Mi novio me … ¿maltrata?

Mi novio me … ¿maltrata?

Cuando se habla de maltrato o de violencia, normalmente nos imaginamos algo parecido a esta imagen. El puñetazo, el tortazo, el empujón o la patada son sinónimos claros de violencia y de maltrato, y por ello cuando pensamos en el concepto de “violencia de género” enseguida nos imaginamos a una mujer enmoretada, con heridas o golpes, y que incluso justifica estas mismas.

Esta forma de violencia es evidente, pero la violencia que utiliza una persona que quiere hacer valer su posición de poder en una relación de pareja, no es exclusivamente física. De hecho, es muy raro que alguien comience demostrando violencia física en un primer momento de la relación. Quien maltrata primero comienza manipulando, insultando, haciéndote sentir menos, aislándote…

Cuando nos “enamoramos” de alguien somos más vulnerables a pasar por alto ciertos signos que nos pueden indicar que está comenzando una situación de maltrato y que las cosas que hace tu pareja no son muestras de “amor” y pasión, sino de control o de dominio. Esa es la violencia psicológica. Una violencia sutil, dificil de percibir, o que se esconde entre el doble sentido, pero que hace tanto daño como la física, o a veces más, y también puede llevar a una violencia física posterior más fuerte.

Y qué es la violencia psicológica? En este blog se irán desgranando algunos aspectos de esta violencia, pero por lo pronto estaría bien que tuvieras en cuenta algunos signos, especialmente si se repiten con frecuencia, y no sólo en momentos puntuales.
Atenta a las señales como:

– que te diga continuamente lo que tienes que hacer o lo que “no te permite” que hagas, como tienes que vestirte o peinarte, o con quién puedes hablar y con quién no.
– ponerse muy celoso cuando hablas con otros chicos, o sales con tus amigos, y echarte la culpa de que lo haces para darle celos
– utilizar la manipulación para conseguir cosas de ti (por ejemplo, para conseguir que no te marches de su lado te dice que no puede estar sin tí, que no salgas hoy de marcha, que te echa de menos… pero al final lo que consigue es lo que pretendía con el chantaje: que no salgas).
– insultarte o criticarte, o incluso llegar a humillarte delante de los demás.
– controlar continuamente las cosas que haces, dónde estás, con quién estás…
– intentar aislarte de los demás (puede empezar por pasar todo el tiempo que pueda contigo, o decirte que salgas más con él y menos con tu grupo de amigos, a después criticarles o buscarse excusas para que pierdas el contacto con ellos o ellas… o bien meterse con tu familia y criticarles para que dejes de confiar en ellos. Si te das cuenta de que no puedes hablar con nadie que no sea él, cuidado).
– obligarte para que tengais relaciones sexuales cuando tú no quieres.

Cuando tengas dudas sobre si te están tratando bien… ¡compártelas con alguien! No te quedes sola con ellas y te calles, lo peor que puedes hacer es aislarte porque será más difícil pedir ayuda cuando hayas perdido el contacto con tus amigas… ¡Habla de tus dudas!

Los chicos malotes… pueden parecerte sexys (es lo que nos “venden” en los medios de comunicación), pero ten en cuenta que entre todos los chicos que van de malotes, hay algunos que además lo son. Ten cuidado de vigilar si debajo de la careta se esconde un lobo cuanto antes 😉 y búscate a uno que te trate bien (¡¡porque existen!!), porque es posible relacionarnos bien, tratar bien a alguien y que te trate bien a ti a la vez… Eso sí es amor.

Todas las personas tenemos derecho a que nos traten bien. No lo olvides, tú también lo tienes.

Él me llamó Malala

Él me llamó Malala

Él me llamó Malala

He Named Me Malala

Año   2015

Duración 87 min.

País          Emiratos Árabes

Director     Davis Guggenheim

Documental Un retrato íntimo de la activista paquistaní Malala Yousafzai. Ganadora del Premio Nobel de la Paz, la persona más joven que ha recibido tan prestigioso galardón, Malala fue señalada como objetivo por los talibanes y sufrió graves heridas por arma de fuego cuando regresaba a su casa, en el Valle de Swat (Pakistán), en el autobús escolar. Este ataque provocó la protesta de quienes la apoyaban en todo el mundo. Sobrevivió milagrosamente y ahora, como cofundadora del Fondo Malala, es una destacada defensora de la educación de las niñas en todo el mundo. (FILMAFFINITY)

 

¿Se puede una “empachar” de amor?

