{"id":5385,"date":"2025-04-25T11:54:33","date_gmt":"2025-04-25T11:54:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=5385"},"modified":"2025-09-10T11:41:32","modified_gmt":"2025-09-10T11:41:32","slug":"la-sobrina-del-cura-de-turre-1836","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2025\/04\/25\/la-sobrina-del-cura-de-turre-1836\/","title":{"rendered":"\u00abLA SOBRINA DEL CURA\u00bb, DE TURRE. 1836"},"content":{"rendered":"<p>Descripci\u00f3n de un documento judicial del Archivo Municipal de Vera (Almer\u00eda).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Digamos para empezar que respeto y defiendo el catolicismo y a su clero, perteneciendo, como creo que pertenece, a una de las religiones m\u00e1s avanzadas, comprensivas y respetuosas respecto a los derechos de la mujer, del diferente, del pecador, del disidente o del incr\u00e9dulo; la cuna de nuestra civilizaci\u00f3n occidental. \u00c9ste es el punto de partida ideol\u00f3gico que tomar\u00e9 para dar testimonio del descubrimiento, por parte de la colaboradora del Archivo Municipal de Vera, Carmen Garc\u00eda Salas, de un expediente judicial del a\u00f1o 1836 custodiado en \u00e9l: <i>don Enrique Garc\u00eda Leon\u00e9s contra su c\u00f3nyuge, Antonia Amat Mart\u00ednez, por haber practicado adulterio con su t\u00edo, el cura <\/i><i>de <\/i><i>Turre,<\/i><i> <\/i><i>don <\/i><i>Manuel Amat<\/i>. Delimitadas nuestras posiciones y el objeto de estudio, prosigamos con nuestra exposici\u00f3n:<\/p>\n<p>Supongo que el motivo literario de \u201cla sobrina del cura\u201d hunde sus ra\u00edces en el siglo XII, tras el primer Concilio de Letr\u00e1n, en el que se empez\u00f3 a prohibir a los sacerdotes cat\u00f3licos que contrajesen matrimonio, obligando a su celibato, hasta dar su definitiva forma a la norma en el Concilio de Trento (1545-1563) y la Contrarreforma. Admitiendo que, evidentemente, los sacerdotes cat\u00f3licos son personas, con sus virtudes y sus vicios, y considerando que muchos o s\u00f3lo algunos de ellos pudieron atar las riendas del corcel de los deseos, adivinaremos que esa situaci\u00f3n fue alimentando siglo tras siglo el asunto que nos ocupa.<\/p>\n<p>Todos tenemos en el recuerdo a aquella pr\u00e1ctica y diligente mujer, en el texto de <i>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha<\/i>, encargada de dirigir a su t\u00edo el cura a la biblioteca de don Alonso Quijano y realizar el \u201cdonoso escrutinio\u201d de los libros albergados en ella, apilando para su quema todo lo insano y fantasioso; lo que hace retroceder al mundo. Y esa figura es la que, en general, imagino que pervivi\u00f3 durante aquellos siglos en las sombras de la vida sacerdotal: la de una mujer hacendosa, familiar o no del sacerdote, que le hac\u00eda el favor de ordenar adecuadamente su vida dom\u00e9stica a cambio de su mantenimiento vital o de su formaci\u00f3n femenina. Hasta ah\u00ed todo parece l\u00f3gico. Nada se sale de la fuerza de las circunstancias. Las connotaciones negativas de la comentada relaci\u00f3n que se daba a veces, debida a la maledicencia de algunas lenguas o a las sospechosas actitudes de los dos tipos humanos estudiados, despert\u00f3, andando el tiempo, en una tradicional situaci\u00f3n que despertaba recelo popular, por no hablar de envidia.<\/p>\n<p>En <i>El Decamer\u00f3n<\/i>, de Bocaccio (1351), se presentan situaciones muy parecidas a las relatadas en este escrito nuestro, marcadas por la pulsi\u00f3n sexual, y en las que, a veces, los protagonistas son sacerdotes cat\u00f3licos, haciendo gala de una doble moral. En el relato de <i>El Parto<\/i>, de Franco Sacchetti (1399), nos volvemos a encontrar a \u201cla sobrina\u201d, esta vez como hija natural del cura.