LA ORTODOXIA VERATENSE. CONFERENCIA DE BERNARD VINCENT. 1990

Hemos rescatado este texto, mecanografiado en el año 1990, aproximadamente, por el autor de la conferencia, Bernard Vincent, y conservado en el Archivo Municipal de Vera. En él descubrimos curiosidades que el investigador estudió durante los años 80 y que constituían una novedad histórica por aquel entonces.

Se ha corregido la puntuación y algunas erratas para hacer más fluido el texto. Vincent hizo un gran esfuerzo al escribir y conceder aquella conferencia, dada en español.

Bernard Vincent

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Conferencia dada en la Iglesia de la Encarnación de Vera. Año 1990, aprox.

Quisiera, quería, más bien, presentar aquí unos elementos de todo lo que pudo ser el cristianismo de los veratenses en el siglo XVI y XVII y el cristianismo en general de los almerienses de la provincia de Almería. Estamos en una provincia que ha tenido una historia peculiar. Todos sabemos que la Ciudad de Vera fue conquistada por los Reyes Católicos hacia el siglo XV, 1489 (sic), y que eso fue un paso importante hacia el control por los Reyes Católicos de toda la Andalucía Oriental, lo que se llamaba en aquella época el Reino de Granada, lo que se llamó a finales del siglo XV ‘Reino de Granada’. Rápidamente se planteó el problema del cristianismo en aquellas tierras. Había una población musulmana afincada desde muchos siglos atrás en esta zona y se decidió que algunos puntos [geofráficos] serían ocupados solamente por cristianos y únicamente en toda la zona del litoral fue una zona reservada a los cristianos, por eso Vera fue en un principio, es decir, a finales del siglo XV, una ciudad de cristianos como Mojácar, como la propia Almería (el recinto de Almería), porque en los pueblos de los alrededores quedaban los musulmanes y, todo lo demás, la provincia, casi estaba ocupada por musulmanes. Había algunos casos especiales como Fiñana, que fue un pueblo de población mixta cristiana y musulmana durante buena parte del siglo XVI. Así, que estamos en una situación muy especial de una ciudad cristiana rodeada de musulmanes en Antas, por ejemplo, en Zurgena, en Vera, en Serena, estaban los musulmanes. El segundo paso fue motivado por una sublevación de estos musulmanes en los años 1500-1501. Ellos tomaban las armas por estar insatisfechos en cuanto a la abdicación de los textos que se habían decretado después de la conquista. A raíz de esta sublevación se impuso a toda la población musulmana elegir entre el sitio, es decir, ir hacia las costas de África del Norte, o bien recibir el bautismo. La mayoría de ellos prefirió la segunda solución, y así se quedaron en toda la zona almeriense, pero ya oficialmente eran cristianos, aunque casi inmensa mayoría de ellos había quedado en el fondo musulmanes de corazón.