¿Se puede una “empachar” de amor?

No dejo de pensar en esto últimamente.
Porque de la idea de amor dulce, bueno, ideal, estupendo que tenemos en la cabeza, al… “amor” que algunas personas viven a veces hay mucha diferencia. Y porque hay quien llama “amor” a algo que no lo es, y se empeña en que lo sea, como si por repetírselo mil veces se fuera a convertir. “Quiéreme, quiéreme, quiéreme…” puedes repetirle mil veces… pero por repetirlo veces y veces, meses y meses, años, y años… ¿crees que lo conseguirás?

Últimamente me encuentro con muchas chicas “empachadas de amor”. Las que me escriben e-mails, vienen a mi consulta o me encuentro en actividades de grupo… Tienen un punto en común:

Están empachadas pensando todo el día en él.

Empachadas preguntándose
¿Qué querrá él?
¿Qué tengo que hacer para gustarle?
¿Le habrá sentado mal lo que le he dicho?
¿Si no hago esto, dejará de quererme?
¿Por qué no me quiere?
¿Cómo consigo que me quiera?
¡Quiero que me quiera!

Él, él, él, Él. La espiral se centra en lo que quiere, lo que busca, lo que desea, lo que espera de ti, lo que le encaja bien y mal de ti, pero siempre piensas en él. Y mientras, no puedes dormir. Y estás en clase, pensando en él. Y estás trabajando, pensando en él. Y estás con tus amigas y tu mirada perdida se va a pensar en él. Y estás sola en tu cuarto y todo el tiempo lo dedicas… a pensar en él.
Y si tanto te preguntas lo que quiere él, de lo que no te das cuenta, lo que estás olvidando, lo que poco a poco y casi en silencio vas dejando atrás es que te respondas la siguiente pregunta.

¿Qué es lo que quieres tú?

Quizá no te lo hayas preguntado nunca. Quizá nunca te hayas hecho todas esas preguntas a ti misma. Quizá, de hecho, no sepas ni responderlas, ni sepas qué es lo que quieres en el fondo. Porque nunca jamás te lo hayas preguntado.

Eso, es un síntoma del “empacho de amor”.  Piensa si te pasaste con la dosis de ilusión y mariposas en el estómago y no estás viendo la realidad porque te ciegas. Mira a ver si te estás metiendo en una lucha sólo por la emoción de la lucha, y no estás escuchando lo que tu cuerpo te dice. Comprueba, al menos alguna vez, si esa relación o ese intento, te traen algo bueno, te da buenas sensaciones… o todo lo que te trae es la angustia de hacerte preguntas sobre él, él, él. Porque en una relación, él es importante. Pero tu también (Y eso a veces se te olvida)

Y cuando esa pregunta sobre “él” sea  ¿Cómo consigo que cambie?
Ay, amiga… No te engañes. Esa pregunta se la han hecho millones de personas “empachadas de amor” y nunca le encontraron solución. Las personas cambiamos cuando queremos cambiar. Solo cuando uno o una misma es la que quiere cambiar.

Tu amor no le cambiará si él no quiere, por mucho que subas a tope el nivel y le superquieras hasta casi quedarte tú sin aliento y a punto de vomitar.

Cambiará él ¡¡¡sólo si quiere él!!!

Así que si te has hecho esa pregunta alguna vez, plantéate hacerte alguna vez esta otra:

Y si él no quiere cambiar … entonces ¿Qué quiero yo?

Porque el amor a veces trae cosas buenas y otras no tantas. Requiere esfuerzos, diálogo, comunicación y a veces perdón. Sí, no todo es color de rosa en el amor, por supuesto. Y tendrás que esforzarte a veces. Pero él también. Ese es el punto a recordar. Si te das cuenta de que este “amor” SÓLO te trae angustia, insomnio, intranquilidad, inseguridad, sólo te trae preguntas sobre lo que él quiere y te olvidas de lo que quieres tú, quizá te estás pasando con la dosis que le das. Quizás no quieres darte cuenta de que igual esa cosa… no puede salir adelante. Quizás te estás olvidando de que en la ecuación de tu pareja, también existes , y no te has parado ni a escuchar cómo te sientes.

