra Reconquista, lucha titánica de la Cruz contra la media luna, lucha esmaltada de heroísmo caballeresco que constituye la página más gloriosa de nuestra historia y el blasón más preciado de nuestra patria. Nobleza.

¡Héroes Cristianos de aquellos tiempos, yo os saludo lleno de admiración y respeto. Loor eterno a vuestra memoria!

¡Y vosotros, esforzados campeones que en 10 de Junio de 1488 restituísteis a la madre Patria esta tierra hollada por la planta musulmana, rompiendo las cadenas de la esclavitud y llevando la luz de la civilización a todas las inteligencias, yo os admiro!

Pero termina la lucha armada y mil sucesos ya prósperos, adversos, se suceden en el curso de los tiempos, acontecimientos que registra nuestra Historia y alguno de los cuales quedó grabado en caracteres indelebles en los montes y en los valles de esta comarca.

Me refiero, Sres., a las terribles convulsiones subterráneas que debieron parece a nuestros antecesores el último suspiro de la Naturaleza agonizante.

Mas se aproximan tiempos modernos y al ruido de las armas sucede el rumor de un pueblo que trabaja para embellecer el suelo desolado por la guerra y las sacudidas volcánicas, hasta que el esfuerzo y perseverancia de todos hacen brotas las aguas, llevando la fertilidad por do quiera y haciendo que la tierra antes yerma produzca al lado de la elegante palmera y perfumada flor el verde y poético naranjo.

Para que recordar los esfuerzos perseverante de este noble pueblo, cuya divisa es el trabajo y que sin extraño auxilio ha conseguido realizar adelantos que le honran y colocan al nivel de los más cultos y enérgicos, ya instaladas sus fuentes públicas y varias mejoras locales, ya construyendo espacioso cementerio donde reposen los restos de su seres queridos, ya creando gran número de Escuelas que lleven la luz a la inteligencia de los jóvenes, ya erigiendo Asilos de beneficencia regentados por nuestras Santas Hermanas de la caridad para el alivio de las miserias humanas.

Estos mismos adelantos son comunes a la importante ciudad de Cuevas y demás pueblos convecinos, que caminan paralelamente con la civilización, probando su identidad de hermanos, prosaica valla que convencionalmente une sus términos.

Mi admiración pues para mi querida Patria Adoptiva y pueblos convecinos por sus adelantos y un recuerdo a t odos los que han contribuido y contribuyen al engrandecimiento del País.

Pero todavía falta, Sres., realizar el ideal de toda esta Región, la más preciada conquista que desde el pasado siglo vienen persiguiendo los hijos de esta comarca, la brillante aureola que ha de coronar todos los esfuerzos: y est e ideal, esta conquista y esta aureola es la canalización del Almanzora, que en medio de la paralización de nuestras minas y de la terrible crisis porque atraviesa la Agricultura, sea el áncora de nuestra salvación económica y el fundamento para poder decir con orgullo que si nuestros antepasados nos legaron una tierra rica en heroísmo, mezclada de gloria y desastres, nosotros la dejamos a nuestros hijos convertida en un Cielo.

La Naturaleza ha opuesto tan sólo una ligera valla, hasta surcar con su cauce la baja divisoria de la Vallagona (sic, Ballabona), para obtener un brazo del Almanzora dominando toda esta región, fertilizando más de 80000 fanegas para convertir en el Edén de Esepaña los términos de Cuevas, Vera, Antas, Mojácar, Turre, Bédar y Garrucha, respetando todos los derechos y sin perjuicio de las derivaciones inferiores que existan o puedan intentarse. Sólo queremos lo que sobra a todos.

El pensamiento es práctico, de numerosos resultados para las mil empresas que seguramente lo codiciarían si se hiciese el estudio, siendo difícil que exista otro país que tenga tan al alcance de su mano una felicidad que hoy con desesperación y ansiosa sed, ve perderse este vilmente en el mar, mientras nuestros sembrados se calcinan y se arruina el pobre agricultor.

Además, este proyecto tendría el carácter de defensa contra las terribles inundaciones del Almanzora, de triste recordación, y merecería seguramente del Gobierno la subvención legal y su decidida protección.

