1406. NOVIEMBRE. SETENTA Y DOS VÍCTIMAS. «EL DÍA QUE TEMBLÓ LA TIERRA»

En Vera se sigue rumoreando, que el terremoto de nueve de noviembre de 1518 fue un castigo divino dirigido a los nuevos pobladores, a los cristianos, por haber expulsado a los musulmanes de su vieja Ciudad, la del Cerro del Espíritu Santo, el 10 de junio de 1488. Notando a priori lo absurdo de esta afirmación, tanto desde el punto de vista racional como teológico, sirva además esta descripción del terremoto de 1406 para desmentirlo.

Francisco Cascales, escritor murciano, publicó en 1621 en Discursos Históricos de Murcia y su Reino, que hacia la primera quincena de noviembre de 1406 la Vera musulmana había sufrido los efectos de un terremoto:

(…) Lo que resultó de las Cortes, fue que publicase por toda Castilla guerra contra el Rey de Granada, en razón de lo qual tuvo luego carta del Rey el Mariscal; y la mandó pregonar por todo este Reyno, para que todos estuviesen apercibidos: y como toda la tierra ardía en armas, tras una nueva venia otra. Luego vino ante el Mariscal Jayme Blasco, espía de Lorca, que había estado en tierra de Moros espiando veinte días, y dixo, como en este intermedio tembló la tierra, y se cayó gran parte del Castillo de Vera, y la mitad de la Mezquita de los Moros, y un gran pedazo de lienzo de la muralla de la Villa, y que murieron setenta y dos Moros, y sus cavallos, y que sobre esta razón vino allí Reduan, Alguacil mayor del Rey de Granada, con mil y quinientos, y más de a cavallo, y doce mil hombres de a pie, y que se decia, que antes que partiese de Vera, había de correr esta tierra; y que otro Caudillo de Moros estava en Orza encima de los Velez con seiscientos de a cavallo, con el mismo intento de correr esta tierra(…)

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La fuente de la que extrajo el autor dicha información fue el libro de Actas Capitulares del Archivo Municipal de Murcia, sesión de 25 de noviembre de 1406, folios 126 y 127:

(…) A los muchos onrados el conçejo e cavalleros e escuderos e ofiçiales e omes buenos de la muy noble çibdat de Murcia, yo Ferrand Garçia de Herrera, mariscal de Castiella, vos enbio mucho saludar como aquellos para quien mucho onrra e buena ventura querria e a quien so muy obligado de fazer todas las cosas que a vuestras onrras cunpla. Sabel que ayer lunes en la noche llegó aquí Jayme Blasco, alfaqueque de aquí de Lorca, de tierra de moros, que a estado allá detenido bien ha ya unos veynte dias e dize por nuevas çiertas en como el dia que tremia la tierra que se cayo del pieça del castiello de Vera e la meytad de la mezquita de los moros e otro pedaço del lienço de la çerca de la villa. E es çierto que murieron ay setenta e dos moros e seys cavallos e paresçe que sobre esta razón es venido ally Rodoan, alguacil mayor del rey de Granada, e según dizen por nuevas çiertas que tiene alli consigo dos mill o dos mill e quinientos de cavallo e que pasan dellos e fasta diez o doce mill omes de pie. E creo bien que antes que partan de ally de Vera querran entrar a esta tierra e aun dize mas este Jayme Blasco, que esta otro caudillo de los moros en un lugar que llaman Orça aca ençima  de los Velez, con quinientos o seysçientos de cavallo e pues esta gente es llegada a esta frontera en ninguna guisa  bien creo que non partiran desta tierra fasta fazer entrada (…)

definitiva 1 folio libro abierto

Los daños que se describen suponen un grado de intensidad de VIII o IX en la Escala Sismológica de Magnitud de Momento. Sin embargo, en el relato de la campaña de diciembre que hace Cascales, no se hace mención a destrucción alguna en la ciudad de Vera:

(…) Los Christianos que se hallaron en esta entrada fueron ochenta hombres de armas, y quinientos ginetes, y tres mil peones de lanza, y ballesta. Estavan los Moros bien apercibidos, porque había tres dias que tenian noticia de la gente que se juntava contra ellos: supo el Mariscal, que los Moros que estavan dentro de Vera eran trescientos de a cavallo, y mil peones, y pensando que pues habian osado aguardar, que osarian tambien escaramuzar, formó su esquadron, esperando la batalla; pero los Moros se estuvieron quedos, y quando el Mariscal vió, que no querian pelear con él, asentó su real en unas guertas, y parrales cerca de la Villa, y luego mandó talarlo todo, romper los molinos, y quemar cincuenta casas que en contorno habia. Hecho esto, el Mariscal, y los Cavalleros de mas consejo que con él estavan, acordaron de combatir la Villa, y combatieronla por tres puertas que tiene…, y el combate duró desde las nueve de la mañana, hasta el Sol puesto, y combatieron tan fuertemente, que si llevaran escalas (aunque la Villa estava con mucha guarnicion de gente) todavía se entrara por fuerza de armas (…)

Al no tener noticias sobre los daños de la muralla, se entiende que sus efectos no debieron de ser muy graves para sus estructuras de defensa, no así para las setenta y dos víctimas que perecieron durante el temblor.

Manuel Caparrós Perales

Archivero Municipal de Vera

10-04-14

BIBLIOGRAFÍA:

IBARGÜEN, José. El terremoto del año 1406 en Vera (Almería). Instituto Geográfico Nacional.

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