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, autores como Manuel Fern\u00e1ndez y Gonz\u00e1lez tambi\u00e9n plasmaron en el papel estas circunstancias. Su novela <i>La sobrina del cura: historia de una perla<\/i> (1891), recoge la vieja tradici\u00f3n. Carlos Arniches escribi\u00f3 la obra de teatro <i>La sobrina del cura<\/i> en 1914, filmada para el cine en 1925 por Luis R. Alonso. El escritor murciano Jara Carrillo nos presenta a Fuensanta, sobrina del cura, cuidando del huerto de su t\u00edo, en el relato costumbrista de <i>Las caracolas<\/i> (1920).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5386\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909-212x300.jpg\" alt=\"\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909-212x300.jpg 212w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909-724x1024.jpg 724w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909-768x1086.jpg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/el-diablo-con-faldas-1909.jpg 794w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero vayamos a nuestro particular cap\u00edtulo vivido en una comarca cuyo a\u00f1o vio nacer el enriquecimiento minero en Sierra de Almagrera. Don Enrique Garc\u00eda Leon\u00e9s, de veinticinco a\u00f1os (mayor de edad), se presenta el d\u00eda siete de noviembre de 1839 en el Juzgado Municipal de Vera para querellarse contra su mujer, do\u00f1a Antonia Amat Mart\u00ednez, <i>por no poder tolerar por m\u00e1s tiempo el estado de afrenta y deshonor a que hab\u00eda querido conducir la malignidad de su mujer, con la que tuvo la debilidad de contraer matrimonio<\/i>. De acuerdo a las m\u00e1ximas cristianas se ve\u00eda precisado a <i>sacar a la palestra la conducta desarreglada de su consorte, el enga\u00f1o y la astucia de que se ha<\/i><i>b\u00eda<\/i><i> valido para proporcionar su infelicidad y desgracia.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>Hab\u00eda conocido a su mujer el d\u00eda primero de enero de 1836. No pudo resistirse a aquella impresi\u00f3n amorosa que se apodera de los j\u00f3venes poco experimentados y habl\u00f3 con su t\u00edo, el cura de Turre, Manuel Amat, con el que conviv\u00eda la novia, y a quien declar\u00f3 sus intenciones rectas de contraer el enlace, cuya respuesta fue un vehemente deseo del sacerdote de que se ejecutase el casamiento. Le concedi\u00f3 su mano el d\u00eda 2 de febrero, aun cuando el padre de la novia no estaba ausente ni fallecido. Verificado el matrimonio comenzaron a habitar los dos c\u00f3nyuges en la misma casa en la que viv\u00eda el cura, donde <i>empez\u00f3 a descubrir ciertas deferencias de su sobrina para con su t\u00edo, ciertas pruebas positivas de amor, de concupiscencia que fueron poco a poco rasgando la venda con que hab\u00edan procurado cerrar sus ojos y alejar el amor verdadero que nace de la mutua confianza de dos esposos estrechamente unidos por el v\u00ednculo sacramental. <\/i><\/p>\n<figure id=\"attachment_5388\" aria-describedby=\"caption-attachment-5388\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura.jpeg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-5388\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura-300x258.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"258\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura-300x258.jpeg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura-1024x881.jpeg 1024w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura-768x661.jpeg 768w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2025\/04\/senoras-conversando-con-un-cura.