DE GREGUERÍAS Y GUÍAS TELEFÓNICAS

Mi padre sentía un gran apego – rayano casi en la pasión – por las guías telefónicas .

 

” En memoria de mi padre,

Juan Cuadrado Cánovas,

que me enseñó a amar Vera “

Era normal encontrarlo , sentado a su mesa de despacho , con sus grandes gafas de concha – que ahora estarían a la última – consultando sus páginas en busca de remotos conocidos , parientes lejanos , o compañeros de tiempos pasados .Los números de amigos y familia cercana los …sabía de memoria .
Pero casi más habitual era que llegara a cualquiera de nosotras , sus cinco secretarias , es decir , su mujer y cuatro hijas , con una guía de Madrid , Almería o Murcia , provincias en las que se concentraban la mayoría de sus seres queridos , pidiendo : .” Nena , ¿ podías buscarme a un …. , de la calle ….? “. Papá usaba las guías como si fuera el Facebook . Y nosotras habíamos desarrollado las habilidades propias de secretarias de detective privado de película. Con un par de datos , como la calle ( a veces sólo era el barrio y teníamos que añadir nuestro conocimiento de la ciudad para deducirla) , el primer apellido ,y una inicial de nombre , seleccionábamos dos , tres o cuatro posibles candidatos , a los que él daba el visto bueno , y procedía a llamar , sabiendo que sólo uno de ellos sería – con un poco de suerte – el que buscaba , y que en más de una ocasión habría de disculparse .

Otras veces sabíamos los nombres y eran las direcciones lo que buscábamos , como cuando se acercaba la ” campaña de Navidad ” y los sobres se apilaban en la mesa del recibidor esperando al primero que saliera al estanco .
Las guías servian para felicitar santos , dar pésames y enhorabuenas , organizar cenas de despedidas a compañeros de carrera que se jubilaban , tertulias nuevas . Eran una puerta abierta al mundo . Las posibilidades eran infinitas .

Por eso , cuando encontré aquella greguería sobre guías telefónicas , en mi afán por enseñársela , cometí un gran error de cálculo . En aquellos tiempos yo utilizaba a veces greguerías como punto de partida de mis clases de conversación con extranjeros . Aquella era genial: ” Y pensar que los que están en la guía telefónica , un día no estarán ni en la guía telefónica .” Para mi sorpresa, papá , con su gran sentido del humor – casi surrealista a veces – no se rió . Tardé unos segundos más que él en entrever ese día – que a principios de los noventa estaba aún muy lejano , y para mí inimaginable – en que ni él , ni su nombre estuvieran escritos en un puñado de guías .

De momento , que yo sepa , su nombre sigue en todas las guías en que estaba .( ¿ O no ? Yo no necesito buscarlo .) Y mi móvil sigue diciendo fielmente “PapáMadrid” cada vez que ni madre o mi hermana me llaman.

Isabel Cuadrado Tonkin

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