Así, que, el siglo XVI está en buena parte marcado por este conflicto entre los cristianos que los textos llaman cristianos viejos, y los moriscos, nombre que se aplica a los musulmanes después de haber recibido el bautismo. Eso genera una vida cotidiana bastante difícil a los veratenses en particular, aunque hay que subrayar que los intercambios entre las dos comunidades no fueron tan difíciles como a veces se dice. Fueron difíciles por una parte, pero por otra parte los intercambios de cada día de por económico, por ejemplo, fueron bastante profundos. Pero en este marco se trataba de establecer toda una red de Iglesias Parroquiales de instalar, de crear conventos, para responder a las necesidades tanto de los cristianos viejos de Almería, Vera y Mojácar, por ejemplo, y para toda la comunidad morisca que había que catequizar en esta comunidad, así que rápidamente, después de la conquista de Vera y Mojácar, Vera fue conquistada en el año 1488, en junio, y después los Reyes Católicos entraron hasta Guadix, Baza y Almería en 1489. Estamos en vísperas de que se celebre el quinto centenario de la conquista de Almería, el 26 de diciembre. Fue después. A partir de ahí había que crear una red de Iglesias y de Conventos. El Papa, en relación con los Reyes Católicos, instaló toda la infraestructura en la zona almeriense entre 1492 y 1495, pero el proceso no se terminó hasta 1505 y es el caso de la Iglesia donde estamos [iglesia de la Encarnación de Vera]. Es una Iglesia que fue erigida oficialmente el 26 de mayo de 1505. En eso la Iglesia Parroquial de Vera no tiene nada particular. Pertenece al grupo de todas las iglesias parroquiales del actual Obispado de Almería y en este Obispado, que se componía en aquella época de unas 65 iglesias parroquiales. Fueron casi todas erigidas en esta época. Como se sabe, la iglesia de Vera, ha tenido muchas vicisitudes después, porque hubo muchas desgracias en el siglo XVI y luego el terremoto de 1518 del mes de noviembre, que destruyó el sitio donde estaba la antigua iglesia, la primitiva Iglesia, no ésta, sino la primitiva que estaba en el cerro del Santo Espíritu. Como toda la ciudad estaba en las laderas de la colina y según parece la ciudad fue muy destruida y fue reconstruida en el sitio donde estamos. En un llano. Y Vera tiene una estructura muy significativa, precisamente porque el centro de la ciudad tiene este aspecto cuadricular con estas calles que se cortan con los ángulos muy regulares, y en el medio la plaza mayor. Quizá se pueda decir que es una de las primeras plazas mayores españolas que ha podido servir hasta de modelo para las plazas mayores del mundo del continente americano. Y esas plazas son en el mundo el encuentro de toda la población que se encuentra en el medio de ella y en sus laderas. Tienen a los edificios más importantes la Iglesia y el Ayuntamiento. Así que la Iglesia de Vera que se construyó en los años 1520 se quedó con la advocación de Santa María, que se había dado a la primera en 1505, y con eso quiero resaltar este culto a la Virgen muy difundido por toda la provincia. Naturalmente aquí, pero por toda la provincia, pues de las 65 iglesias parroquiales primitivas del Obispado, 49 llevan la advocación de la Virgen de Santa María. Es un hecho llamativo en otras partes: encontramos, por supuesto, esta devoción a la Virgen, pero creo que aquí en la Provincia de Almería, más que en otras partes quizá y los temas advocaciones, están las conocidas de Santiago y san Sebastián, vienen tres veces solamente las dos de Almería y una de las iglesias parroquiales de Almería, como todos lo saben, pero también la de Santiago en Arboleas y en Vélez Blanco y Sebastián en Olula y en Sierro y los demás no vienen más de una vez, San Roque, por ejemplo, en Benizalón Isidoro, Juan en Laroya, San Antonio en Partaloa, Rimundo en Zurgena, Francisco en Turre, etc. Indalecio, por ejemplo, cuya devoción también es difundida entre los almerienses, no viene más que una vez en Pechina.

Eso en primer lugar. En Vera la vida siguió bastante difícil por esta presencia de la vida morisca cercana y por la cercanía de la playa, esta zona era una zona insegura completamente asustada por los continuos ataques a la costa, los desembarcos de corsarios que venían de África del Norte y por ejemplo, entre los edificios más defendidos entre los veratenses de la época, están por supuesto el edificio de pescador y los propios pescadores estaban sometidos a posibles ataques en cualquier momento y muchos de ellos, al terminar su vida, de lo purado (sic) del mar Mediterráneo, como esclavos, en una de las ciudades de importancia de África del Norte, de Túnez, de Argel, o en Tetuán. Así que la ciudad conocía grandes dificultades, y eso duró hasta 1570. Al final de la sublevación de los moriscos. Ellos se sublevan en 1558 en la víspera de Navidad, en la Noche Buena, en 1568, y la guerra duró casi dos años. Una guerra sin cuartel con unas matanzas horrorosas, por una parte y otra, y Vera estuvo cercada durante el mes de septiembre de 1569. La ciudad como ciudad cristiana que era una de las pocas, sirvió de refugio a los cristianos que vivían en los demás pueblos de los alrededores, a veces bastante lejos porque en cada pueblo no hay un sacristán y algunas familias escasas, de que se rindieran, y cuando la guerra de los moriscos, se refugiaron en Vera. Vera tenía en aquella época unos 1.200 ó 1.500 habitantes. Se hinchó bastante entre 1568-1570 y llegó a tener más de 2000 habitantes, en esta pequeña época, y todavía estaba centrada en la Iglesia en aquella época. La parroquia era el núcleo fundamental, así que vemos que los veratenses participan en la vida religiosa de una manera profunda.