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5388\" class=\"wp-caption-text\">GORKA AGIRRE<\/figcaption><\/figure>\n<p><i> <\/i>Dada la calidad ret\u00f3rica del testimonio del desdichado esposo, transcribimos literalmente su escrito, pues nadie como \u00e9l puede expresar su versi\u00f3n de los hechos:<\/p>\n<p><i>Cada d\u00eda que pasaba se aumentaba m\u00e1s y m\u00e1s <\/i><i>mi<\/i><i> pena y ya no era dado permanecer por m\u00e1s tiempo en posici\u00f3n tan violenta y precaria;<\/i><i> <\/i><i>resolv\u00edme<\/i><i>,<\/i><i> cumplidos dos meses y medio, abandonar la presencia de un objeto que atormentaba <\/i><i>mi<\/i><i> alma y <\/i><i>comuniqu\u00e9<\/i><i> este proyecto a <\/i><i>mi<\/i><i> infiel compa\u00f1era juzg\u00e1ndola todav\u00eda capaz de un sincero arrepentimiento, <\/i><i>creyendo que a fuerza de <\/i><i>buenos<\/i><i> consejos, ausente de su t\u00edo, lograr\u00eda infundirle aquel amor y respeto que deb\u00eda a su marido, pero estaba decretado por la providencia que yo hab\u00eda de pagar la culpa que comet\u00ed no sufriendo la venia paterna: aquella compa\u00f1era ten\u00eda su coraz\u00f3n demasiado pervertido para dejarse arrastrar por el camino de la raz\u00f3n y de la Justicia; hab\u00edase tragado ya el veneno de la seducci\u00f3n y a el altar no le condujeron otras ideas, otras miras que las de complacer a su amado t\u00edo, aunque fuese a costa de mi desventura, as\u00ed es que aprend<\/i><i>i<\/i><i>da la marcha hip\u00f3crita y des<\/i><i>l<\/i><i>eal que le trazaba su bien<\/i><i>h<\/i><i>echor y procurando desfigurar por lo pronto sus criminales afectos, aparent\u00f3 condescender por entonces con el proyecto justo y razonable de mudar de habitaci\u00f3n y, viendo yo ya muy pr\u00f3ximo el remedio de mis infortunios, me apresur\u00e9 a buscar una casa en Turre porque era imposible convencerla para que nos trasladaran a otro pueblo; <\/i><i>ya estaba proporcionada la habitaci\u00f3n, ya colocados en ella los muebles que mi escasa fortuna hab\u00eda podido adquirir, ya renac\u00eda en mi coraz\u00f3n una nueva era de paz y ventura, pero, \u00a1fatalidad!: <\/i><i>l<\/i><i>os mismos que se complac\u00edan en mi da\u00f1o no quisieron que \u00e9ste tuviese t\u00e9rmino y con mayor desverg\u00fcenza, con incre\u00edble osad\u00eda y descaro, perpetraron otra segunda maldad o, por mejor decir, consumaron la que ya ten\u00edan proyectada, que era la de lanzar de la casa de mi <\/i><i>deshonra <\/i><i>y en donde hac\u00eda mucha sombra aunque no entrase el sol; reco<\/i><i>n<\/i><i>min\u00e9 <\/i><i>a<\/i><i> mi desleal consorte para que se me uniese en la que hab\u00eda proporcionado y se neg\u00f3 abiertamente con el amparo y protecci\u00f3n que le dispensaban su t\u00edo el cura y su padre, que ya es muerto; sin embargo, despu\u00e9s han mediado varias reconvenciones dirigidas por m\u00ed, ya por escrito, ya por medio de personas fidedignas, y nada se ha conseguido, si no que ella permanezca viviendo con el cura y haci\u00e9ndose sorda a todos los deberes divinos y humanos que tiene contra\u00eddos con su marido, con un marido <\/i><i>que<\/i><i> ni ella ni otra persona puede tachar de desarreglada conducta y en donde no se encuentra otra cosa que sencillez y candor. <\/i><i>M<\/i><i>as no concluye aqu\u00ed tan desagradable historia. Y a\u00fan cuando el coraz\u00f3n se estremece al tener que referir algunos hechos, es necesario