No quiero molestaros con demostraciones y detalles científicos, los medios y la forma de dar cuerpo a nuestra idea, sería impropio del objeto que nos reúne, cansado para tan distinguido Auditorio, y muy especialmente para nuestras encantadoras paisanas, a quienes hoy sólo debe rendir acatamiento la Literatura y Bellas Artes, por lo que me perdonaréis mi prosaica perorata en pago de mi buen deseo.

Para realizar nuestro ideal que es eminentemente comarcano ¿Qué falta? Unión, voluntad, iniciativa por los Srs. Que son llamados a tomarla en los respectivos pueblos interesados.

La obligación es de todos, los resultados seguros, así lo demanda la civilización y nuestro honor mismo, el sentimiento público nos empujará a realizarlo y si hoy nos ocupamos en celebrar las glorias de un pueblo guerrero, entusiasta de su dignidad e independencia, valiente, altivo y generoso, que la Posteridad pueda decir de nosotros: Fueron dignos de sus Abuelos, santificando su tierra Patria con la virtud del trabajo.

Excusamos decir los aplausos que llovieron sobre el autor de tan importante obra, que a más de hacer con su trabajo, más amén a la estancia en aquel sitio, lanzó un gran pensamiento, cuyos beneficiosos resultados, caso de realizarse, serían incalculables.

Finalizó la primera parte de la Velada con una preciosa Balada musical del Sr. Chopin, que ejecutó perfectamente al piano el Sr. Bayonas, recibiendo una buena salva de aplausos.

Aprovechamos los momentos de pausa que se dieron para descanso de los artistas en admirar de nuevo las hermosuras que resaltaban de los bellos rostros de nuestras vecinas sacándonos bien a pesar nuestro del paroismo (sic, paroxismo?), en que nos hallábamos, los preludios de la Obertura de Cleopatra, primer número de la segunda parte.

Esta obra la ejecutaron a piano las simpáticas Srtas. de Marín que consiguieron arrancar del público muchos y prolongados aplausos.

Llegó su turno al discurso escrito desde Torrente (Valencia) por el ilustrado Sr. Registrador de la propiedad de aquel punto e hijo muy apreciado de nuestra vecina ciudad D. Lorenzo Ruiz Rubio, que fue leído por nuestro querido amigo el joven Abogado Sr. Ruiz Ramírez.

A fuer de cronistas imparciales vamos a detenernos en este punto breves momentos, pues bien lo merece una memoria tan llena de bellezas en la forma, de tan profundo estudio histórico en el fondo y tan abundante en detalles, alguno de ellos nuevos, que bien pone de manifiesto que su autor no ha cogido la historia del pueblo de Vera por puro recreo y para matar ratos de ocio, sino que la escudriñó y recorrió hasta sus rincones más oscuros para hacer de allí luz y para arrancar de sus páginas los más íntimos secretos a los cuales dio forma con ese estilo castizo tan peculiar suyo y con la maestría sin igual con que lo ha hecho.

Prueba en él con datos exactos y a granel, como al lado de nuestra querida España, así en los días de tristeza y luto como en los de felicidad y gloria, ha tenido a un hijo de Vera que derramara una lágrima en los días infautos (sic) y legara a su Madre amada un destello de sus triunfos y proezas en los de dicha y ventura; prueba también que el nombre de Vera ha corrido parejas en todas sus vicisitudes, teniendo a un hijo que presenciase su heroísmo y contribuyese a poner en letras de toro el nombre de PATRIA en el gran libro de la historia y pudiera venir al lado de sus hermanos a traerles una hoja de laurel de la corona, de gloria y a contarles en el seno de la familia con el orgullo de un soldado vencedor, cómo también a Vera le pertenece aquella hoja de laurel que manchada con su sangre dona a su querida Madre para que la estampe en su activa (sic) y noble frente.

Mucho sentimos que la falta de tiempo y el poco espacio de que podemos disponer no nos permita seguir ocupándonos de tan hermoso trabajo.

Habiendo cesado los grandes aplausos que el público dedicó a tan admirable trabajo, subió al escenario acompañada del Sr. Bayonas (D. José) la bella y amable Srta. Efigenia Montoro, que cantó con mucha gracia y buen arte acompañada también por el Sr. Bayonas el Duo del Juramento.

El público la aplaudió frenéticamente haciendo justicia al arte y demostrándole en aquella ocasión las simpatías de que goza entre todos sus convecinos.