Recuerda que todo, hasta lo más dulce, en dosis demasiado altas te puede intoxicar. Y que más vale buscar un amor que traiga alegría… que uno que traiga pena. Porque el amor que vale la pena es aquel que te hace feliz (a tí también, sí, ¡a tí también!). Píntate esta frase en un lugar para que no la olvides.

Qué daño nos ha hecho whatsapp!!

Qué daño nos ha hecho whatsapp!!

Sábado noche en casa. Hoy no salgo porque estoy con un gripazo terrible y me he quedado en la cama. A las 2:09 de la mañana empiezan a sonar “tiruri, tiruri, tiruri” en mi móvil. Ya me conozco el sonido, son whatsapps… seguro que de alguna amiga que me está buscando. Bah, paso de mirar. A las 3:15 suena otra vez, me despierta, y entre el ojo legañoso y el dolor de cabeza que tengo me pregunto por qué demonios no lo habré silenciado. Ya me vale. Entro en la app para quitar las notificaciones y que me dejen de molestar, y me vuelvo a tapar hasta arriba.
 
Me levanto a las 8:03 con la cabeza congestionada, la almohada llena de babas y ganas de ir al baño. Lo primero que hago es coger el móvil (sí, reconozco que estoy un poco viciada, es lo primero que hago nada más despertar). Entonces veo lo que ha estado pasando mientras yo dormía como una marmota a 39º.

3:31 Asi q estabas mala? Que hacías conectada?
3:31 No te hagas la tonta, te he visto
3:32 Con quien estabas hablando?
3:33 Contesta, se q te llegan mis mensajes

Y sí, efectivamente me llegaban sus mensajes ¡¡¡pero no los había leído!!! Qué es cuando piensas… ¡mierda!

¿Es una mierda whatsapp? (Me pregunto…)


 
Esto me recordó aquella mítica discusión que tuvimos por una puñetera palabra hace una semana.

12:40 Que tal el día guapa? Bien? Acabo de salir de la reunión

Que yo estaba en la calle, de camino a una cita de trabajo, llovía a mares, llevaba el paraguas y los dedos se me descuajeringaban entre las teclas. Logré decir un…

12:46 Bien

… sujetando el paraguas con el sobaco, mientras miraba el semáforo y seguía corriendo porque llegaba tarde. Guardé el móvil nada más entrar a mi cita, y no llegué a poner más. ¡Pues ya se montó el lío! Que si como que sólo bien?… que si qué arisca estoy, que si qué me pasa, que si ya no estoy igual que antes, que si ya no le hago caso… y bla bla bla…”


La vida era más sencilla cuando no teníamos whatsapp. Cuando no contestabas un sms porque no te venía bien en ese momento (¡¡¡¡o no querías!!!!) y nadie se lo tomaba mal, cuando no había ningún sistema controlador que dijera con minutos y casi segundos si estás conectad@, o no, has entrado a leer un mensaje o te conectaste la última vez a las 6:27 h. (que cualquiera lo mira y dice “mira a qué hora se ha acostado, qué estaría haciendo….”) o lo que es peor, los malditos celos que desencadenan ese vivir online, tener que contestar en el momento (o que le siente mal), y que a veces ni siquiera funciona bien lo de la última conexión…

¡¡Basta!! No tienes que aguantarlo todo

¡¡Basta!! No tienes que aguantarlo todo

A veces las chicas aguantamos muuuuchas cosas que no tendríamos por qué aguantar en nuestras relaciones.
¿Por qué?
Quizá influye lo que siempre nos han dicho sobre el amor… que si existe el hombre de tu vida, que tienes que hacer lo que sea por conseguir que te quiera, que te adaptes a sus necesidades para que esté a gusto y no “se te escape”, que si los chicos son así, que si que no te demuestre que te quiere no significa que no lo haga… que si debajo de la piel del lobo siempre hay un corderito que tú puedes descubrir… que si es que ellos nunca piden perdón, que si le quieres lo suficiente, cambiará… que si una chica no puede estar sóla… que si te quejas es por tonterías, porque no tienes razón y lo quieres todo… que si no está contento será porque algo le has hecho tú…
¿No te apetece a veces decir..
BASTA YA!!!!!?

