{"id":4521,"date":"2020-11-03T09:26:40","date_gmt":"2020-11-03T09:26:40","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=4521"},"modified":"2020-11-03T09:36:53","modified_gmt":"2020-11-03T09:36:53","slug":"la-historia-de-puerto-rey-manuel-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2020\/11\/03\/la-historia-de-puerto-rey-manuel-leon\/","title":{"rendered":"LA HISTORIA DE PUERTO REY. Manuel Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Art\u00edculo del periodista y escritor Manuel Le\u00f3n en La Voz de Almer\u00eda<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">La Voz de Almer\u00eda 11-30-2020<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Autor: Manuel Le\u00f3n<\/p>\n<p>Puerto Rey -una de las urbanizaciones legendarias de la provincia- fue urdida en el coraz\u00f3n de la fr\u00eda Europa, en el pa\u00eds de los belgas, a principios de los a\u00f1os 60. Desde entonces no ha dejado de recibir a celebridades, aunque fue <b>Leon Van Rentergem<\/b> el hombre que m\u00e1s trabaj\u00f3 por ordenar ese refugio de paz y sosiego junto a la playa de Vera.<\/p>\n<p><b>HISTORIAS DE ALMER\u00cdA<\/b><\/p>\n<p><b>LA HISTORIA DE PUERTO REY<\/b><\/p>\n<p>Muchos ni\u00f1os de los alrededores fantase\u00e1bamos en los a\u00f1os 70 con hacernos mayores para vivir alg\u00fan d\u00eda en Puerto Rey. En nuestro imaginario, esa urbanizaci\u00f3n de lujo austero, derramada sobre la alfombra de la playa de Vera, escondida entre meandros y juncos, era la alegor\u00eda del buen vivir.<\/p>\n<p>Cuando \u00edbamos los veranos en bicicleta a coger saltamontes por las inmediaciones, espi\u00e1bamos las casas encaladas de los residentes donde siempre hab\u00eda grandes hamacas en los zaguanes en las que holgazaneaban ni\u00f1os ricos, mientras los padres se serv\u00edan copas de champ\u00e1n en el balc\u00f3n hablando de cosas lejanas de Madrid, arrastrando las eses.<\/p>\n<p>Eran esos chalecitos encalados y festonedados de buganvilla tan distintos a nuestras casas del pueblo de habitaciones compartidas y mesa camilla que nos daba verg\u00fcenza hablarle a alguna de aquellas ni\u00f1as aseadas y rubias y confesarle que nosotros no ten\u00edamos piscina, ni barbacoa, que no ten\u00edamos c\u00e9sped para jugar al voleibol ni columpios en la puerta.<\/p>\n<p>Acech\u00e1bamos, pues, a esas familias boyantes del tardo-franquismo, morenas de playa, no de andamio, y mir\u00e1bamos con envidia los polos <i>Lacoste<\/i> que se secaban al sol de la terraza. As\u00ed era Puerto Rey entonces para los ni\u00f1os del terru\u00f1o: como esa Barcelona burguesa de Juan Mars\u00e9, trasplantada a la costa almeriense, en la que nosotros -patanos y garrucheros- \u00e9ramos los <i>pijoapartes<\/i>.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, desde su construcci\u00f3n en los a\u00f1os 60, Puerto Rey fue una de las urbanizaciones almerienses que m\u00e1s celebridades atrajo, por ese clima de sosiego que ha sido siempre su marca de la casa.<\/p>\n<p>Ninguna otra playa espa\u00f1ola consegu\u00eda reunir al mismo tiempo a gente tan dispersa como los ministros Solana y Almunia, al alcalde de Madrid \u00c1lvarez del Manzano, al humorista Jos\u00e9 Luis Coll, a los Garrigues, a periodistas como Nativel Preciado, al bar\u00f3n belga Van der Rest o a los directivos de El Corte Ingl\u00e9s, incluido Isidoro \u00c1lvarez, por ejemplo.<\/p>\n<p>Pero ese paraje paradis\u00edaco no fue siempre as\u00ed. La Hoya de Puerto Rey -que tom\u00f3 su nombre del desembarco de v\u00edveres y tropas reales para hacer frente al asedio morisco del siglo XVI- fue hasta los a\u00f1os 60 un sitio inh\u00f3spito donde solo medraban alacranes y alguna tomatera frente a un cortijo inici\u00e1tico que con el tiempo se convirti\u00f3 en el restaurante <i>Pato Loco<\/i>.<\/p>\n<p>Un grupo de inversores valencianos -entre ellos Luis Alonso Manglano (hermano del exdirector del Cesid)- compraron 44 hect\u00e1reas con opci\u00f3n a otras 32 en primera l\u00ednea de playa y en 1963 constituyeron la sociedad Inmofinancia, de capital hispanobelga. Era cuando empezaba a bullir el turismo en la provincia y se edific\u00f3 con agilidad africana la primera promoci\u00f3n de 58 apartamentos, cuando todav\u00eda no hab\u00eda luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando apareci\u00f3 uno de los hombres claves en la peque\u00f1a historia de Puerto Rey: Le\u00f3n Van Rentergem, un ingeniero civil belga, de la ciudad de Gante, que hab\u00eda estado dirigiendo minas de diamantes en el Congo. Vio un anuncio en un peri\u00f3dico de Bruselas en el que la promotora necesitaba un t\u00e9cnico habituado a climas duros y \u00e9l ni se lo pens\u00f3. Cogi\u00f3 cuatro b\u00e1rtulos, a su mujer Luc\u00eda Lemaitre, y a sus dos hijos y en 1967 desembarc\u00f3 en la urbanizaci\u00f3n en la que a\u00fan estaba todo por hacer. Los planes de la promotora hab\u00edan sufrido un serio rev\u00e9s propagand\u00edstico con el accidente de las bombas at\u00f3micas de Palomares y quer\u00edan remontar las ventas de apartamentos. Quer\u00edan aprovechar que en el pa\u00eds centroeuropeo estaba de moda Espa\u00f1a como destino tur\u00edstico despu\u00e9s de la boda de su rey Balduino con la espa\u00f1ola Fabiola.