Qué daño nos ha hecho whatsapp!!

Qué daño nos ha hecho whatsapp!!

Sábado noche en casa. Hoy no salgo porque estoy con un gripazo terrible y me he quedado en la cama. A las 2:09 de la mañana empiezan a sonar “tiruri, tiruri, tiruri” en mi móvil. Ya me conozco el sonido, son whatsapps… seguro que de alguna amiga que me está buscando. Bah, paso de mirar. A las 3:15 suena otra vez, me despierta, y entre el ojo legañoso y el dolor de cabeza que tengo me pregunto por qué demonios no lo habré silenciado. Ya me vale. Entro en la app para quitar las notificaciones y que me dejen de molestar, y me vuelvo a tapar hasta arriba.
 
Me levanto a las 8:03 con la cabeza congestionada, la almohada llena de babas y ganas de ir al baño. Lo primero que hago es coger el móvil (sí, reconozco que estoy un poco viciada, es lo primero que hago nada más despertar). Entonces veo lo que ha estado pasando mientras yo dormía como una marmota a 39º.

3:31 Asi q estabas mala? Que hacías conectada?
3:31 No te hagas la tonta, te he visto
3:32 Con quien estabas hablando?
3:33 Contesta, se q te llegan mis mensajes

Y sí, efectivamente me llegaban sus mensajes ¡¡¡pero no los había leído!!! Qué es cuando piensas… ¡mierda!

¿Es una mierda whatsapp? (Me pregunto…)


 
Esto me recordó aquella mítica discusión que tuvimos por una puñetera palabra hace una semana.

12:40 Que tal el día guapa? Bien? Acabo de salir de la reunión

Que yo estaba en la calle, de camino a una cita de trabajo, llovía a mares, llevaba el paraguas y los dedos se me descuajeringaban entre las teclas. Logré decir un…

12:46 Bien

… sujetando el paraguas con el sobaco, mientras miraba el semáforo y seguía corriendo porque llegaba tarde. Guardé el móvil nada más entrar a mi cita, y no llegué a poner más. ¡Pues ya se montó el lío! Que si como que sólo bien?… que si qué arisca estoy, que si qué me pasa, que si ya no estoy igual que antes, que si ya no le hago caso… y bla bla bla…”


La vida era más sencilla cuando no teníamos whatsapp. Cuando no contestabas un sms porque no te venía bien en ese momento (¡¡¡¡o no querías!!!!) y nadie se lo tomaba mal, cuando no había ningún sistema controlador que dijera con minutos y casi segundos si estás conectad@, o no, has entrado a leer un mensaje o te conectaste la última vez a las 6:27 h. (que cualquiera lo mira y dice “mira a qué hora se ha acostado, qué estaría haciendo….”) o lo que es peor, los malditos celos que desencadenan ese vivir online, tener que contestar en el momento (o que le siente mal), y que a veces ni siquiera funciona bien lo de la última conexión…

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