Piensa en las cosas que “soportas” porque tu relación siga adelante pase lo que pase. Y si esas cosas que aguantas las deberías seguir aguantando o… quizá no.
¿A qué le dirías tú BASTA?

TOLERANCIA CERO ANTE LOS MALOS TRATOS.

NO HAY PERDÓN PARA LOS MALTRATADORES.

 

TOLERANCIA CERO ANTE LOS MALOS TRATOS.

 

Ayer nos levantamos escuchando que una mujer había sido asesinada “presuntamente” por su marido. Hoy es cuatro de julio, pero da igual, podría ser cualquiera de los veintiún días a lo largo de este año que han tenido un ayer donde una Mujer ha muerto asesinada por su pareja o expareja.

 

El asesino es la persona que comparte o ha compartido un proyecto de vida con su Víctima , esa persona que, se supone, mantiene o ha mantenido una relación basada en el respeto, en la aceptación de la individualidad, en la igualdad y en la libertad, pero…. NO ES CIERTO. El asesino, antes de serlo, ha sido un MALTRATADOR que ha establecido la relación sobre la base del abuso, ejercido a través del dominio, la autoridad, el control y la posesión.

 

El maltratador es una persona que construye una relación de pareja basada en la desigualdad con la finalidad de conseguir el control y la imposición de su criterio. En ocasiones, cada vez con más frecuencia, ese machismo hostil se  combina con un nuevo  comportamiento sexista de tono afectivo distinto, más sutil y encubierto, incluso más perjudicial, al venir disfrazado de paternalismo protector que puede llegar a confundir.

 

Nos encontramos en la primera fase del CICLO DE LA VIOLENCIA cuando el maltratador  va urdiendo una trama de tensión que instala poco a poco en la relación, se empieza por la crítica a las fuentes de apoyo externas, a la familia, a las amistades, el trabajo , el maltratador empieza a cuestionar las aficiones de la Mujer, sus actitudes, sus opiniones y, paulatinamente, esa tensión va aumentando, la Mujer va aceptando esa situación como normal , cuando en realidad lo que se genera es una situación cada vez de mayor control, cada vez de mayor de mayor violencia. FASE DE TENSIÓN.

Cuando esa situación se ha convertido en habitual se producen agresiones, ataques puntuales, son agresiones que se producen en el seno de una situación violenta que es continuada .  Cuanto más antigua sea la relación, más frecuentes y peligrosas serán las agresiones  físicas, psicológicas y sexuales. FASE DE EXPLOSIÓN DE VIOLENCIA O AGRESIÓN.

Tras la agresión, siempre se produce una fase de calma en la que el agresor encontrará mil maneras de convencer a su pareja de que él es bueno, la quiere y en el futuro todo será diferente, pide perdón, se mostrará cariñoso y atento tratando de disculpar su comportamiento. Esta etapa representa el refuerzo que el agresor proporciona a la Víctima para mantenerla junto a él. Con el perdón no hay consecuencias para el agresor, el clima violento se reproduce en todas sus fases. La violencia psicológica y verbal retoman la escalada hasta la próxima agresión. EL CICLO SE HA COMPLETADO.

 

Como Organismo que trabaja por la Igualdad en el Municipio de Vera, desde el Centro Municipal de Información a la Mujer tenemos la responsabilidad  de concienciar  a la sociedad veratense sobre la importancia de transmitir  mensajes claros e inequívocos en torno a esa grave lacra  social que supone la violencia de género. Especialmente consideramos que la información suficiente y acertada sobre el problema de la violencia de género posee una importante fuerza preventiva, por lo que desde el Centro de Información a la Mujer se trabaja incansablemente con la población adolescente y juvenil con el fin de dotarles de la suficiente capacidad para que puedan percibir e identificar a tiempo situaciones de abuso o maltratro, así como sus señales, signos e indicadores el las fases iniciales de las relaciones de pareja.  El mensaje que hoy se quiere transmitir a este colectivo se resume en el título de este artículo: “No hay perdón para los maltratadores”