{"id":5574,"date":"2026-10-27T09:42:25","date_gmt":"2026-10-27T09:42:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=5574"},"modified":"2026-10-27T09:42:25","modified_gmt":"2026-10-27T09:42:25","slug":"tardes-de-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2026\/10\/27\/tardes-de-verano\/","title":{"rendered":"TARDES DE VERANO"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1 siendo un verano duro&#8230;<\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-scaled.jpg\"><br \/>\n<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5462 alignright\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-300x200.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-768x512.jpg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/06\/13vida-vera-vvisiedo-06-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Gabriel Flores Garrido<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Cronista Oficial de Vera (Almer\u00eda)<\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Est\u00e1 siendo un verano duro, julio nos acorrala con un calor tan atosigante que obliga a recuperar la tradici\u00f3n de salir a las puertas para \u201c tomar el fresco\u201d, aunque no lo haga. Si pregunt\u00e1ramos en cualquier corro de los que se empiezan a formar de nuevo \u201c\u00bfQu\u00e9 supone tomar el fresco en las tardes de verano?\u201d; las respuestas ser\u00edan innumerables: convivencia, labor, juego, merienda, conversaci\u00f3n, hacerse compa\u00f1\u00eda o preguntarse unos a otros c\u00f3mo les han dejado sus dolamas pasar el d\u00eda, por aquello de que conocer los pesares de los dem\u00e1s y saber su evoluci\u00f3n, parecen aliviar los propios. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Tradici\u00f3n de inicio incierto e impreciso en el tiempo, como casi todas ellas, aunque tan arraigada y prendida a nuestras costumbres que la localidad gaditana de Algar ha solicitado su declaraci\u00f3n como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Custodia el Archivo Municipal lo que hace siglos llamaban \u201cNormas de buen gobierno\u201d, una serie de ordenanzas por las que el municipio se reg\u00eda y a las que el vecindario deb\u00eda atenerse con la rigidez que exig\u00edan Concejos y alcaldes mayores de la ciudad. La m\u00e1s antigua encontrada en nuestro Archivo relacionada con el tema que nos ocupa est\u00e1 fechada el 6 de mayo de 1684; uno de sus apartados dice \u201cque cada vecino limpie y componga la porci\u00f3n de calle que a su casa corresponda para que siempre estuviera aseada y limpia, bajo pena de un ducado\u201d, disposici\u00f3n que, con id\u00e9nticos t\u00e9rminos, se repite m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s en el art\u00edculo 10 de lo promulgado el 7 de septiembre de 1790. Edictos posteriores, de los que se conservan varios de los siglos XVIII y XIX, insisten en esa obligaci\u00f3n para con la ciudad. Se insist\u00eda, por tanto, en la \u201climpieza y aseo\u201d de la parte de calle que transcurr\u00eda a lo largo de su fachada. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os de silencio en este apartado, el marqu\u00e9s de Salamanca, tras su nombramiento como alcalde mayor de Vera, retom\u00f3, en 1835, la costumbre que contemplaba ese punto de la ordenanza. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">\u00bfPudo ser este el inicio de la costumbre de sentarse la vecindad en las puertas de sus casas en las tardes apacibles para las tertulias veraniegas?; no s\u00e9 qu\u00e9 me lleva a pensar, sin una base donde apoyarlo, que s\u00ed pudo ser el germen del h\u00e1bito inveterado de acomodarse en las calles, al cobijo de una buena sombra, una vez aseada con escoba de palma y bien rociada por expertas manos, tras la ca\u00edda de un sol inmisericorde. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Tres siglos m\u00e1s tarde de las primeras normas halladas, como una costumbre que estuviera al margen del tiempo, como si este no pudiera afectarle y, para conocimiento de los veratenses m\u00e1s recientes, la tradici\u00f3n se sigue poniendo en pr\u00e1ctica. Bien es verdad, que hasta hoy solo nos han llegado unos hilos, sin terminar de romper, que mantienen el v\u00ednculo con esa tradici\u00f3n; aunque es cierto que el paso de los a\u00f1os hace que cada vez sean menos los hilos y estos cada vez m\u00e1s inconsistentes.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Tarde-de-tertulia-bajo-la-marquesina-de-la-Camara-Agricola.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5578\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Tarde-de-tertulia-bajo-la-marquesina-de-la-Camara-Agricola-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Tarde-de-tertulia-bajo-la-marquesina-de-la-Camara-Agricola-300x213.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Tarde-de-tertulia-bajo-la-marquesina-de-la-Camara-Agricola-768x545.jpg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Tarde-de-tertulia-bajo-la-marquesina-de-la-Camara-Agricola.jpg 852w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Hasta la llegada del oto\u00f1o se vend\u00eda en la calle, se conversaba en la calle, se jugaba, se hac\u00edan labores\u2026 la calle era taller, f\u00e1brica, sal\u00f3n o lugar de tertulia. Calles con intenci\u00f3n rectil\u00ednea a menudo frustrada, como si quisieran rebelarse contra la alineaci\u00f3n original de sus l\u00edneas rectas e intentaran reproducir el desorden urbano de la vieja Vera del cerro, para as\u00ed aprovechar las umbr\u00edas de sus curvas e irregularidades que acogieran descansos, tertulias entre vecinos o \u201ctelediarios vespertinos\u201d donde ponerse al d\u00eda de las \u00faltimas y jugosas noticias, sin veto alguno. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5582\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/4-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/4-300x191.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/4.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Por otro lado, lo expuesto choca con las normas dictadas en 1825 por el alcalde mayor, Antonio Garc\u00eda Leon\u00e9s, en las que ordenaba que \u201cdesde el toque de oraci\u00f3n hasta las 10 de la noche no haya en la calle reuniones de m\u00e1s de tres personas\u201d, lo que estaba sancionado con cuatro ducados, excepto \u201clas que tengan justa necesidad\u201d. Es posible que la prohibici\u00f3n obedeciera a un momento puntual por ser el XIX un siglo especialmente agitado y estar reci\u00e9n iniciada la \u201cD\u00e9cada Ominosa\u201d; a\u00f1os turbulentos y de restricci\u00f3n de situaciones y movimientos habituales en otras circunstancias.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> <span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Cuando la primavera, ya cansada, se hab\u00eda retirado, y con el verano acomodado en nuestras calles, pasado el sopor espeso de las primeras horas de la tarde, los vecinos sacaban cada d\u00eda las sillas a las puertas de sus casas hasta que septiembre, mes imprevisible y tornadizo, que refresca los calores severos y sujeta los fr\u00edos rigurosos, obligaba a recogerlas con sus lluvias y frescores. Aunque la feria, dedicada a nuestro patr\u00f3n San Cleof\u00e1s, prolongara unos d\u00edas m\u00e1s la vida callejera, ya se percib\u00eda que la temporada de \u201casentamientos de calle\u201d tocaba a su fin. Septiembre volv\u00eda a encajar piezas y todo recuperaba de nuevo su cadencia habitual, como si el tiempo hubiera muerto agotado por meses de calor y el pueblo se rigiera por un reloj sin agujas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Dispuestos-para-el-partido.-Calle-de-la-Plata.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5580\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Dispuestos-para-el-partido.-Calle-de-la-Plata-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Dispuestos-para-el-partido.-Calle-de-la-Plata-300x218.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Dispuestos-para-el-partido.-Calle-de-la-Plata-768x558.jpg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/Dispuestos-para-el-partido.-Calle-de-la-Plata.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Cuando el sol que abrasa esta tierra ca\u00eda y se suavizaban los sofocos propios del est\u00edo; esas tardes, en las que el calor, adem\u00e1s de sentirse, parece que pudiera pesarse, los ni\u00f1os comenzaban a romper el silencio y la soledad que las envolv\u00edan. Ellos que no tem\u00edan calores ni vendavales, porque ellos mismo ya lo eran, daban el pistoletazo de salida cada tarde para que las gentes despertaran del sopor de la siesta y las calles cobraran vida: poco a poco se iban poblando y los corros tomando forma alrededor de un parch\u00eds, un bolillero o un bastidor de bordados: el tema de conversaci\u00f3n, resultara o no atractivo, era cuesti\u00f3n que poco importaba porque los objetivos perseguidos eran convivencia, tertulia y recoger todo el fresco que pudiera ser aprovechado. Adem\u00e1s, nunca faltaba un paseante con el que \u201cpegar la hebra\u201d; sobre todo, si era portador de alg\u00fan \u201ccotilleo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5579\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-300x196.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-300x196.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-1024x670.jpg 1024w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-768x503.jpg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-1536x1006.jpg 1536w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/10\/20260313_1045560-2048x1341.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">Con el fresco de la atardecida y atra\u00eddos por la brisa refrescante y la nostalgia de narraciones, los cuerpos quedaban sosegados, como si solo tuvieran la aspiraci\u00f3n de que el mundo no los incordiara, recostados en sus gandulas, aquellas butacas presentes en todas las casas, con la siempre fiel y refrescante compa\u00f1\u00eda del botijo, compa\u00f1ero inseparable cuando el calor de la can\u00edcula aprieta. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #080809\"><span style=\"font-family: Segoe UI Historic, sans-serif\"><span style=\"font-size: medium\">En ocasiones una brisa tan infrecuente como poco intensa espoleaba el \u00e1nimo y uno pensaba que el intento de volver a probar suerte otro d\u00eda merec\u00eda la pena. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1 siendo un verano duro&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":5580,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20,182,181,183],"tags":[15,100],"class_list":["post-5574","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-costumbres","category-curiosidades","category-etnologia","tag-costumbres","tag-gabriel-flores-garrido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5574"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5583,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574\/revisions\/5583"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5580"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}