El 4.º número de la segunda parte, Melodía de concierto della Danza il Popolo de Felsina, fue ejecutada con la maestría de consumados artistas a piano y clarinete por los Sres. Bayonas y Moreno, dedicándoseles también prolongados aplausos.

Las Srtas. Fé y Esperanza Moreno no dejaron nada que desear en la interpretación del Gran Duo Hugonots de Meyerbber, que ejecutaron a piano y harmonium, demostrando las dos que indiferentemente y sin apuros de ningún género, sabel arrancar a sus respectivos instrumentos notas que entusiasmen a los mortales que las escuchen.

Los bravos aplausos de los numerosos espectadores se sucedieron por largos intervalos.

Sonata en do menos, número que seguía al anterior, fue tocada a piano por el Sr. Bayonas, a quien pro segunda vez se le hizo justicia con los aplausos.

La Srta. Fé Moreno y Sres. Sánchez y Moreno ejecutaron a harmonium, piano y clarinete el Mosaico de la Traviata de Verdi, probando una vez más tanto la preciosa Fé como su Sr. Padre y el Sr. Sánchez, que tienen verdadera maestría y gusto en todo cuanto desempeñan y que se les puede llamar con justicia maestros consumados.

A continuación se dió lectura por el Sr. Ruiz Ramírez de un discurso admirablemente escrito por nuestro querido y antiguo amigo D. Pedro ……………………………………. de Barcelona, había redactado dos escritos …………….

da tierra donde vió por primera vez la luz del sol.

Antiguo periodista, demuestra en el que no en balde llegó a alcanzar con sus grandes y buenos trabajos un nombre en el gran mundo de las letras.

Con frases que llegan a lo más profundo del alma, saluda y bendice a la tierra que encierra el cuerpo de su querido y difunto Padre, remontándose después a los tiempos más remotos de la tradición y recorriendo paso a paso todas las épocas, hasta en que Vera formó parte de aquella gran corona que ciñeron los inmortales Reyes Católicos.

Las sensaciones que hicieron sentir aquellas frases tan correctamente escritas, son indescriptibles, pudiendo valorar el verdadero mérito de este trabajo aquel que desde su principio hasta su fin se haya empapados (sic) de su contenido.

No encontrando frases adecuadas para poder elogiar cuál se merece el bien escrito discurso del Sr. Román nos limitamos a saludarle congratulándonos de contarlo en el número de nuestros mejores amigos.

Haciendo justicia al mérito, el público dedicó prolongados bravos y aplausos.

Concluyó la Velada Literaria con un discurso del Sr. Garres, maestro de instrucción prrimaria de aquella localidad, que fue leído por el Sr. D. Juan María Ballesteros.

El tema de que trataba era sobre la importancia de la instrucción pública en los pueblos.

El público le dedicó también algunos aplausos que si fuera fríos (sic) fue debido sin duda a que ya la gente comenzaba a hacer punta para buscar salida de aquel sitio donde se había pasado rato tan agradable y como se acabó la función, nosotros también hemos acabaod anunciando a nuestros lectores que cuando sintió nuestro cuerpo el agradable frescor de la calle eran las 3 de la madrugada.

Concluyamos esta revista diciendo lo que ocurrió el día 14 último de los festejos.

A las …………………. paral lo cual se había colocado un altar sobre la grada de la entrada de la Iglesia a la izquierda de la puerta, viéndose a la derecha del mismo a la Virgen de las Angustias y a sus izquierda a Jesús.

Llevóse a cabo la celebración de aquel acto con un silencio y recogimiento profundo, a pesar de que era inmenso el gentío que invadía la plaza.

Por la tarde se sacaron en procesión estas dos imágenes a las que hacían procesión todos los estandartes de los gremios escepto (sic) el del comercio, que se veía colocado en el balcón del Ayuntamiento.

Con objeto de que no se crea que tenemos interés en hacer resaltar a ciertas personas, tenemos el mayor gusto en anotar que a más (sic) de las Señoritas de Moreno, han tomado parte en la confección del estandarte del colegio de las hijas de S. Vicente de Paul, las bellas y simpáticas Srtas. De Caldas, González Ramírez, Giménez López y Casanova, y todos los demás estandartes han sido confeccionados por las hijas de Vera.

Delante de las imágenes vimos a las principales personas de aquella ciudad, que daban prueba de cultura y religión a todos sus hermanos.