El segundo hecho muy importante de la época fue el Concilio de Trento, concilio fundamental, convocado o realizado entre 1555-1563, principalmente en una pequeña ciudad del Norte de Italia, ciudad elegida, tanto por el Papa de la época, Pablo III, como por el Emperador Carlos V, porque el problema que se planteaba era un problema de intentar frenar el movimiento de la reforma protestante, y ese movimiento era muy fuerte en Alemania, particularmente así que el sitio del Concilio era un sitio cercano a las tierras alemanas. En el Concilio, la delegación española, los obispos españoles tuvieron un papel muy relevante y participó muchísimo en la definición de una reforma profunda del pueblo cristiano, y particularmente se insistió en la validez de los siete Sacramentos, entre otras cosas. Se habló muchísimo, se tomaron decisiones muy importantes en cuanto a la formación de los sacerdotes. Se recomendó la creación de seminarios en aquella época en los Colegios. También se puso mucho énfasis en la reforma moral y en una participación de los creyentes en el sacrificio de la Santa Misa y en los Sacramentos, y de eso tenemos constancia en la documentación local, y concretamente en los Archivos Parroquiales. Esos Archivos constituyen una fuente maravillosa. Son unos libros y aquí están, donde se revisan particularmente todos los bautismos, todos los matrimonios y todas las defunciones. El movimiento de tomar nota de todos estos acontecimientos importantes en cada familia había empezado antes del Concilio de Trento y hubo aquí y allá unos curas que tomaron la iniciativa de tomar nota de estos acontecimientos y de organizar unos triduos (sic) parroquiales, pero el Concilio de Trento, dentro de toda esta reforma y de esa organización, insistió en la existencia de estos previstos y aquí precisamente podemos ver que en Vera se adelantó al Concilio de Trento y parece que teníamos aquí unos registros de los bautismos en los años 1520, después del terremoto. Pero el primer libro empieza a finales de los años 40 en el siglo XVI, y después, poco a poco, se organizan los libros de matrimonio y los libros de defunciones, que vienen más tarde. Gracias a eso podemos ver que las decisiones tomadas en el Concilio de Trento van teniendo mucha repercusión aquí y eso lo podemos saber, tanto por estos libros como también por otra cosa: que los obispos desde Almería organizan unas visitas a su obispado con mucha frecuencia. Son unas visitas pastorales que permiten controlar la participación efectiva de todos a la vida religiosa de la ciudad. Y entre 1570, por ejemplo, y principios del siglo XVII, es decir, en unos 30 años, aparecen en la documentación doce visitas pastorales hechas por el obispo mismo o, en algún caso manda al vicario, que puede recorrer parte del Obispado. Eso es un hecho muy importante porque, precisamente el Concilio de Trento había también insistido en esta tarea de los obispos y en la necesidad de acercarse a todos los fieles en cada parroquia, y es muy llamativo ver cómo aquí en el Obispado de Almería los obispos actuaron enseguida en este plan y las decisiones del Concilio de Trento se aplicaron muy rápidamente. ¿Qué se hace en las visitas? Podríamos dar muchos detalles. Primero, se puede así controlar la manera de registrar en esos libros parroquiales los bautismos que después de la última visita se han celebrado.

Los fieles tenían que pagar un pequeño derecho en concepto de bautismo y todo eso está indicado cada vez y eso permite tener una idea del nivel de vida del conjunto de las familias del lugar. Por otra parte se controla, se verifica el estado de la Iglesia y tenemos a veces una descripción de los cuadros de las estatuas y de los ornamentos que pertenecen a la iglesia.

También el paso del obispo por el lugar es [por el] motivo, como se puede suponer, de la Confirmación. La Confirmación es el sacramento dado por el obispo y así, con cierta regularidad, hay una visita cada tres años. Ése es el plazo más corto y se confirma de manera automática a todos los niños que tienen una edad de 4, 5 ó 6 años en el momento de la visita. Eso también nos puede permitir saber bastantes cosas sobre los movimientos de las familias que han tenido un hijo unos años antes, si está todavía presente en la parroquia o si se ha ido a otra parte, y también podemos verificar si los niños que han nacido en los últimos años siguen estando todavía vivos, y eso es un problema muy importante porque la mortalidad infantil era muy alta en la época. Se puede decir que de 100 niños que nacían la mitad moría antes de alcanzar la edad de 20 años. Y de estos 50, una mitad, es decir, 25, moría antes de alcanzar un año. La mortalidad infantil era algo tremendo.