vestirlos para que en el sagrado recinto de la Justicia se castiguen los delitos sin consideraci\u00f3n alguna hacia las personas; es voz muy v\u00e1lida en el Pueblo de Turre de que la susodicha Antonia Amat, al paso que <\/i><i>n<\/i><i>i ha sido visitada ni vista por su marido desde mediados de abril de repetido a\u00f1o treinta y seis, ha concebido y, si recientemente no ha dado a luz, est\u00e1 muy pr\u00f3xima a ello, cuyo hecho tiene escandalizad<\/i><i>as<\/i><i> a muchas personas del pueblo, y si logra<\/i><i>r<\/i><i>a<\/i><i> acreditarse suministrar\u00eda <\/i><i>el \u00faltimo convencimiento al delito de adulterio que denuncio. \u00c9sta es, en sustancia, la historia que me propuse trazar.<\/i><\/p>\n<p>Finalmente, para a\u00f1adir una advertencia casi velada al juzgado que admite su denuncia, don Enrique afirma que le consta que <i>el marido que matare al ad\u00faltero y ad\u00faltera in fraganti, est\u00e1 relevado de pena porque la ley tiene en consideraci\u00f3n la atrocidad de la injuria <\/i><i>que sufre en este caso que ha de forzosamente privarle del juicio; el adulterio pro<\/i><i>b<\/i><i>ado hace a su autor reo de muerte; el adulterio como delito privilegiado se justifica para vehementes sospechas y conjeturas; dos ad\u00falteros caen en poder del marido para que haga de sus personas y bienes lo que quiera, y \u00faltimamente el marido reconviniendo a su mujer para que no <\/i><i>h<\/i><i>able con el que <\/i><i>cree ad\u00faltero tres veces se la encontrase hablando; <\/i>[en]<i> <\/i><i>la cuarta queda pro<\/i><i>b<\/i><i>ado el adulterio a presencia de la Ley de Partida. <\/i><i>S<\/i><i>i tan terminantes y expl\u00edcitas se manifiestan las de este c\u00f3digo no se podr\u00e1 negar que aqu\u00ed hay dobles fundamentales que los que las mismas leyes apetecen, <\/i>[pues]<i> aqu\u00ed no han sido tres, sino muchas m\u00e1s las veces que la Antonia Amat ha sido reconvenid<\/i><i>a<\/i><i> para que deje de tratar a su t\u00edo para que abandone la vida escandalosa que trae con el mismo, durmiendo bajo un mismo techo sin haber bastado para conseguirlo; \u00bfqu\u00e9 diremos pues a vista de todo este relato, justificado que sea? Que ella es ad\u00faltera y c\u00f3mplice el cura en su delito. <\/i><i>A<\/i><i>mbos deben sufrir las penas civiles y can\u00f3nicas que se hallan establecidas para este caso para que de una vez llegue el d\u00eda de la Justicia. Por tanto y con la m\u00e1s solemne protesta que hago de que cuanto llevo dicho se entienda sin otro \u00e1nimo que el de la propia defensa:<\/i><\/p>\n<p><i> A V. suplico se sirva admitir la presente informaci\u00f3n de testigos relativa a acreditar los hechos propuestos en ella y mandar que evacuado se me entreguen todas las diligencias que solicitan lo que sea de justicia, que pido costas de \u00e9l y juro.<\/i><\/p>\n<p><i>Otros\u00ed. Digo: para acreditar el estado de pre\u00f1ez o reciente parto de la Antonia Amat.<\/i><\/p>\n<p><i>A V. suplico se sirva comisionar al m\u00e9dico y cirujano de esta ciudad, don Salvador Gonz\u00e1lez y don Gin\u00e9s Mart\u00ednez <\/i>(\u2026)<\/p>\n<p><i> Otros\u00ed. Digo soy pobre en el sentido de Ley por carecer absolutamente de bienes y vivir a expensas de mi familia. Por tanto, suplico a V. se sirva admitiese al mismo tiempo que sobre lo principal, informaci\u00f3n sumaria sobre este extremo con los requerimientos debidos, admiti\u00e9ndose este escrito en el presente papel y mandar se me contin\u00fae ayudando como a tal pobre, pido como antes <\/i>(\u2026)<i>.