Por la noche y sobre la cima del Espíritu Santo hubo fuegos artificiales ¡y qué fuegon, María Santísima! Bástenos decir que el autor de aquel mamarracho fue llevado a la cárcel.

Y aquí paz y después gloria, y con las mismas nos retiramos a nuestras cotidianas tareas para proseguir nuestra defensa en bien de los intereses del pueblo en cuyo trabajo hemos hecho un largo paréntesis.

Concluimos enviándole nuestro más cordial saludo al Sr. Moreno a quien nunca podremos pagar las finas deferencias con que nos ha honrrado durante nuestra estancia en la ciudad que le acogió como hijo adoptivo, así como también al Sr. Alcalde de dicha ciudad, a quien enviamos nuestra más cordial enhorabuena y a los Sres. Que han compuesto la comisión de los festejos, al exclamar desde lo más profundo de nuestros corazones.

¡VIVA VERA!

José López López

EL MINERO DE ALMAGRERA

REVISTA GENERAL DE MINERÍA

Fundador propietario y director D. Antonio Bernabé y Lentisco.

IV CENTENARIO DE LA ENTREGA DE VERA A LOS REYES CATÓLICOS

La manifestación patriótica de los hijos de Vera, al conmemorar tan fausto acontecimiento desde el día 9 al 14 del corriente, merece la reseñemos en las columnas de esta publicación, no sólo por corresponder a la g alante invitación que recibimos para concurrir a ella, si que (sic) también por ser digna de que otros pueblos la conozcan, para que imitando a los veratenses, en las épocas propicias, den, como estos, pruebas señaladas de que no se extingue en ellos el sacro fuego del patriotismo, se recuerdan con gozo las glorias de la patria, y no se olvidan de aquellos ascendientes cuyos nombres, por las heroicas hazañas y señalados servicios que realizaron, honran al pueblo en que nacieron, o legaron a la posteridad timbres de nobleza e hidalguía que sirvieran de ejemplo a las generaciones posteriores.

Bando y procesión religiosa.

El voltear de las campanas, el estruendo de los cohetes y el agradable sonido de dos bandas de música, puso en movimiento a la Ciudad a las 12 del día 9. A esta hora salió de la casa consistorial una comisión del Ayuntamiento, marchando a caballo a su frente el Sr. García Soler, vestido a usanza de la época de la reconquista, o sea, representando al Gobernador de la plaza, siguiéndole con el histórico pendón que aún se conserva de tan remota época, el Municipio, y detrás un numeroso concurso, que recorrieron las principales calles, ya preciosamente engalanadas, publicando el bando que señala el programa de los festejos.

A su regreso, el reputado abogado Don Juan M. Ballesteros dirigió al público, desde uno de los balcones de la casa capitular, que lucían preciosas colgaduras, un patriótico discurso, que fue interrumpido más de una vez por los bravos, vivas a Vera, y nutridísimos aplausos de la inmensa concurrencia que llenaba todos los ámbitos de la plaza.

[roto] recer en solemne procesion fue [ ] ermitas a la iglesia [las efigies de Jesús Nazareno y virgen de las Angustias, que tan venerada es por todos los hijos de Vera.

A esta hora toda esta ciudad estaba iluminada y las bandas de música la recorrieron tocando excelentes piezas, situándose después en la plaza, en la cual, hasta cerca de las 12, dejaron oír las más gratas harmonías.

Llegada de los marinos.

Simuladro.

A las 4 de la mañana del día 10, despertó la población a los ecos de la alegre diana que tocaron las músicas; y a las 7, más de 1000 personas se unieron a ellas para ir con el Ayuntamiento a la salida de la población para recibir a los 150 marinos de Garrucha, que llegaron con el Ayudante de Marina, Sr. Fernández Caro, al poco tiempo.

Después de un correcto discurso de este Sr. y de otro en contestación del Alcalde, se dirigieron al cabezo del Espíritu Santo, en cuya falda estuvo situado Vera y en cuya cima aún se ven restos de su antiguo castillo, para presenciar el simulacro del salvamento de la tripulación de un buque náufrago (sic). Colocados convenientemente los aparatos, se disparó con tanta certeza el cohete que lleva el cabo, que después de recorrer una distancia de 200 metros, cayó próximo a la bandera que para el efecto se había colocado de antemano en la altura de dicho cabezo, y extendiéndose seguidamente el cable, descendieron por él desde la altura varios marineros metidos en las cestas de salvamento, operación que resultó de admirable efecto y que mereció hurras y vivas a la marina española y miles [de] plácemes y aplausos al director del simulacro Sr. Fernández Caro y a los marineros que sirven a sus órdenes.