<\/p>\n<p>Le\u00f3n trabaj\u00f3 duro trayendo el agua del pozo San Miguel de Palomares, poniendo el alumbrado, abriendo las primeras calles del residencial y los primeros jardines y se construy\u00f3 el restaurante <i>Posada Real<\/i>, el supermercado de <i>Emilio<\/i> y la piscina de una de las primeras de la comarca, esa que tanto envidi\u00e1bamos los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Organiz\u00f3 su primera casa en el mismo apartamento piloto, donde hoy vive el delegado de Salud Juan de la Cruz Belmonte. En esa \u00e9poca, los residentes se conoc\u00edan por el n\u00famero de apartamentos que habitaban: \u201cMira, por ah\u00ed va el 39\u201d o \u201che quedado a tomar caf\u00e9 con el 44\u201d.<\/p>\n<p>Poco a poco fue adquiriendo vida Puerto Rey. El restaurante gan\u00f3 fama cuando lo gerenci\u00f3 el hostelero Fernando Carmona y se organizaban torneos deportivos y bailes con orquestas en los jardines de la urbanizaci\u00f3n. Y con el tiempo se abri\u00f3 en la playa el c\u00e9lebre chiringuito de Maruja y Paco Rif\u00e1, donde, en chanclas y ba\u00f1ador, tomaba platos de paella y jarras de sangr\u00eda mucha gente del <i>Ibex 35<\/i>. En esos a\u00f1os iniciales, los residentes que viv\u00edan todo el a\u00f1o dispon\u00edan de una escuela rural cercana en la que impart\u00eda clase do\u00f1a \u00c1ngela Cervantes P\u00e1rraga, por cuyas clases de Historia en el Instituto de Vera pasaron luego legiones de escolares. A Puerto Rey lleg\u00f3 tambi\u00e9n el cine con el rodaje de <i>La Isla del Tesoro<\/i> en 1972 y con Orson Welles, que se hosped\u00f3 durante una semana en el chalet <i>El Tim\u00f3n<\/i>. El actor americano jugaba con Pablo, el hijo de Le\u00f3n, antes de irse a filmar al Puerto de Garrucha y al Manac\u00e1 de Moj\u00e1car, y a quien le regal\u00f3 el mono que sal\u00eda en la pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue escenario de las <i>Crisex<\/i>, aquellas maniobras militares de artiller\u00eda que atormentaban con sus disparos a los residentes, cuando el rey borb\u00f3n estaba a\u00fan en la cresta de la ola. Y tambi\u00e9n sufri\u00f3 como nadie los d\u00edas de fango y horror con las riadas del 89 y de 2012. Y hubo residentes muy queridos y extra\u00f1ables como Jos\u00e9 Mar\u00eda Chico, Juan Sanz o Paco P\u00e9rez y jardineros como Antonio el Gitano y Manolo y camareros como El Blanquilla. Todo eso fue y sigue siendo esa urbanizaci\u00f3n tan legendaria, tan misteriosa a\u00fan, cuyos primeros planos fueron dibujados por unos belgas a miles de kil\u00f3metros, en el coraz\u00f3n de la fr\u00eda Europa.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/detalle.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4524\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/detalle-300x190.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/detalle-300x190.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/detalle.jpg 730w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/121252843_4630237223713288_2634855806992253542_o.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-4523\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/121252843_4630237223713288_2634855806992253542_o-233x300.jpg\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/121252843_4630237223713288_2634855806992253542_o-233x300.jpg 233w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/121252843_4630237223713288_2634855806992253542_o.jpg 746w\" sizes=\"(max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">La Voz de Almer\u00eda 11-30-2020<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Autor: Manuel Le\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo del periodista y escritor Manuel Le\u00f3n en La Voz de Almer\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":4524,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,20,109],"tags":[218,46,149,364,238],"class_list":["post-4521","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-archivo","category-colaboraciones","category-historia","tag-garrucha","tag-manuel-leon","tag-playa","tag-puerto-rey","tag-turismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4521"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4526,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4521\/revisions\/4526"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4524"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}