<\/i><\/p>\n<p>La denuncia es admitida a tr\u00e1mite y notificada a don Jacinto Mar\u00eda Anglada, Administrador de Rentas Nacionales de la Ciudad de Vera. A continuaci\u00f3n, el juez interino del Juzgado de Vera, don Manuel Zamora Navarro, admite la situaci\u00f3n de pobreza del pobre, valga la redundancia, don Enrique, dependiendo su subsistencia del amparo de su t\u00eda do\u00f1a Rosa Garc\u00eda-Leon\u00e9s, vecina de Vera y residente en la Calle Mayor (fallecer\u00eda el 02\/06\/1845).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estos primeros tr\u00e1mites el procedimiento judicial sigue su curso con normalidad, siendo l\u00f3gico a continuaci\u00f3n que testifiquen cuatro testigos: don Pedro de J\u00f3dar Soler, vecino de Turre, don Miguel P\u00e9rez Sim\u00f3n, cura beneficiado de la Parroquia de Turre, Gabriel Alarc\u00f3n Carrillo, vecino de B\u00e9dar, molinero, y don Miguel de la Cuesta, teniente de cura de la iglesia parroquial de Turre, al que don Manuel Amat quit\u00f3 el cargo por aconsejar a do\u00f1a Antonia viviera seg\u00fan obligaba la Iglesia. Todos los testigos reconocen ser ciertos los argumentos del denunciante, salvo lo del asunto de la pre\u00f1ez, que no habr\u00edan podido asegurarlo, a pesar de reconocer que s\u00ed se rumoreaba en el pueblo. Para m\u00e1s inri, todos declaran que el sufrido don Enrique, se supone que a causa del disgusto que supuso para \u00e9l que su mujer no aceptara vivir con \u00e9l, necesito se le sangrase. No sabemos qui\u00e9n lo hizo ni c\u00f3mo.<\/p>\n<p>Tras este \u00faltimo testimonio el expediente se interrumpe abruptamente, no aportando ning\u00fan otro documento. El conjunto de documentos est\u00e1 cosido y completo; no hay signos de haber sido arrancado ning\u00fan folio. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 finalmente?\u00bfSe elev\u00f3 a instancias superiores (la Chanciller\u00eda de Granada hab\u00eda dejado de impartir justicia en el a\u00f1o 1834)? \u00bfSe abri\u00f3 a partir de este momento un procedimiento eclesi\u00e1stico? Lo que parece claro, a falta de la versi\u00f3n de todos los implicados, es que el enamoramiento entre t\u00edo y sobrina fue inusualmente intenso, tanto como para pasar por encima de los intereses del cura y de su carrera sacerdotal y de los perjuicios a los que pod\u00eda llevar a ambos los rumores de los vecinos e incluso las consecuencias penales de sus actos. Tambi\u00e9n parece claro que los dos enamorados manipuladores utilizaron como un simple instrumento a don Enrique para librarse de estas l\u00f3gicas consecuencias legales y sociales, para acabar siendo un convidado de piedra en su propio hogar, una tapadera de lo que se coc\u00eda, un tercero en discordia; un enga\u00f1ado.<\/p>\n<p align=\"right\">Vera, 11 de abril de 2025<\/p>\n<p align=\"right\">Manuel Caparr\u00f3s Perales<\/p>\n<p align=\"right\">Archivo Municipal de Vera<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descripci\u00f3n de un documento judicial del Archivo Municipal de Vera (Almer\u00eda).<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":5388,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,109],"tags":[420,352],"class_list":["post-5385","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-archivo","category-historia","tag-fondo-judicial","tag-religion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5385"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5385\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5515,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5385\/revisions\/5515"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}