Misa y limosna.

En la parroquia, lujosamente adornada, hubo función religiosa a las 10, predicando el muy ilustrado párroco Dr. D. Antonio Jesús Cano un excelente y magistral discurso. Después se repartió a la puerta del ayuntamiento una limosna a los pobres.

Procesión cívico-histórica.

A las 3 y media de esta tarde, la bien organizada banda municipal de Cuevas, que dirige el acreditado profesor D. Serafín Campoy Fayos, hizo su entrada en la población tocando alegres y armoniosos pasodobles yendo hasta la plaza seguida de algunos cientos de sus convecinos.

Ya dadas las cuatro, la aglomeración de gentes hacía difícil el tránsito por las calles, pues a los vecinos de la ciudad hay que añadir algunos miles de los pueblos comarcanos, que acudían a presenciar la procesión cívico-histórica, que se organizó poco después en la bonita glorieta de S. Ramón.

He aquí el orden con que estuvo formada.

Parejas de la Guardia Civil.- Una sección de peones camineros.-Una banda de música.-Alumnos de las escuelas de instrucción primaria.-Niñas del colegio que dirigen las hermanas de S. Vicente de Paul.-Gremio de comerciantes de licores.-El de zapateros.-El de hiladores.-El de aperadores.-El de fabricantes de esparto.-El de apargateros (sic).-El de albañiles.-El de labradores. Tanto las escuelas, como colegio y gremios lucían preciosos estandartes alusivos, de ricas telas primorosamente bordadas por distinguidas señoritas de la ciudad.

Seguía la bonita carroza de la agricultura, formada por una plataforma en la que se veían árboles y plantas diferentes, llevando un trono en el que se sentaba una preciosa niña simbolizando la diosa Ceres, y en sus extremos, representadas también por otras cuatro niñas, las Estaciones con sus atributos correspondientes. A su lado caminaban a caballo dos sujetos vistiendo ricas dalmáticas con el escudo de España; las mulas que la arrastraban llevaban vistosos jaeces y eran guiadas por cuatro palafraneros (sic) con trajes de la época que se conmemoraba.

Venía después la banda municipal de Cuevas tocando brillantes piezas con la afinación, gusto y maestría que ella sabe hacerlo.-El gremio de los fondistas.-El de posaderos.-El de cerámicos.-El de los barberos.-El de los herreros.-El de los carpinteros.-El de los sastres.-El de cocheros.-El de comerciantes, cada cual con su respectivo estandarte.-La carroza de la Industria que era una locomotora muy bien imitada, llevando una máquina de imprimir en que se tiraban varias composiciones poéticas, que se distribuían al público.

La carroza que seguía después, pertenece al comercio y en ella se alzaba la figura de Mercurio. Está construida con bastante gusto y resulta de buen efecto.

Seguían los marineros de Garrucha con el antiguo estandarte que conservan, y la bandera nacional, llevando sobre una plataforma un pequeño buque con velamen de balandra y otro carro con los aparatos de salvamento.

A continuación seguían los señores licenciados en jurisprudencia, medicina, cirugía y farmacia, luciendo un caprichoso y bien bordado estandarte.

Iban después los Señores jefes y oficiales de la Zona militar.

Seguíales el que figuraba ser el antiguo Gobernador de la Plaza, a caballo, con traje adecuado y llevando el antiguo pendón de la ciudad, de que anteriormente hemos hablado.

A continuación, la magnífica carroza del Ayuntamiento que figuraba el salón de un regio alcázar. En su trasera se destacaba un magestuoso trono bajo dosel de ricas telas, en el cual iba sentado un niño que representaba al Rey D. Fernando; a su derecha el primer Gobernador de Vera, Garcilaso de la Vega, y tras pajes en traje de corte; a la izquierda el Alcayde moro Malike-Ala-Bey y dos caballeros moros. En rededor de la plataforma se leían varias inscripciones apropiadas, y en los cuatro testeros lucían las armas de España, Vera, Mojácar y Almería.

Cerraba tan lucido cortejo la corporación municipal presidida por el Alcalde Sr. García Soler, y los Sres. Coronel de la Zona militar, Ayudante de marina, Juez de instrucción y otras autoridades: y por último, una banda de música.