A partir de eso podemos ver un otro aspecto que es el apego, la participación muy efectiva de los fieles a la vida parroquial. Participan con mucha regularidad a misa, pero, por otra parte, creo que se podría casi contar el número de días que una familia va la iglesia a participar en oficios distintos. Para cada acontecimiento que ocurre en la ciudad es motivo de una participación masiva y es muy llamativo ver que cuando hay […][la frase no prosigue].

La participación indica algunos nombres de personas presentes y sé que a veces [se] cuentan los presentes y sé que hay decenas, centenares de personas presentes en matrimonio, en enterramientos de una persona o en un bautismo, y se anotan con precisión también quiénes son los padrinos ya en el siglo XVI, y más todavía en el siglo XVII. El padrinazgo tiene una importancia muy relevante. Se elige con mucho cuidado la persona del padrino y la persona de la madrina. No son personas de la familia a menudo; se elige más bien a vecinos, con quien la familia interesada tiene muchas relaciones, o bien se busca el padrinazgo de unas familias pudientes dentro del marco de la ciudad, y así vemos tanto aquí como en Mojácar algunas personas que a lo largo de su vida pueden ser padrinos 50 ó 60 veces, y todo esto permite reforzar los lazos entre una serie de familias muy unidas, o por amistades, pero también diría que se trata de crear un sistema de clientelas que existen en la época. También se da para los matrimonios. Por supuesto, se elige también con mucho cuidado a los padrinos y a las madrinas de los que se casan.

Hablaba hace unos instantes de la devoción a la Virgen. Esa devoción se desarrolló en la Edad Media. Tenemos constancia del hecho en el siglo XII, XIII, ya, pero crece a lo largo de los siglos y en los siglos XVI y XVII ya es una devoción impresionante. Por ejemplo, sabemos que a los barcos se les da casi siempre un nombre, una evocación a la Virgen y vemos esta devoción, no solamente en la evocación de la Iglesia, sino en los nombres que se aplican a los niños que nacen. El nombre más difundido, en la época, es el nombre de ‘María‘. Pero es el nombre de María [junto a] todos los demás que se utilizan hoy: Angustias, Dolores, en fin, etc. Son nombres que aparecen muy tarde. Son nombres que no aparecen antes del siglo XIV [hasta] principios del XX. El nombre que se utiliza en los siglos XVI y XVII es el nombre de María, y es muy interesante ver todo eso porque hay así ciertas devociones que se mantienen a lo largo de la historia. Otras que decaen, otras que suben entre las que decaen. Entre los nombres bastante utilizados en el siglo XVI o en el siglo XVII está por ejemplo el nombre de Lucía o está el nombre de Catalina, que son los que vienen después de María, entre los de niñas. Y entre los de niño, nombres muy difundidos, está por ejemplo el de Fernando o el de Lorenzo, nombres que después son poco utilizados, poco dados. Por contra, hay un nombre que no aparece en el siglo XVII y es el de José. No hay casi ningún José en el siglo XVI y podemos ver a través de los libros parroquiales cómo este nombre de José aparece ya en el siglo XVII. Se refuerza ya en el siglo XVIII, [en el que] está ya muy difundido.

Con eso podemos ver las devociones particulares de los habitantes de la época que participan en la vida del pueblo con sus limonsnas. Son muy frecuentes esas limosnas cotidianas por esa parte y también todo lo que pueden dar a la hora de la muerte tenemos en los libros parroquiales, y particularmente en el archivo de defunciones, muchas indicaciones sobre el deseo de los que están en el artículo de muerte con sus bienes, de participar en la vida común y de hacer donaciones importantes y vemos qué piden a la hora de morir. Muchos hacen un testamento un día o dos días antes de morir: piden que se digan muchas misas por el descanso de su alma y vemos que se piden 20, 50, 100 y 500 misas y a lo largo del siglo XVII el número de misas tiende a aumentar muchísimo. Hay un culto muy difundido, particularmente en el XVII a las almas del Purgatorio donde también se dan unas cantidades para los pobres, por una parte, y con eso voy a terminar.