En esta forma recorrió las principales calles hasta llegar a la plaza en cuyo acto se colocaron en el centro todos los estandartes y alrededor de las carrozas, presentando aquel lugar un sorprendente y agradable golpe de vista, que unido al metálico son de las campanas, al estampido de los cohetes, y a los ecos armoniosos de las tres bandas de música, hizo se aumentase el entusiasmo público, y que los calurosos vivas a Vera sólo cesaran para simular el acto de entregar las llaves de la ciudad el niño que figuraba a Malike-Ala-Bey al otro que representaba a D. Fernando el Católico, pronunciando ambos cortos discursos, que desde el punto que ocupábamos no tuvimos el gusto de oír.

Terminada esta ceremonia, el público, los gremios y autoridades penetraron en el templo en el que se cantó un solemne Te Deum.

De vuelta a la plaza, el Sr. D. Juan M. Ballesteros, desde el balcón del Ayuntamiento, dirigió una elocuente arenga al auditorio, ponderando las glorias de Vera y la mucha devoción de sus vecinos a la Virgen de las Angustias, que proclamó Patrona de la Ciudad, idea que fue acogida con frenéticos aplausos y asentimiento de todo el auditorio; con lo que se disolvió la procesión, quedando las músicas tocando en la plaza hasta la media noche.

Días 11 y 12

Suprimido, ignoramos la causa, el certamen musical anunciado en los programas, se redujeron los festejos de estos días a cucañas, música, iluminación y paseo por las tardes en S. Ramón y por las noches en la plaza.

Velada.

Con más de dos horas de retraso se comenzó la noche del 13 en el teatro Cervantes la velada literario-artística.

Una escogida concurrencia llenaba todas las localidades.

El escenario lujosamente adornado con los estandartes que lucieron en la procesión cívico-histórica, y con los preciosos candelabros colocados sobre el armonion y piano, presentaba muy agradable golpe de vista.

Presidía el abogado Sr. Ballesteros, que abrió la sesión manifestando la honra que le cabía por ocupar aquel lugar, no, modestamente decía, por sus escasos merecimientos, sino en cumplimiento del deber que le imponía la amistad.

Las bellas Stas. de Moreno, Fé, Virtudes y Esperanza, ocuparon a seguida (sic) el piano y el armonium e interpretaron la sinfonía de Wever, Freytchutz, con tal delicadeza, precisión y gusto, que más bien que niñas aficionadas nos parecieron aventajadísimas profesoras con muchos años de práctica.

Con su natural elocuencia habló el señor Ballesteros de la reconquista de Vera, del terremoto que sufrió esta ciudad en 9 de noviembre de 1518, de su antigua jurisdicción, de los varios nombres que ha tenido; dirigió frases cariñosas a las señoras que le oían y enalteció las ventajas de la asociación para que consiga Vera los beneficios que el progreso de la época le reclama.

Con muchos aplausos y una corona de Flores naturales fue premiado el orador.

Tanto la Sta. Natalia Marín en el terceto de Los Hugonotes, que tocó al piano, como su hermana María, que con ella ejecutó a cuatro manos, después, la overtura de Cleopatra, demostraron sus no comunes conocimientos musicales y la limpieza y gusto con que interpretan las obras que ejecutan. Así lo comprendió el público que las aplaudió con entusiasmo.

Acompañado con piano y armonium por sus hijas Esperanza y Fé, tocó en el clarinete el Sr. D. José Moreno el preludio y duo de Norma, de una manera tan sorprendente, de una manera tan singular, que difícilmente podrá oírse esta pieza mejor entendida, mejor interpretada y con más detalles en su expresión y colorido. Bien por la familia Moreno, en la que todos sus individuos vienen a la vida adornados con los brillantes destellos del genio musical.

Estaba muy conmovida y muy mal colocada para lucir su hermosa voz la señora de Fernández Caro, y sin embargo, cantó al piano, acompañada del Reloj de Lucerna cual lo hubiera hecho una tiple de primer orden. Así lo estimó el público, premiándola con nutridos aplausos.

No es solo el Sr. Moreno un gran músico y profesor en alto grado de clarinete; en esta noche nos demostró que no desconoce y aun que es afinionado a la literatura, con el precioso discurso que dio a leer al Sr. Ballesteros, en el cual, con galano estilo, hacía patente su entrañable amor a la ciudad que le tiene declarado por hijo adoptivo, y sus deseos de que aunándose todos los elementos valiosos que contiene, acometan grandes empresas en provecho y utilidad de esta comarca.