En Vera sabemos cuál es el papel específico muy importante de Vera en este plan glorioso. Hay seis vicarías en el Obispado de esta época en Almería y Vera es el sitio de una de estas seis vicarías. Así que Vera no solamente tiene importancia en sí, sino que es la base imperiosa de toda su Comarca y de ella dependen: Antas, Arboleas, Bédar, Cuevas, Lubrín, Mojácar, Sorbas, Turre y su gente, y eso lo sabemos por otro tipo de visitas, lo que llamamos las visitas Addivina? por su lugar, es decir, el sitio donde está el sucesor de los Apostolumen, es decir, el Papa. Visitas que los obispos deben teóricamente hacer a Roma para dar cuenta de lo que pasa en su Diócesis. Y los obispos españoles deben hacer esta visita cada cuatro años. En realidad no hacen la visita. No se desplazan a Roma salvo casos contados, casos muy particulares. Los obispos en todas partes hacen lo mismo. Los viajes son muy largos, muy penosos, muy costosos en aquella época. Y lo hacen en lugar de hacer una visita que les llevaría demasiado tiempo. Dentro de sus tareas cotidianas [encontramos la de] mandar, bien a un representante, Vicario, u otra persona, o bien mandar un informe sobre todo lo que pasa en la Diócesis, y sobre eso no tenemos información ni en el Archivo de la Parroquia, ni en el de Vera ni en el resto de la Provincia, sino en el Archivo del Vaticano. Allí tenemos muchos datos sobre Vera y sobre el obispado, y vemos que Vera tiene un papel muy relevante desde el punto de vista religioso porque tengo aquí unos apuntes de una visita de informe más bien hecho por Juan Santos de San Pedro, obispo de Almería, a finales del siglo XVII, en los años 1680. En él se indica perfectamente el papel de Vera y dice que en Vera, entre otras cosas, hay un vicario ordinario para la Ciudad y su partido y dice también que en Vera hay un Hospital en esta época, cuando no hay más de cuatro hospitales en toda la Provincia. Luego hay uno en Almería, hay otro en Vélez Blanco y el cuarto está en Serón. Nada más. Pero como dice que es corto y el de Vera también es muy corto, y también lo son sus rentas, dice el documento, y precisa que el hospital fue fundado para pueblos pobres y su Vicaría, es decir, que acogía a todos los pobres de nuestra zona y que también acogía a todos los pasajeros que casualmente enferman en su viaje, entonces vemos bien la función de este hospital.

También Vera, en esta época, todos saben que tenía un convento, el famoso convento de Nuestra Señora de la Victoria, que está en estado, diría, penoso, y vale la pena ocuparse de este convento, que era el convento de Mínimos de san Francisco de Paula, un convento al cual se le aplica el apelativo de ‘muy pobre’, por su corta renta. La renta del Hospital era también muy corta. Había a finales del siglo XVII 8 ó 9 religiosos en aquel convento, los cuales, precisa el documento, lo pasan con estrechez, así en el alimento como en las viviendas, por ser corta y estrecha su habitación y de poco tiempo a esta parte. [Y se lee] un dato interesante: se hundió la iglesia del convento a finales del siglo XVII, así que insisto en el convento, porque tampoco había muchos conventos en toda la Diócesis. No había más que seis: tres en Almería, Santo Domingo, San Francisco y la Santísima Trinidad. También el convento de la Concepción, que era el más importante en aquella época, y en el resto del a provincia los conventos no son muchos. Hay uno también en Velez Blanco, uno de San Francisco, y otro convento de San Francisco en Las Cuevas, Cuevas del Almanzora, que en aquella época se llamaba ‘Cuevas de Vera’.

Así que, para terminar, quiero subrayar unos hechos bastante sencillos: que Vera ha tenido un papel en el plan religioso, en la formación de los fieles, un papel muy importante por ser Vicaría, por tener un convento, por tener un hospital. Y vemos que la participación de los fieles es una participación muy continua y muy masiva, pero por otra parte, todos estos documentos nos indican que todo eso se hace con muy pocos recursos, que los veratenses de la época vivieron unos días muy difíciles; que los siglos XVI y XVII particularmente estuvieron marcados por las dificultades y por el ansia del día siguiente. Por eso hay que subrayar todo el esfuerzo de este pueblo, de estos fieles, y subrayar todo el esfuerzo de este pueblo y de estos fieles y su profunda formación religiosa. Tan profunda que podemos ver que en la documentación que nos da la Inquisición tenemos muchas indicaciones de que casi nunca aparecen veratenses en los procesos de la Inquisición. Eso [hablaría], diría yo, de una ortodoxia del pueblo veratense digna de atención.

Gracias

Bernard Vincent

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Conferencia dada en la Iglesia de la Encarnación de Vera. Año 1990, aprox.

 

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