El Sr. Bayonas probó en la Balada 3.ª de Chopin, que es merecida la fama de muy aventajado profesor de piano que tiene adquirida.

Bello en la forma, rico en datos históricos y rebosando amor patriótico en el fondo, es el discurso de D. Lorenzo Ruiz, leído por su sobrino D. Miguel. Lástima que no se publique, pues bien lo merece.

Acompañado por el Sr. Sánchez al piano, cantaron la Sta. Efigenia Montoro y don José Bayonas, un duo de El Juramento. Como cuando sale el sol dejan de lucir los demás astros, dispénsennos los Sres. Bayonas y Sánchez nos ocupemos sólo de la Sta. Montoro, que es un sol refulgente que ilumina el dichoso pueblo que tal hija tiene. Sabíamos que Efigenia es un conjunto de belleza y gracias capaz de volver loco al más santo anacoreta; pero ignorábamos completamente que a sus encantos y maravillas reuniera una voz tan simpática, dulce, sonora y melodiosa como la que nos dejó oir aquella noche, conmoviendo las fibras más recónditas de nuestra alma; así es, que cuando re[ ]do los versos de Olona pedía a su esposo hospitalidad, y éste exclamó; ¡suerte fatal!, el público protestaba de que el Marqués considerase fatalidad lo que para cualquiera de los que la oíamos habría sido dicha inefable.

¡Lástima que esta Señorita, que tan justamente fue muy aplaudida, no se dedique a la música, que según se nos ha dicho, desconoce por completo, para poder lucir con frecuencia las facultades excelentes de su voz!

A inconmensurable altura estuvieron los Sres. Moreno y Bayonas en la melodía del Popolo de Felsina. Ofrece esta hermosa pieza muchas dificultades, tanto al clarinete como al piano, y sin embargo, todas ellas fueron vencidas con la mayor naturalidad por los dos eminentes profesores, y es que para ninguno de ellos las hay insuperables dados sus conocimientos y la maestría que en los respectivos instrumentos han adquirido.

Como siempre, las Stas. Fé y Esperanza Moreno recibieron aplausos repetidos en el gran duo de Los Hugonotes, que tocaron en el piano y armonium.

El Sr. Ruiz leyó a continuación un bien escrito discurso que desde Barcelona había remitido D. Pedro Román Soler, inspirado en el amor a Vera, de donde se hijo, rebosando conceptos e ideas que fueron acogidas con agrado por el auditorio.

Con la sonata en do menor de Bettohoven (sic), que ejecutó al piano el Sr. Bayonas, probó este Sr. una vez más que cuando quiere, arranca aplausos del público que le oye.

Con la magnífica interpretación que en el armonium, piano y clarinete dieron al Mosaico de la Traviata, la Sta. Fé Moreno y Sres. Sánchez y Moreno habría terminado la velada que venimos reseñando; pero hubo que oír la lectura que hizo el Sr. Garres de un discurso sobre la influencia de la educación primaria, que no nos pareció muy original ni oportuno.

Todas las señoras que tomaron parte en esta velada fueron obsequiadas con elegantes cajas de dulces, y el público salió satisfechísimo de tan agradable rato, haciendo toda clase de elogios de la Comisión organizadora, muy especialmente del activo miembro de ella Sr. D. José Moreno.

Fin de los festejos.

Lo tuvo con una Misa de campaña en la plaza, que estuvo completamente llena de personas; con la solemne procesión de la tarde, para conducir a sus iglesias las santas efigies de Jesús y Angustias, y por la noche con fuegos artificiales, y con la retreta que por las principales calles tocaron las músicas.

Epílogo.

Los festejos que dejamos reseñados formarán época en la historia de Vera, tanto porque demuestran el aprecio que conservan los hijos de esta ciudad a sus antiguas tradiciones, como por el lujo y buen orden con que los han llevado a efecto, mereciendo por todo consignemos en nuestro periódico, la satisfacción que nos ha cabido en presenciarlos y el agradecimiento que conservaremos siempre a las personas que en estos días nos han distinguido con sus muchas atenciones.

02-09-15

Transcripción: Manuel Caparrós Perales (archivero)

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